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-Yoongi-

Después de haber seguido el tono de llamada del —supuesto— teléfono móvil de Jimin, Momo entró en el baño de mujeres, que era el lugar de donde provenía el sonido.

Y, claramente, yo no iba a entrar ahí; soy un hombre —nunca olviden eso, nunca—.

El caso es que, mi —quizás— amiga, no salía y comenzaba a desesperarme. Fue justo cuando fui a comenzar a darme golpes contra la pared cuando Momo dio señales de vida.

—¡Yoongi! —escuché. Me emocioné; pues no había oído mi nombre de su boca desde hacía mucho—. ¡Ven aquí!

Abrí mucho los ojos, no iba a entrar ahí —lo había dicho antes—.

—Estarás de broma, ¿no? —contesté desde el otro lado de la puerta—. ¡Ni loco entraré ahí!

Silencio.

—¡Entra de una vez! —chilló segundos después debido a que le había negado—. ¡Está vacío! —informó haciéndome borrar uno de mis complejos.

De todas formas, negué con la cabeza, estaba fuera de mis principios hacer algo así.

—Pero, ¿quieres entrar de una buena vez? —volvió a cuestionar alzando su tono de voz.

Voz que se iba acercando cada vez más hasta ver como un brazo atrapaba el mío y estiraba de él intentando meterme en el interior de la sala.

—¡No! —supliqué agarrándome al marco de la puerta, totalmente desesperado.

—¡No seas infantil! —Ahora, Momo comenzó a estirar con sus dos manos y (puedo suponer) haciendo uso de su fuerza máxima.

No sé cómo pasó. En el momento en el que mi mano se separó de su agarre, sólo pude pensar: «Qué flojo soy». Después de eso, caí al suelo o, más bien, sobre Momo, que había tirado de mí incluso cuando yo ya me había soltado.

Nuestros rostros estaban realmente cerca. Ella mantenía sus ojos cerrados con fuerza, quizás por el golpe, y yo no podía dejar de mirarla. Era —y sigue siendo— la chica más guapa del mundo para mí y, aunque aquel pañuelo viejo que llevaba en la cabeza motivo de su disfraz no le favorecía en absoluto, en ese momento, mi corazón se agitó.

«Oh, realmente tengo ganas de besarte ahora», «Momo, eres tan guapa», «Estoy muriendo por ti, haz algo al respecto», quería decirle. Pero callé cuando abrió sus ojos y empujó mi pecho para que me alejase, cosa que hice —con lentitud, eso sí— para después ayudarla a levantarse.

—¿Estás bien? —le pregunté ya que ella mantenía una expresión seria en su rostro.

—Sí —respondió ella colocándose una mano en la cabeza—. Bueno, lo que te quería enseñar... —giró su torso con su ánimo recuperado—. ¡Mira! —señaló un punto del suelo de baldosas.

Observé con atención el lugar y, en el indicado —cerca de los cubículos—, había un celular abandonado; el de Jimin.

—Es de Jimin —le informé a mi compañera.

—¿Lo es? —se preguntó mientras se agachaba a recogerlo—. Intentemos desbloquearlo.

Momo presionó el botón de encendido del teléfono, prendiendo éste y una introducción de contraseña apareció.

—No se puede —dije—. Y, de todas formas, ¿de qué nos serviría?

La castaña se encogió de hombros.

—Mira —pidió señalando una zona de la pantalla donde unas letras daban vueltas.

—¿«La contraseña es mi cosa favorita en el mundo»? —leí frunciendo el ceño.

—Sé la respuesta~ —canturreó mientras escribía mi nombre en la entrada de texto.

E, inesperadamente, el celular se abrió en el menú principal, mostrando una foto mía encestando como fondo de pantalla.

—¿Ves? —Señaló Momo, divertida—. Tenía razón.

—¿Yo le gusto? —estaba cada vez más confundido.

—Sí —Colocó el aparato en la palma de mi mano—, pero eso no es lo importante. Debemos encontrar a Jeongyeon y a Jimin.

—Y, ¿qué sugieres hacer para ello? —Arqueé las cejas.

Ella miró un punto de la pared, justo detrás de mí. Abrió mucho los ojos y corrió hasta allí.

—La baldosa está rota —informó palpando la grieta— ¡Y mira ahí!; es sangre.

En efecto, había una pequeña mancha roja.

—¿Quién te crees? —cuestioné, con ironía—. ¿Sherlock Holmes?

Frunció el ceño.

—Creo que alguien lo empujó y lo golpeó contra la pared —prosiguió.

—¿A Jimin?

Asintió.

—Y creo que sé el nombre de la responsable —añadió.

—¿No supondrás que...?

—Ella es capaz de todo.

Temí por Jimin.

Temí por Jimin

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Shut up and let's loveHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora