Capítulo 27

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Capitulo 27
Alan

-¡Es una niña!

Los ojos azules de Alena se llenan de lagrimas ante la noticia que nos acababa de darnos la doctora, tendríamos una niña, una pequeña princesa después de tener ya cuatro niños.

No puedo evitar emocionarme, me gusta la idea de tener una hija, una que sea físicamente idéntica a su madre.

Beso los labios a mi esposa mientras sonreímos saliendo de la clínica.

-Sera tan hermosa como tu, estoy seguro-acaricio su pequeño vientre crecido. No planeamos este bebé, pensábamos que habíamos terminado con Max, pero estaba encantando con la idea de un integrante mas, uno que será una nena, una pequeña princesa que me tendrá locamente enamorado.

-Los celos de Max-niega con la cabeza-ese niño seguro ya presentía que iba a tener una hermanita.

-Seguro se le pasara una vez que la niña crezca y pueda jugar con el. La veo sonreírme antes de posar su mano sobre la mía.

-Te amo Alan.

Recordar que ahora no la tengo y que estoy a punto de perder algo que formo parte de ella me hace sentir mas infeliz de lo que ya me encontraba. Ariadne resulto ser idéntica a ella, con la excepción de tener mis ojos grises.

Estoy arrepentido, y se que un perdón no resolverá todo lo que le he hecho. Ariadne me odia y estoy seguro que ahora mucho mas al no haberla ido a visitar al hospital.

No tengo idea de cómo presentarme ante ella, me odia y no la culpo, he sido un mal padre y como ser humano, sentía que odiarla desde que Alena murió era la mejor opción. No podía cuidar de ella ni tratarla como mi hija al darme cuenta que con su nacimiento perdí a la mujer que amaba y que me había echo muy feliz desde que la conocí. Reconozco que he tratado mal a Ariadne, pero en mi duelo me ocasiono el odio hacia ella, culparla al saber que estaba viva y mi Alena no.

He tenido discusiones con mis hijos a causa de no tratarla como mi hija, pero simplemente no podía hacerlo, cada vez que la miraba en mi mente pasaban esos pensamientos en donde Alena cerro sus ojos y se alejo de mi para siempre.

Ahora Ean tampoco quiere hablarme, ni siquiera me llama papá , solo Alan. Al igual que Ariadne, ella dejo de llamarme papá hace mucho tiempo, solo se dirige hacia mi como Alan bueno...así me llamaba antes de que la golpeara, observo mi mano derecha y la hago puño mientras por mi mente corren una vez mas las imagines de ese momento cuando la abofetee, me arrepiento, nunca quise golpearla pero ese día me salí de control y se puede decir que demasiado.

Después de aquel día no la volví a ver si no hasta la noche buena, donde la observe y me di cuenta inmediatamente que era idéntica a Alena, tiene mis ojos pero el resto es igual a Alena. No se porque no me di cuenta de ello antes, Alena se había pero me había dejado a nuestros hijos, en especial a nuestra pequeña que con tanto amor y ansias estábamos esperando.

Se que si Alena estuviera viva y viera como trato a nuestra hija se decepcionaría de mi. Me levanto de la cama y decido ir a verla, no puedo perder la única imagen viva que tengo de Alena. Decido ir al hospital, necesito verla.

Lo primero que hago al llegar al hospital es preguntar por la habitación donde se encuentra Ariadne, al saberlo subo al elevador y llego al tercer piso y me sorprendo al no notar a nadie, pero me imagino que están adentro con ella.

Llego a la puerta de su habitación y la abro sin tomarme la molestia de tocar, observo la habitación notando que no hay nadie, solo ella, quien me mira sorprendida. Seguro que no me esperaba, me adentro a la habitación cerrando la puerta detrás de mi, mientras Ariadne y yo no dejamos de observarnos.

Inolvidable [TERMINADA]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora