"El fallo es tener un problema y nunca aprender"
Alcé mi barbilla, mis ojos miraban directo al frente y mi cabeza se mantenía alta mientras lograba mi camino dentro del colegio. La antigua Benatia estaba muerta, pero no físicamente, al menos. Como siempre, ignoré las miradas lanzadas en mi dirección y entré a mi salón de clases.
Distante. Fría. Intocable.
Abrí la puerta justo a tiempo para escuchar al profesor de matemática pronunciar mi nombre al pasar la asistencia.
—Presente —murmuré caminando por el frente de la clase como si fuese mi propia pasarela con todos los ojos puestos en mí, pero, estúpidamente ajusté mi suéter a mi cuerpo como si ellos fuesen capaces de ver algo.
Me senté en mi usual puesto detrás de Gabriela e hice mi mejor esfuerzo ignorando al par de ojos café devorándome desde la cabeza hasta los pies desde el otro lado del salón.
Gabriela se giró hacia mí, sorprendida
— Te cortaste el cabello —. Mi cabello, antes largo, ahora apenas y rozaba mis hombros
— Lo sé —dije ajustando, otra vez, mi suéter a mi cuerpo ante su inspección en busca de otro cambio.
— ¿Cómo sigues?
— ¿Mejor? —casi respondí, casi pregunté. ¿Cómo seguía de qué, exactamente?
—Ángel dijo que estabas enferma —Por supuesto que él lo hizo. De nuevo, resistí la tentación de girarme a sus ojos aún observantes. Estaba extremadamente consiente de cada uno de mis movimientos siendo observados por él—. Escuché que ustedes dos terminaron.
Los chismes se movían rápido por aquí.
—Lo hicimos.
Ella entrecerró sus ojos y con un suspiro se giró de nuevo, dándose cuenta de que yo no iba a decir nada más.
El profesor terminó de pasar la asistencia y comenzó a hablar y a hablar, sirviéndome para darme cuenta de que tenía examen la próxima semana y que no tenía a Ángel a mi lado para que me explicara.
Bajé la mirada encontrándome con los adorables ojos azules de Mariela Morales concentrados en mí, con un sentimiento que era todo menos adorable. Para mi sorpresa lo único que sus ojos azules transmitían hacia mí era odio y rencor... finalmente yo había ganado, sin embargo, no pude sentir ninguna satisfacción
Él no me buscó durante toda la mañana, no durante del receso, no entre clases, ni siquiera tomó un paso hacia mí, aun así, podía sentirlo monitoreándome. Quizá estaba dándome espacio o probablemente no sabía cómo lidiar conmigo. No podía culparlo. Lo mejor que él podía hacer era permanecer alejado.
Cuando el timbre de salida sonó, me levanté de mi asiento solo para ver a Mariela Morales acercarse a Ángel. Mi Ángel. Ella miró hacia mí y luego de regreso hacia Ángel con una enorme sonrisa en su cara. Todavía, incluso después de todo lo que había pasado, la odiaba. Y justo ahora solo podía seguir alimentando ese sentimiento.
Quizá esa era la razón de que Ángel no se hubiera acercado, no podía creer que él hubiese regresado con Mariela. Había estado preparándome durante toda la semana para el momento en el que él se acercaría y me hablaría, pero no lo hizo.
Limpié mi cara en el baño, tratando de calmar los sentimientos que últimamente parecían haberse intensificado, la sensibilidad no era algo a lo que estaba acostumbrada. Tomé una respiración profunda cuando la puerta del baño se abrió dejando pasar a dos chicas de segundo año, las miré e inmediatamente ellas se quedaron tiesas en su lugar, con miedo.
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Perfecta Mentirosa✔️
Teen FictionElla era una Bad Girl Él era un Good Boy Ella era fría, arrogante y antipatica. Él era cálido, abierto y carismatico. Ella era una perfecta mentirosa Él era sincero hasta durmiendo Ella era una diabla y él era un santo. Ella era la bruja malvada y é...
