Kim Jongin no podía evitar sentir sus manos temblar dentro de su traje oscuro mientras miraba repetidamente la entrada delantera de los edificios que compartía con Sehun, tratando de arreglar repetidamente mi cabello como si, de un segundo a otro, lo tuviera terriblemente desordenado.
Era la primera vez que una persona ajena a mi familia, o a la familia de Sehun, me visitaba en el departamento.
Do Kyungsoo venía.
Miraba a los lados temblando, Sehun tomó mi plan de una amistad nueva (o una relación futura, que era lo que más yo deseaba) a un encuentro sexual, por lo que salió despavorido, diciendo que él no sería el mal tercio y que tampoco deseaba quedarse a escuchar absolutamente nada.
Realmente, aunque quisiera tener relaciones, pero la verdad es que mentalmente no podía. Siento que no soy el mejor candidato siquiera para Kyungsoo.
Por Dios, alguien tan enfermizo y débil no puede tener tantas aspiraciones como yo; soy un egoísta.
Con el tenue sonido de una campanita, vi al pequeño hombre entrar al edificio. Toda su ropa parecía hecha de diferentes medidas, pero sus mejillas sonrosadas por el frío lo hacían ver como un niño regresando de sus clases. Tenía una sonrisa mientras miraba a los lados, y una aún más grande ocupó su rostro cuando se encaminó hacia donde estaba.
Por favor, no actúes raro, no lo arruines, no lo arruines.
—Jongin.
—Kyungsoo...
—Vaya, este edificio es gigante y hermoso... el departamento de ustedes ha de ser el mejor. —Me reí, entrando al elevador y marcando el último piso—. Traje un postre de menta; espero les guste.
—A Sehun le fascinará. —Sonreí brevemente; yo también deseaba probar las cosas que Kyungsoo le hacía específicamente para él. No deseaba que Sehun le describiera los sabores; quería sentirlo, ver si de verdad un postre de chocolate, fresa, incluso el del café, quería conocer sus sabores, ver por qué la gente los aprecia tanto...
Conocer por qué Kyungsoo los ama tanto que desea ser pastelero para transmitir su amor por los postres a otros.
Pero sería casi imposible; era como veneno para él.
Al llegar al último piso, arrebaté la cesta con comida que tenía Kyungsoo para ayudarlo, a pesar de que este se resistiera.
—No puedo permitir que mi invitado no sea tratado correctamente. Me haría sentir fatal. —Kyungsoo de inmediato sonrió, mostrando aquella curiosa forma en sus labios, a lo que yo solo me giré, caminando hacia la puerta del apartamento.
—Esta es... bueno, vivimos aquí. —Cerró la puerta una vez Kyungsoo estaba adentro, mientras sus manos sudaban. Por más que limpiara las mismas en su pantalón, parecía que no podía dejar de sentirse nervioso ante el pequeño hombre frente a él.
—Es muy hermosa... y amplia. Me encanta que tengan un balcón. ¿Crees que pueda...?
—Claro, ve. Yo voy a la cocina a dejar tus postres en la nevera.
—Pero no dejes la comida; preparé todo con tofu, sin sal y vegetales con un poco, muy poco aderezo...
—Pero...
—Entiéndeme, mi madre me educó a nunca llegar a una casa con las manos vacías. Sabías que traía algo para Sehun, pero apuesto que te impresionó lo de la comida.
—Pues sí...
—Me alegro. —Y sonriendo, abrió el vidrio que separaba la sala del balcón, entrando por él.
—Esta es la primera vez... —Sonreí, mirando un envase con postre y otro cerrado. Al abrirlo, me encontré con miles de vegetales que reconocía a simple vista, decorando de manera tierna el tofu. Había un poco de arroz blanco de lado, y todo con un toque de algas que hacía un cabello... era mi cara en el plato...
No pude evitar carcajearme y dejar el envase dispuesto a comerlo una vez preparara algo (con los alimentos que dejó Sehun, claro) que pudiera disfrutar Kyungsoo. Salí caminando al balcón.
El hombre se encontraba agachado, mirando atentamente una de las tantas plantas que yo tenía.
Sehun no era bueno con las plantas; yo, por otro lado, me fascinaba verlas crecer y ponerse cada vez más hermosas a medida que el tiempo pasaba. Y más las que daban unas maravillosas flores de colores.
—Esta es una planta Navidad. —Habló Kyungsoo decidido.
—Vaya, no creí que supieras cuál era; normalmente, todas las personas piensan que son un simple arbusto hasta que comienza a florecer a mediados de noviembre...
—Tengo uno. —Kyungsoo sonrió—. Sé que sonaré como un raro total, pero esa planta es como mi mejor amiga...
—Pues si es así... yo tengo muchas. —Reí, señalando cada planta mientras me sentaba junto a él, mirando aquel arbusto.
—La tengo desde que era muy joven; mi madre me la regaló como una forma para que empezara a tener responsabilidad y luego comprarme un perro.
—Adivino, el perro nunca llegó...
—Jamás. —Ambos se carcajearon—. Pero conservé la planta y la sigo teniendo. Cuando me enojaba, hablaba con ella, y como no respondía por obvias razones, me podía desahogar perfectamente. Si esa planta hablara...
—Apuesto que nunca se callaría. —Kyungsoo se rio, asintiendo—. Desde que soy muy joven no podía hacer mucho por... varias cosas, y mi madre, bueno, ella me compraba plantas. Si me portaba bien, tendría una planta, y si me castigaban, la ponía en la repisa más alta, y solo ella la podía ver; cosas que a mí no me gustaban. Mi primer trabajo fue en el jardín botánico de Busan...
—Cuando iba a la universidad, solía ir mucho allí.
—Eso quiere decir que coincidimos en un lugar, pero no también como para que habláramos. —Reí—. Qué irónico.
—Sí. —Este sonrió—. Kim Jongin.
—¿Sí? —Miré una mancha en la hoja de una de mis plantas y traté de removerla.
—Eres una persona muy dulce. —Sonreí, asintiendo—. La verdad vine aquí para ver a un amigo nuevo del cual estoy empezando a sentir algo.
Mi pulso tembló mientras apreté brevemente un poco la hoja de aquella planta, regulando mi ritmo cardíaco. Aparte lentamente la mano de la planta para evitar dañarla.
—¿Eh, sí? Sehun... él se fue con Luhan, perdón...
—¿Por qué hablas de Sehun? —Miré al hombre, temblando, aunque mi cuerpo parecía relajado.
—Porque él te gusta, ¿no?...
—No. —Kyungsoo negó rápidamente—. Me gusta Kim Jongin.
Por mi mente solo pasó una idea...
No arruines esto, no arruines esto...
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Chocolate Shop.
Fanfiction¿Qué sucedería cuando un chocolatero se enamore del hombre que siempre ve pasar frente a su chocolatería? ¿Y qué sucedería si ese hombre tiene un grave secreto y no pueda soportar algo tan dulce? En esta novela encontraras la manera de vivir un rom...
