"Una Camelia para la más bella y otra más para recordarte lo feliz que me haces. Gracias por seguir eligiéndome cada día.
Con amor, tu Ángel"
Ángel cumplió con su palabra, ignoró a Mariela por completo, no la miraba, no le hablaba, no le sonreía y cuando ella hacia ademan de acercarse, él se retiraba, estuve pendiente de cada una de sus interacciones aun cuando ellos no lo notaban y la reina poco a poco, ante mis ojos, empezó a desvanecerse y su mirada poco a poco empezaba a oscurecerse, sus risas eran escasas, sus notas eran lanzadas desde un barranco, sus respuestas se quedaron extintas, y al verla así me di cuenta de que el amor era la mayor de las enfermedades.
Ella se estaba consumiendo en la indiferencia de Ángel y como a nadie le gustaba una flor seca, sus abejorros poco a poco fueron en busca de otra flor. Y al mismo tiempo en que ella decaía mi relación se enaltecía.
Ángel era bueno para mí en varios aspectos, cuando estaba a su lado empezaba a entender el verdadero secreto de la felicidad, él era tan feliz por tan pocas cosas y me contagiaba esa felicidad, esa luz. Tanto era así que a veces cuando no estaba con él llegaba a creer que lo extrañaba y algunas veces incluso me inquietaba con el tiempo que faltaba para volver al colegio. Llegaba puntual a clases, mis notas subieron, hablaba con él todas las noches, asistí a un partido, fuimos al cine, me acostumbré a su mano sosteniendo la mía, pinté más de lo que había pintado en mucho tiempo y me sentí normal... Por unas semanas, hasta que el aburrimiento empezó a atacar, a rasguñar. Y creí que podía empezar a volverme loca.
Ángel entrenaba todas las tardes, mis padres trabajaban, algunas veces acompañaba a mi padre a la tienda pero en su mayoría me quedaba en casa, toda la tarde. Sola y aburrida.
Vi Gossip Girl completa de nuevo, me enamoré de Blair Waldorf y otra vez no supe quién era mejor, si Nate o si Chuck. La idea de adoptar un gato se hizo más placentera en mi mente cada vez que los pájaros de los vecinos cantaban. Y cuando terminé de pintar en la última página de mi block me quedé sentada, sin hacer nada.
Durante mucho tiempo.
Aburrida.
Necesitaba salir. Necesitaba respirar. Necesitaba... Necesitaba otro block. Eso era. Necesitaba comprar otro block. Eso iba a hacer.
Tomé mis llaves, mi cartera, mi teléfono y salí de la casa. Necesitaba un nuevo block y quizá podía, ya que estaba afuera ir a visitar a Graciela, si, podía hacer eso. Tenía semanas sin verla, sin hablarle y solo porque yo no hablara más con Alonso no quería decir que no podía hablar con Graciela. Graciela era mi amiga, apreté mis manos en el volante e inhalando profundamente fui a La Esquina.
Graciela se había cortado el pelo, las puntas se perfilaban en su barbilla, un blanco rubio salía desde las raíces y unos lentes de contacto verde resaltaban sus ojos, los cuales al verme se abrieron como dos naranjas.
—Cuando los muertos reviven —anunció.
Hice un gesto de fastidio y me concentré en no mirar a mí alrededor, a nada más que no fuera Graciela. Intenté no lucir ansiosa, ni siquiera sabía por qué debía de lucir ansiosa. Yo solo estaba visitando a mi amiga, una pequeña visita rápida.
—Hola —saludé, sentándome en los taburetes de la barra.
— ¿A qué se debe el honor de tu visita? —apoyó los codos en la barra, las pulseras en su muñeca sonaron.
—Estaba aburrida —muriéndome, para ser exacta, muriéndome del aburrimiento.
—Tuviste que estar bien ocupada últimamente para no haber puesto un pie aquí.
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Perfecta Mentirosa✔️
Teen FictionElla era una Bad Girl Él era un Good Boy Ella era fría, arrogante y antipatica. Él era cálido, abierto y carismatico. Ella era una perfecta mentirosa Él era sincero hasta durmiendo Ella era una diabla y él era un santo. Ella era la bruja malvada y é...
