—En mi apartamento hay papel y lápiz. Escribir una nota toma menos de un minuto. ¿Lo sabes, verdad? —Elliot estaba de pie enfrente del armario de su nueva habitación. Cuando se despertó en la mañana tendido cuan largo era sobre la cama de reina Eliza, lo hizo solo, o al menos sin la reina a la vista, porque la sirvienta de cabello negro le había deseado lo buenos días con una sonrisa coqueta y luego se ofreció a mostrarle su nueva habitación.
—Lo siento, supongo que no lo pensé. —Arwin tenía una expresión serena mientras apoyaba un hombro sobre una pared y parecía que su comentario carecía de cualquier emoción, pero quizás no fuera así, aunque Elliot no terminaba de saber qué tipo de emoción pudo haber sentido Arwin al regresar a su apartamento y encontrarlo vacío. ¿Rabia? ¿Indignación? ¿Preocupación? Tampoco parecía que ella se lo fuera a aclarar, pues se encogió de hombros y miró la habitación.
—Ya da igual, pero es una simple norma de educación. Así que. —De inmediato cambió el tema, señalando el lugar con un movimiento lacónico de la muñeca—. Ahora vivirás aquí.
—Sí —contestó él, lanzando una nueva mirada al armario equipado con varias prendas que podrían servirle—. Dydy dice que la reina dio la orden muy temprano en la mañana, tal parece que encuentra necesario tenerme cerca y mostrarme algo de hospitalidad o yo que sé. —Dydy era la sirvienta de cabello negro, se había presentado cuando lo escoltó a su nueva habitación y luego le comunicó las órdenes de la reina. Pasaría los días allí en el castillo y tendría que someterse a un entrenamiento. El cuál iba a ser guiado por Arwin, así que Elliot la miró—. También dijo que tú debías entrenarme. —Arwin asintió.
—Sí, lo sé. Quiere que estés en forma y preparado para cualquier cosa.
—¿En qué momento me dejaran ver esa arma tan importante?
—Por el momento no, primero tienes que prepararte un poco, así que ten algo de paciencia. ¿Ya has desayunado?
No lo había hecho, por lo que se sintió agradecido de que Arwin tocara el tema. Bajaron a la cocina del castillo y tomaron algo de comida de las alacenas. Arwin dijo que le daría unos minutos para hacer la digestión y que luego empezarían el entrenamiento. Elliot no estaba muy seguro de querer entrenar. Ya lo había hecho para el torneo en la corte de las Flores y en su mundo había sido un soldado. Sabía luchar y estaba en buena forma, así se lo dijo Arwin, pero esta dijo que todo ese le tenía sin cuidado. Que hasta donde sabían él podía estar algo fuera de forma y dejando eso de lado, la reina había dado una orden y él no era nadie para incumplirla, así se lo dijo y allí acabó la discusión.
Entrenaron por los alrededores del castillo. Arwin lo hizo trotar mientras lo vigilaba desde el aire con sus alas cartilaginosas agitándose al viento. Luego lo hizo hacer lagartijas y abdominales. Para finalizar hicieron algo de lucha cuerpo a cuerpo. A pesar de que Arwin era delgada y unos cinco centímetros más baja que él, no era un rival fácil de vencer, Elliot lo descubrió por las malas. El hada era fuerte, rápida y por sobre todo no tenía ningún tipo de compasión. En cierto momento le aplicó una llave, retorciéndole el brazo hacia atrás y luego lo dejó caer sobre el suelo, haciéndole comer tierra. Además de eso, Arwin encontraba divertido burlarse de él cuando estaba caído. En aquel momento se irguió sobre él y mientras él rodaba sobre su espalda y escupía tierra comentó.
—Tienes que ser un poco más malicioso. Esto no es Daha ni su estúpido torneo, aquí permitimos algo de lucha sucia.
—Ya lo noté —comentó colocándose de pie y limpiándose las manos en los pantalones.
—¿Qué esperas entonces? —Ella lo retó y él atacó.
Los siguientes minutos siguieron igual. Elliot intentaba tenderle trampas, mirando hacia un lado concreto y luego lanzándose hacia el contrario, pero Arwin nunca caía. Adivinaba sus movimientos justo a tiempo y bloqueaba en consecuencia, para luego aplicarle alguna zancadilla o en los movimientos más vergonzosos, le hacía cosquillas y lo derribaba sin contemplaciones luego.
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La senda de las espinas [La senda #2]
FantasySEGUNDA PARTE DE LA SENDA. Luego de haber quedado en tercer lugar en el torneo realizado por las hadas en Daha, Elliot fue regresado al mundo humano. Sin embargo al quedar entre los primeros sus recuerdos sobre la magia y las hadas no fueron borrado...