-¡libertad por fin!- grito Beck apenas salió del salón minutos después de entregar su último examen. Al fin libre y relajado. Y dispuesto a cumplir la promesa que se hizo semanas atrás. Salió corriendo a buscar a Kim. Entro al edificio marcado con la letra "C" y se detuvo a esperarla en el salón 104 donde ella terminaba su examen de lengua.
Después de unos minutos de sentó junto a la puerta y escondió su cabeza entre sus brazos. Cuando escucho que la puerta que vigilaba se abrió. Alzo la cabeza a ver quien salía, pero no era ella. Era un chico alto y delgado con el cabello rizado, que sabia era un amigo muy cercano de Kim.
-hola- lo saludo. Matt que estaba dispuesto a irse se volteo extrañado, pues nunca habían hablado.
-hola- sonó más como pregunta
-tu eres amigo de Kim ¿no?- Matt solo asintió -¿esta enojada conmigo?-
-si, algo ¿por?- contesto. El rubio volvió a bajar la mirada y fijo su vista en los Vans que llevaba puestos
-iba a pedirle perdón y no se.... solo quería saber- se hizo silencio por un momento mientras una chica castaña salía del salón y se alejaba con una sonrisa en el rostro -¿crees que me perdone?-
-si, ella es un amor de niña-
-lo se- susurro mientras una sonrisa de dibujaba en su rostro. Aun recordaba cuando la conoció. Estaba llorando y se veía tan pequeña y frágil, que tuvo que reprimirse para no tomarla entre sus brazos y pegarla a su pecho. Abrazarla con todas su fuerzas y consolarla. Decirle que todo estaría bien y que la cuidaría.
-ni se te ocurra hacerle daño por que te juro que...- empezó a amenazarlo el castaño
-jamás lo haría, la quiero- le confeso volviendo a subir la cara. El otro chico solo asintió y con un movimiento de manos se despidió y se fue caminando por el pasillo.
Beck volvió a su posición para esperarla, pero la puerta se volvió a abrir. Y esta vez... esta vez si era ella.
-¡Kim!- grito como si fuera un oasis en medio del desierto y se paro de un brinco quedando frente a frente.
-Beck ¿que haces aquí?- su voz era la combinación perfecta del enojo que tenia con el y la alegría de que de nuevo le hablara
-vine a pedirte perdón por no haberte hablado desde lo de la pelea, pero es que primero estaba muy molesto con tu primo y su amigo y después me concentre totalmente en los exámenes y así.- suspiro y recupero el aire que perdió al decir la frase anterior rápido -En fin. Quiero que me perdones por ser tan idiota-
-¿es enserio?- en ese momento la alegría empezó a ganar y esconder el enojo
-claro hermosa...- se puso de rodillas frente a ella -por favor perdóname- Cuando lo vio el enojo se desdibujo por completo y una sonrisa lleno su cara
-esta bien, te perdono- dijo demasiado seria para como se sentía. Beck alzo la cara con una sonrisa más grande que la de ella
-¿enserio?-
-si... ahora párate- contesto casi riéndose. Él lo hizo y esta vez no se aguantó. Rodeo su cintura con su brazos y la pego a su pecho, mientras le susurraba gracias al oído. Sintió los delgados brazos de ella rodear su cuello y enredarse en su cabello.
-ven al baile conmigo- le susurro aun abrazados. Ella se puso rígida entre sus brazos, ¿que no era el de la nota? ¿Hope tendría razón y abría sido Román?
-no puedo quede de ir con Hope y Matt- contesto
-me puedo unir al grupo- al ver que ella no contestaba -o al menos baila conmigo-
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¡¡BICHO RARO!!
JugendliteraturKim no luce como las chicas a las que estamos acostumbrados ya que sigue una moda llamada gaguro y ella es feliz así, al menos en Tokio donde las personas pueden lucir como quieran sin ser juzgadas. EL problema es que a las personas de Pensilvania...
