Le dieron un caballo. Era oscuro como la noche y medio salvaje, por lo que debía tener cuidado cuando lo alimentara. Para el viaje se colocó unos pantalones negros, muy cómodos, una playera blanca y una chaqueta negra con tachas encima. Le empacaron agua y comida en petacas que cargaría su caballo. Además llevaba un bolso en donde llevaría escondida el arma. Walden la redujo de tamaño, cuando fuera a usarla, debía besarla. Según Walden eso haría que tomara su tamaño normal y entonces podría activarla.
Antes de irse, Elliot bajó a la prisión. Primero se detuvo frente a la celda de Nissa. El hada estaba acurrucada en un rincón. No se movió a verlo, ni cuando él le habló.
—Cuando tu gente me devolvió a mi mundo me sentí perdido —comenzó él, hablándole a la figura de Nissa que pretendía ignorarlo—. Solo quería volver. No pasó una noche en que no pensara en ti y Aziza, en Daha, en la magia que presencié. Me sentí desechado, como una basura. La corte de las Espinas me devolvió mi dignidad. Soy el campeón de la reina, pero voy a ser más que eso Nissa. Me prometieron una corona. Voy a tener mi propio reino, con nuestras propias reglas. ¿Oyes eso? Nuestras. Tú y Aziza van a ser partes fundamental de mi corte. Por eso quiero que mientras no estoy pienses en ello, en todo lo que voy a poder darles, en todo lo que vamos a poder hacer. Quiero que veas la valiosa oportunidad que esto. La reina Beth no las apreciaba lo suficiente. Daha debe terminarse. —Nissa no se movió, pero habló, bajo y conciso.
—Te desconozco por completo. —El corazón de Elliot se encongió. No importaba, ya entenderían cuando volviera victorioso. Se alejó de la celda de Nissa y caminó hacia la de Aziza, contrario a lo que pensó que se encontraría, el hada estaba de pie sosteniendo los barrotes, contemplándolo con sus ojos duros.
—Azi —empezó él, pero ella le detuvo.
—Déjame detenerte ahora mismo. Primero, escuché todos tus desvaríos mientras se los decías a Nissa; segundo, estoy tan enfadada Elliot y sabes que es algo que las hadas no solemos pregonar, nuestras emociones. —Hizo una pausa, sus nudillos blanqueándose de lo mucho que apretaba los barrotes—. He pensado en como hubieran sido las cosas si hubieras ganado el torneo. Te hubieras convertido en uno de nosotros, en uno de Flores. Y hubieras aceptado, estoy segura de eso, así que dime, por todas las flores de Daha, ¿en verdad quieres destruir algo que en algún momento amaste? —Elliot tragó, su corazón latió fuerte, Aziza lo estaba confundiendo.
—Es verdad. Amé Daha en su momento, me hubiera hecho muy feliz ser parte de ustedes. Pero me desecharon Aziza, como una basura.
—Eran las reglas, mi Elliot. Nissa y yo no podíamos hacer nada más que devolverte.
—No las culpo a ustedes. Culpo al sistema, culpo a Beth. Eso va a cambiar, voy a ser rey, pudo crear las reglas que desee y espero que se unan a mí, de verdad lo deseo.
—Ellliot... voy a decir esto para que lo tengas bien claro. Si lastimas a mi gente, si haces daño a mi reina, a mi tierra, si haces eso... jamás voy a perdonarte. Maldeciré tu nombre y el suelo que pises, maldeciré la corona que uses, despreciaré cada bocanada de aire que respires y dedicaré cada segundo de mi vida a destruirte.
Elliot apretó los puños. Primero sintió tristeza, dolor, angustia por las palabras de Aziza y entonces recordó su conversación con la reina Eliza y lo que ella le dijo: Quieres amor, desesperadamente. En Adah solo tomamos lo que deseamos, pero tú, mi dulce Elliot, quieres que te quieran. Pues bien, había llegado el momento de demostrar que la reina Eliza se equivocaba. Se impulsó hacia adelante y aferró las manos de Aziza contra los barrotes.
—Estás molesta, lo entiendo. Pero voy a ser rey, Aziza, voy a ser tu rey y harás lo que yo ordene. ¿He sido claro?
—Que te asfixie un arbusto de espinas —escupió ella, Elliot sonrió.
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La senda de las espinas [La senda #2]
FantasySEGUNDA PARTE DE LA SENDA. Luego de haber quedado en tercer lugar en el torneo realizado por las hadas en Daha, Elliot fue regresado al mundo humano. Sin embargo al quedar entre los primeros sus recuerdos sobre la magia y las hadas no fueron borrado...