Momo quiere a Jeongyeon. A ésta le gusta Jimin, quien está enamorado de Yoongi, el chico que quiere casarse con Momo en un futuro.
¿Qué será de este círculo amoroso?
(Cállate y vamos a amar).
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↬heterosexual y homosexual
↬tragicomedi...
Iba a ser la mejor tarde de mi vida, la pasaría entera con Jimin. Además, iríamos al cine, cosa que me emocionaba —no todos los días se está a oscuras con el chico que te gusta—. Todo saldría bien, todo sería maravilloso, pero mi querida Momo no pensaba lo mismo; decía que no controlaría mis impulsos. También me repetía que no iba a ser nada especial para Jimin ya que él era homosexual y yo no lo atraía. No le hice caso, era normal que mi amiga actuase así; ella estaba celosa, se le notaba, ¿quién no estaría celosa de mí por salir con Jimin?
El caso es que, Momo y yo, fuimos a mi casa a prepararme en cara a la gran cita. Después de que eligiéramos un conjunto apropiado para mí —Momo insistía en que no usase nada revelador—, ella me pidió que practicásemos varios ejercicios para resistir mis impulsos amorosos; decía que imaginase que ella era Jimin y le hablase, que evitara ponerme nerviosa y acercarme mucho a él. Pero aquello no sirvió de nada, ¿por qué me pondría nerviosa por Momo? A mí me gustaba Jimin y Momo no se parecía en nada a Jimin, simplemente, no era él.
—No hagas tonterías —me repitió por enésima vez.
—Sí, mamá —musité con sarcasmo.
—Sólo me preocupo por ti —se justificó frunciendo el ceño.
Mostré un puchero de molestia mientras ella suspiraba aquello que decía tantas veces de: «no tienes remedio». A veces, Momo era muy pesada; siempre me llamaba tonta, idiota o imbécil; otras veces, me decía que me amaba y me daba un beso en la frente. Era bipolar, pero nunca pensé que llegase a ser tan rara como para llamar a un desconocido «oppa», así que se lo pregunté.
—Unnie —la llamé. Ella se giró dejando de organizar algunas ropas que me había probado antes—, ¿conocías al chico que andaba con Jimin?
—¿Te sigue preocupando? —sonó con cansancio, algo que ignoré.
—No es eso —dije acercándome a ella—. Llamaste a ese chico «oppa».
Momo cerró los ojos y separó sus labios preparada para hablar, pero se detuvo.
—¿De qué lo conocías? —insistí. Realmente, sabía poco de mi amiga; nos conocimos en segundo curso y, antes de eso, su pasado era un misterio para mí.
Suspiró de nuevo y, al fin, comenzó a contarme.
—Somos amigos desde el jardín de niños —confesó.
—¿Lo seguís siendo? —cuestioné, pues nunca los había visto juntos.
Momo miró hacia el techo, yo también lo hice, pero no vi nada interesante ahí.
—Dejamos de ser cercanos hace mucho —dijo volviéndose a mí con una medio sonrisa.
—¿Por qué? —insistí en que me contase todo, no me gustaba que la gente me dejase con dudas.
Los labios de mi amiga volvieron a formar una línea recta.
—Se volvió pegajoso —susurró—. Fue esa la razón por la que ya no quise estar más con él.
Mi cabeza volvió a llenarse de dudas, ¿a qué se refería? Quise volver a preguntarle, pero ella se levantó.
—Deberías irte ya, llegarás tarde —me aconsejó.
Yo asentí y comencé a prepararme una bolsa con todo no necesario.
—Jeongyeon —Momo me llamó cuando estuve a punto de salir—, no te confieses.
Y acudí a mi gran cita hecha un lío.
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