Me levanté con unas inmensas ganas de no ir al colegio. No había pegado un solo ojo en toda la noche. Y no solo por las palabras de Zayn, sino por todo lo que pasó antes de la fiesta. Era como si mi cabeza se negara a desconectarse.
Me di una ducha rápida, aunque el agua no logró calmarme del todo. Me debatía entre usar un vestido o unos jeans. Revisé el clima: cielo nublado. Jeans entonces. Me puse uno que se ajustaba perfectamente a mis curvas, un polo amarillo patito con bobos, y tacones negros. Frente al espejo, sonreí al verme. Sí, el look me encantaba.
Maquillaje sutil: un poco de delineador, brillo labial, perfume... y lista.
Desayuné un pan con jamón y jugo de naranja. Después de cepillarme los dientes, salí de casa con mi bolso al hombro y esa sensación de que el día me tenía preparada alguna sorpresa.
Apenas pisé el colegio, los murmullos comenzaron. Claramente, no esperaban verme en jeans. No era lo usual en mí. Pero que no se acostumbren. Esto es temporal. Los vestidos volverán.
Avancé por los pasillos hasta llegar a mi casillero. Y ahí estaba él, recostado sobre la puerta como si fuera dueño del lugar.
—Hola... —saludé con una sonrisa, aunque su expresión era completamente seria. ¿Qué le pasaba?
—¿Qué pasó con el chico? —dijo, separándose del casillero.
Tardé un par de segundos en entender. Ah, el chico borracho de anoche. Me había olvidado por completo.
—No lo sé. No lo vi esta mañana... Tampoco a Harry —respondí, mientras sacaba mis libros.
—Ah, bueno —murmuró mientras me ayudaba con la cartera. Le dediqué una sonrisa en agradecimiento.
—No hemos avanzado nada con la tarea —comenté.
—¿Nos reunimos hoy? —pregunté.
—No puedo. Estoy ocupado —me miró con un dejo de incomodidad. ¿Zayn ocupado?
—¿Y eso?
—Voy al hospital —respondió, bajando un poco la voz.
—¿Estás bien? —pregunté rápidamente, sintiendo un pequeño nudo en el estómago. Él rió.
—No es por mí, Barbie. Es mi mamá —su rostro cambió completamente, y supe que no debía insistir. Asentí en silencio, respetando ese espacio que todavía no estaba lista para cruzar.
—¿Vamos al aula? —pregunté, tomando su brazo con suavidad. Asintió.
Durante el camino, no dijimos mucho. El silencio entre nosotros no era incómodo... simplemente estaba cargado.
—Te ves bien hoy —dijo de pronto, posando su mano en mi cintura mientras algunos chicos se nos quedaban mirando descaradamente. Sentí un cosquilleo en el estómago. Otra vez.
—Gracias —le respondí mientras me sentaba detrás de él. Harry entró en clase con cara de muerto, literalmente.
—¿Harry? ¿Qué te pasó? —le pregunté entre risas. Zayn también volteó, sin contener una carcajada.
—No se burlen... Tengo una resaca de muerte y la cama donde dormí era un infierno. Avísenme cuando esto acabe —dijo, echándose sobre el pupitre.
Las clases comenzaron, y aunque debía estar atenta, me dediqué a fastidiar a Zayn. Algunas veces me ignoraba; otras, no podía evitar reírse. Al fin llegó el receso.
Desperté a Harry, quien se quejó. Lo dejé durmiendo. Zayn y yo salimos juntos. Las miradas no se hicieron esperar.
—No entiendo cómo vives con todas estas miradas —comentó acercándose más a mí.
Volteé a verlo. Estaba en modo protector.
—Tranquilo, cariño —le acaricié la mejilla, jugando con ese nuevo rol. Me miró raro, tal vez por el "cariño".
—Es que se te quedan mirando todos. No me gusta —insistió con un tono celoso. Y aunque no lo dijera en voz alta, ese tono me fascinaba.
—A ti también —le respondí, señalando a un grupo de chicas que se derretían al verlo pasar. No las juzgo. A mí me pasa lo mismo.
Nos sentamos en una de las bancas. Él sacó su comida.
Yo recordé su frase: "No entiendes que no te quiero cerca".
Sonreí para mis adentros. Qué fácil le fue tragarse sus propias palabras.
Saqué el celular para revisar mis mensajes. Liam, como siempre, tenía varios. Lo apagué. Quería estar presente... o al menos intentarlo. Pero al levantar la vista, vi cómo Zayn le lanzaba miradas descaradas a otras chicas.
—¿Y cuándo nos vamos a reunir? —pregunté, buscando recuperar su atención.
—Pasado mañana —contestó con la boca llena.
—Qué asco, Zayn. ¡Modales! —lo reprendí entre risas.
Yo comía mi ensalada en silencio hasta que lo vi nuevamente con la vista en otra.
—¡Zayn, ya deja de verlas así! —le grité sin pensarlo. Todos voltearon a mirarme, incluso la rubia a la que le había clavado la vista.
—Relájate —dijo divertido.
—Muérete —contesté con cara de pocos amigos, apuñalando un tomate con el tenedor.
—¿En serio quieres eso? —preguntó divertido.
—Sí —insistí.
—¿Y quién te va a dar los besos que tanto te gustan? —dijo con una sonrisa peligrosa.
El tomate se me quedó atorado en la garganta. Tosí un poco. ¡Qué descarado!
—No te creas tanto —traté de cambiar de tema—. No eres mi primer beso ni nada...
Zayn rió, como si supiera que no podía ocultar nada frente a él.
—Bueno, chica celosa... ¿Pasado mañana entonces? —volvió al tema, con una sonrisa de esas que derriten.
—No hablemos de celos que sales perdiendo —le dije con aire de superioridad.
Vi a James pasar cerca. Y, con intenciones no muy inocentes, lo llamé:
—¡James! —grité.
Cuando me vio, sonrió y se acercó.
—Linda forma de vengarte —escuché murmurar a Zayn con amargura. ¿De verdad creía que hacía esto por celos?
—Hola, Barbie —me saludó James. Luego miró a Zayn, quien se metió otro pedazo de pan a la boca sin siquiera saludar.
—No cuidaste muy bien a Harry, ¿eh? ¿Dónde estabas anoche? —le pregunté.
James se quedó pensativo.
—Tuve que irme antes. Lo dejé con Zayn. ¿No le pasó nada, verdad? —Negué.
Él sonrió con alivio.
—Bueno, Barbie, tengo que terminar un trabajo. Hablamos luego —se despidió.
—Feo plan —dijo Zayn.
—¿Plan?
—Sí, claro. Lo trajiste para darme celos, ¿no?
Me eché a reír.
—¿Tú crees que traería a alguien solo para darte celos? Por favor...
Zayn se paró cuando sonó el timbre. Lo seguí de mala gana. Camino al aula, las miradas seguían. Sentí su mano recorrer mi espalda hasta quedarse en mi cadera.
Lo miré arqueando una ceja.
—Te dije que si hablamos de celos, tú salías perdiendo —le susurré con malicia.
Escuché un gruñido bajo. Sonreí satisfecha.
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Barbara Z.M (En Edición)
FanfictionBárbara es la chica que todos admiran. Popular, decidida, con una sonrisa que encanta y una seguridad que impone. El colegio es su mundo... hasta que llega Zayn. Zayn es todo lo que ella no es. Misterioso, rebelde, con una mirada peligrosa y una act...
