Extra: No hay dudas

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Antes de leer, aquí ya pasó un tiempo desde que supieron que era Sirius. Así que abra datos que no se revelaron, lamento atormentarlos sin saber quién es el esposo de Sam.

Habían estado ya más de un año juntos. Antes de que Stiles se fuera, Sam le hizo prometer que sí algo le pasaba él sería quién se encargará de su hijo hasta que esté dominara sus habilidades. Habían Sido tiempo difíciles, en más que solo el término de la palabras, llegaron muchos lobos celta buscando a Sirius. No les importaba en lo absoluto que solo fuera un niño, que no perteneciera a los hombres lobo, después de todo un Omega sin Alpha no puede sobrevivir, y él hecho de que él niño lo fuera lo resolvía todo de una manera altamente conveniente.

—Sirius—toco la puerta del cuarto mientras su voz se salía algo cansada—vamos cachorro, hoy Keller te enseñará a transformarte.

Tal vez no fue difícil verlo crecer. Tampoco considero que fuera difícil ver a su hijo cambiar el color de su cabello de acuerdo a sus emociones, y que sus ojos se volvieran de un color azul taciturno cuando estaba ciego de ira, rojo para demostrar quien mandaba, y amarillo como si demostrará que puede ser un Beta. Ya con quince años de edad y la responsabilidad de cuidar a E.J sentía que su hijo estaba perdiendo parte de su amada niñez.

Aún seguía siendo el niño bonito de hace cuatro, casi cinco años. Tenía el cabello más claro; muchos decían que parecía un marrón oscuro, la nariz respingada se asentó más con los años. Los labios rojos, se volvieron de un rosa pálido y las hermosas pequitas que antes parecía tener como gotitas de lluvia que manchaban algo al caer se volvieron cada vez más visibles.

—No corras por las escaleras—le recriminó al escuchar como saltaba de dos en dos los escalones.

—Perdón papá—observo a su alrededor buscando algo o alguien—¿Y padre?

—Se fue con Andrómeda—señalo el desayuno que había preparado, unos hot cakes con jugo de naranja y algún pequeño pan.

—¿Otra vez intentando enseñarle a cazar?

Tu hermana—se mordió el lengua ante la cara de su hijo mayor-por favor, no le digas que aún hablo de él así.

—Tienes que acostumbrarte. Fue su desicion y todos la apoyamos.

Le dió una sonrisa comprensiva asegurando que no le diría nada. Se sentó a comer perdido en sus pensamientos. Sam no había dejado de ver a su hijo, su cabello hoy estaba de un rojo intenso, había robado algunas facciones delicadas; para robar miradas, de Lugh. Parecía gustarle ser tan bonito como para disfrazarse de una adorable chica.
No le molestaba para nada, pero a veces tenía que aceptar que su hijo tenía gustos raros.

—¿Y tendremos un hermano?

Tosió con fuerza, se estaba atragantando con el jugo que estaba tomando en aquel momento.

—Cámbiate, por favor Sirius—le señalo las escaleras con un gesto totalmente incomprensible.

Él chico se retiró riendo, esa divertido molestar a su padre. Antes de que no pudiera contener una risa burlona. Sam estaba entre avergonzado y enojado. Se sentía en un mundo paralelo donde no era él quien molestaba a Sirius con E.J merecía un Oscar por ser la persona más perdida del planeta. Miro a su hijo irse hasta el cuarto, estaba en un intenso momento donde podía recordar todo lo que había pasado a lo largo de esos años.

—Ya me voy papá—se despidió, aunque Sam parecía no verlo.

Le movió la mano en una despedida muda, aún tenía la amenaza de los Vulturis atorada en el cuello. Alec había hecho todo lo posible para avisarles un mes antes de que sucediera, pero fue algo desastroso prepararse para la pelea. Los niños, porque eso eran E.J y Sirius cuando los vampiros italianos decidieron atacar para recordarles quien mandaba.

Término de desayunar para deslizarse hasta el sofá de la sala. Estaba demasiado pensativo, aún sentía el olor de la sangre de su esposo picarle la nariz, había estado en una pelea devastadora. Aro no pensaba que el metamorfo fuera lo indicado para el mundo de los vampiros ya que este se había imprimado-elegido a un Cullen, un auténtico vampiro.
Y cuando las prácticas de su hijo se hicieron cada vez más necesarias, hasta el punto de cambiar su apariencia pudo y quiso sentirse un poco más seguro. Pero no funcionó, no de la manera que esperaba.
Porque aún con la clara intención de derrotarlos, no consiguieron nada, Bella, esa inútil e irritable neonata había salvado a los chicos a cambio de su vida por eso su hija... Hizo un sonidito con la garganta, debía decirle hijo.

—¡Papi!

La vocecita tierna e inocente de su niño lo saco de sus pensamientos.

—¿Qué pasa campeón?—lo cargo sentandolo en sus piernas.

—Un niño se burló de mí—se ocultó en los brazos de su Papi, era cálido—diciendo que era una niña, que debía seguir siéndolo.

—Calma cariño—acaricio la espalda con dulzura, era difícil—te quedarás con Renesmee y Rosalie unos días—abrazo al niño, con todo su amor aún le parecía difícil.

—¿Por qué?

—Porque, ¿Recuerdas a Jane?

Asintió con inocencia, con los ojos brillando como un par de gemas.

—Viene de visita y queremos hablar con ella de cosas de adultos—mintio, lo hizo de manera tan descarada.

Pero es que no podía decirle a su pequeño hijo en la segunda guerra que se estaban metiendo, desde que Sirius le había dado muerte a Aro apenas siendo un chico de trece años prometió que ninguno de sus hijos pasaría de nuevo por eso. Miro a su esposo que entró al cuarto, tal vez esperando que hablara con él menor.

—Ve por tus cosas, Andrómeda—lo dejo bajar con cuidado.

—No me llames así-inflo las mejillas—Papá prometió que me cambiarían el nombre.

—Lo haremos pequeño, ahora anda.

Se fue caminando mucho más alegre. Estaba a punto de estallar algo que pensaron hace muchos años ya se había detenido, pero ahora con Jane siendo la jefa de los Vulturis no podían esperar algo medianamente bueno en toda la situación.

Ahora explicación de los numeritos.
1.-Su segundo hijo, originalmente es una niña.
2.-Usa el pronombre masculino después, porque Andrómeda es una personita transgénero.
3.- Andrómeda es su nombre de niña.

Este de aquí, es Sirius Uley Beevans en su apariencia original. Ya saben, como se vería sin usar la matamorfosis en su cuerpo. Por lo momento solo pude cambiar en aspectos físicos.

 Por lo momento solo pude cambiar en aspectos físicos

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Tenemos a Edward Jacob (E.J) Cullen Black en la multimedia. Está bien bonito. Muy orgulloso el niño.
Dato que cura, amo la cultura celta y las constelaciones. Así que esperen lo que pondré :v

Desde el crepúsculo hasta el amanecer.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora