Fui al salón con una ligera punzada de malestar. No sabía si era por el hambre, el estrés... o por lo que acababa de pasar hace unos minutos. Me senté, crucé las piernas con elegancia y abrí mi cuaderno. Sentía las miradas encima, como siempre. Las ignoré, hasta que lo vi a él.
Zayn.
Tenía esa presencia que obligaba a los ojos a seguirlo. Alto, con el cuerpo definido pero sin exagerar. Su piel era morena clara, como si el sol lo acariciara con elegancia. Tenía el cabello oscuro, rebelde pero prolijo, y una barba corta que delineaba su mandíbula con un descaro casi perfecto. Su mirada era fría, calculadora… como si estuviera en constante juicio con el mundo. Y aun así, cuando lo ves, lo único que quieres es que te mire como si tú fueras la excepción.
Sonreí con orgullo, recordando cómo me había dejado plantada hace unos minutos. Orgulloso y arrogante… eso me va a costar, pero qué delicia va a ser.
El profesor comenzó a dar su monótona clase. Yo, en cambio, no podía apartar la vista de Zayn. Su mandíbula apretada, sus pestañas largas y espesas, su mirada fija en la pizarra como si realmente le importara. Me perdí unos segundos en él, hasta que una frase del profesor me devolvió al presente:
—Bueno, alumnos, no tendremos examen final este bimestre.
Todos gritaron eufóricos, sobresaltándome. No me había dado cuenta de que la clase estaba por terminar.
—¡Silencio! —agregó con tono firme—. En lugar de examen, presentarán un trabajo de 100 preguntas al final del bimestre. Será en parejas… y yo las escogeré.
El timbre sonó justo después, pero nadie se movió del todo. Todos querían saber con quién les había tocado. Yo, por supuesto, me acerqué directamente al escritorio.
—Profesor, ¿con quién haré el trabajo? —pregunté, cruzándome de brazos.
—Señorita Payne… —revisó la lista lentamente y alzó la mirada con una sonrisa casi maliciosa—. Con Zayn Malik. Espero que le dé una buena bienvenida a su nuevo compañero.
Y se fue.
Me quedé unos segundos procesando la noticia. ¿Zayn? ¿El tipo más arrogante y atractivo del colegio? Esto va a ser un incendio.
Escuché una respiración tras de mí. No estaba sola. Me giré con mi mejor sonrisa lista.
—Creo que ya escuchaste al profesor —dije, apoyándome en el escritorio. Zayn me miró de arriba abajo, sin siquiera intentar disimular. Sus ojos se detuvieron en mis piernas, luego subieron a mi escote, y finalmente se encontraron con los míos. Se humedeció los labios y rodó los ojos.
—Yo pensé que me tratarías mejor ahora que tenemos que hacer el trabajo juntos —añadí, suavizando el tono. Le sonreí como si él no fuera un problema, sino un juego.
—Esto no va a hacer que cambie mi trato hacia ti —dijo seco, con la voz grave. Fría. Mierda… qué difícil me la está poniendo.
—¿Y por qué no intentas? —pregunté con voz más chillona, sabiendo que eso lo irritaba. Y me encantaba.
—Odio a las chicas como tú. Faldas cortas, tacones, maquillaje en exceso… y encima vienen así al colegio —espetó con un gesto de desagrado.
Sus palabras me pegaron más de lo que esperaba.
—¿Y cómo te gustan entonces? ¿Las punks con tatuajes por todo el cuerpo y piercings en la cara? —dije a la defensiva. Me lanzó una mirada oscura.
—Mira, los dos sabemos que no me caes bien. Pero tenemos que hacer esto. Hazme un favor y no me hagas enojar. —Vi cómo apretaba la mandíbula, y la vena de su cuello se marcaba. Estaba conteniéndose. Este hombre me está quemando la piel…
—Y trata de no acercarte.
Me acerqué un poco más, sonriendo con descaro.
—Debo confesarte que me encanta que me lleven la contraria —susurré con picardía. Él solo volvió a rodar los ojos. ¿Cuántas veces podía hacerlo sin perder el equilibrio?
—Bien. ¿En tu casa o en la mía?
—Tu casa —le sonreí con descaro—. Un gusto verte. —Le di un beso en la comisura de los labios, suave, provocador. Frunció el ceño, pero ya me había ido antes de que pudiera gritar.
Caminé por el pasillo mordiéndome el labio. Ese chico es una maldita bomba… No recordaba cuántas veces en el día había dicho mentalmente que era caliente. Pero sí que lo era. Exageradamente.
Me dirigí a mi casillero para retocarme un poco el maquillaje. Al abrirlo, me miré en el pequeño espejo y sonreí.
—Todo bien. Todo perfecto.
—No te cuesta nada dejar de presumir —dijo Harry, que venía corriendo hacia mí.
—No presumo. No lo necesito cuando ya tengo el interés de todos —me encogí de hombros.
—Estás de buen humor hoy…
Le lancé una sonrisa falsa, sin despegarme del espejo. Que no se crea que me había olvidado de cómo me dejó plantada por su noviecita.
—Cállate. Ocúpate de tu novia… y de los que tiene detrás —dije con una pizca de veneno. Vi cómo se tensaba, incómodo. Me arrepentí al instante.
—Perdón, no quise ser tan dura —agregué con una sonrisa más suave. Él me la devolvió, aliviado.
—Ya no importa. Me lo merecía. ¿Y tú? ¿Cuándo vas a presentarme a alguien?
Rodé los ojos.
—Tal vez tenga a alguien en mente —le guiñé un ojo y comencé a caminar.
—¡No hablas en serio! ¿Tú, dando oportunidad a alguien?
Me reí, sin mirar atrás.
—¿Estás hablando del tipo con el que te tocó hacer el trabajo?
Me detuve, sorprendida. Wow, qué rápido se esparcen las noticias en este colegio...
—Me sorprende que te enteraras tan rápido —lo miré con una mezcla de intriga y miedo.
—Tal vez me refiero a él… no lo sé.
—Déjame decirte que no se ve nada interesado en ti.
Mordí mi labio, sin poder evitarlo.
—Y eso… es lo que más me encanta.
Pasé la mano por mi cabello, sonriendo. El juego recién comenzaba.
—Quiero ver que lo intentes —dijo Harry.
Y yo también.
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Barbara Z.M (En Edición)
FanfictionBárbara es la chica que todos admiran. Popular, decidida, con una sonrisa que encanta y una seguridad que impone. El colegio es su mundo... hasta que llega Zayn. Zayn es todo lo que ella no es. Misterioso, rebelde, con una mirada peligrosa y una act...
