Mis manos jugaron un rato con su cabello, hasta que...
—Barbara, necesito que me ayudes.—La voz de Harry irrumpió a mis espaldas. Abrí los ojos de golpe. Zayn y yo nos separamos de inmediato, como si hubiéramos cometido un delito. Apenas recuperé el aire que Zayn había robado con ese beso intenso. Sin decir palabra, él se alejó con paso rápido y una expresión que no supe leer del todo. Tal vez estaba molesto. Tal vez estaba asustado. O tal vez, simplemente, había sentido lo mismo que yo.
—Harry, ¿qué quieres ahora?—resopé, más frustrada que enojada. Me había interrumpido en uno de los momentos más hermosos que había vivido.
—Tú y Zayn... ¿qué? ¿Cómo?—preguntó confundido, mirándome con los ojos muy abiertos. No pude evitar reír. Por más que quisiera molestarme con él, era imposible.
—Luego te cuento. Dime, ¿qué necesitas?—pregunté, cruzada de brazos, tratando de no pensar en los labios que aún sentía sobre los míos.
—Necesito tu casa esta noche.—Su voz era una mezcla de urgencia y suplica. Tardé unos segundos en procesar lo que había dicho. ¿Estaba loco?
—¿Para qué? Usa la tuya.—dije negando de inmediato.
—Perdí una apuesta y ahora tengo que hacer una fiesta. Mi casa es un desastre, pero la tuya es perfecta: grande, bonita y con espacio suficiente. Por favor, Barbara.—Puso cara de cachorro abandonado. Me rendí.
—Está bien.—le entregué la llave con resignación.—Pero yo también iré. Y tal vez lleve compañía.—Dije recordando a Zayn.
Harry tomó la llave y salió corriendo. Al voltear, vi a Zayn observándome con una expresión que no supe descifrar del todo. Le sonreí y me acerqué para subirme a su moto. Esta vez, no comentó nada sobre mi vestido. Simplemente arrancó. Estaba molesto, eso era evidente.
Al llegar a su casa, bajó primero sin esperarme. Lo alcancé y lo tomé del brazo, él intentó zafarse, pero no me moví. Gruñó, y yo solté una risa suave.
—Suéltame, van a pensar cosas.—dijo sin mirarme. Recordé a Saffa, suspiré y lo solté.
Dentro de la casa se escuchaban gritos y risas infantiles. Un chico atractivo salió de la cocina con una Coca-Cola en la mano. Me detuve un segundo a observarlo: ojos celestes, cabello marrón y una sonrisa encantadora. Su trasero también era digno de admirar, lo admito.
—Hola.—dijo al acercarse y darle un apretón de manos a Zayn. Luego se giró hacia mí.—Linda tu novia.
—No es mi novia.—gruñó Zayn, sentándose en el sofá sin siquiera mirarnos.—Es una amiga. Tenemos un trabajo. Louis, te puedes retirar.
Le di un beso en la mejilla a Louis y luego me senté al lado de Zayn, con el bolso sobre las piernas. Lo noté mirando mis piernas un segundo antes de apartar la vista. Sonreí.
—¿Y cómo empezamos el trabajo, amigo?—pregunté con tono burlón. Zayn contuvo la risa, lo vi.
—Se me ocurrió algo...—dijo con una mirada pícara.—Pero esta vez escúchame.
Asentí sin hablar. Tenía miedo de tartamudear.
—Mi mamá no está y mis hermanas tienen hambre. Cocinaremos los dos. El que prepare el plato favorito gana y el otro hace el trabajo. ¿Trato hecho?—
Acepté el reto con una sonrisa confiada. Saffa entró a la sala gritando mi nombre, seguida de Walyha. Ambas se abalanzaron sobre mí con abrazos cálidos. Me sentí en casa.
—¿Y para su hermano no hay abrazo?—dijo Zayn fingiendo estar ofendido. Las niñas rieron y se lanzaron sobre él.
—Zayn, Louis dijo que habías venido con tu novia.—comentó Saffa. Zayn me miró y luego desvió la vista.
—No es cierto. Dijo amiga.—corrigió Walyha con una mueca.
—Que no es mi novia.—dijo Zayn, su mirada clavada en mí. Bajé la vista hacia la mesa de cristal.
—Pero dijiste que era hermosa.—agregó Saffa con picardía. Me ruboricé y sonreí.
—Barbara, acompáñame a la cocina.—ordenó Zayn, poniéndose de pie. Lo seguí, dejando mi bolso en la sala. Él me dejó pasar primero, y al girarme, vi que me observaba con descaro. Avergonzado, apartó la mirada.
—Yo en esta mesa y tú en la otra.—indicó buscando algo en los cajones. Mi cuerpo reaccionó antes que mi mente.
—¿De verdad te parezco hermosa?—pregunté con voz suave. Zayn giró para mirarme de arriba abajo.
—No le creas a Saffa. Puede inventar muchas cosas.—respondió, pero su tono no era convincente. Me acerqué y lo abracé.
—Gracias.—susurré. Cuando me giré para separarme, quedamos peligrosamente cerca. Podía sentir su respiración.
Nuestros ojos se encontraron, y sin pensarlo, lo besé. El contacto fue el estallido de todo lo que habíamos contenido desde el beso anterior. Me tomó por la cintura con fuerza, como si no quisiera dejarme ir. Yo me aferré a su cuello, mis dedos entrelazándose con su cabello desordenado.
El beso se profundizó. No era dulce, era apasionado, hambriento, urgente. Las manos de Zayn descendieron por mi espalda hasta posarse en mi trasero. Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo. Sentía que me deshacía en sus brazos. Me separé apenas para tomar aire, pero él no me soltó. Nos volvimos a besar, con más intensidad, como si el tiempo fuera limitado.
Una risa infantil nos hizo volver a la realidad. Nos separamos de golpe, jadeando.
Y entonces, el rubor. La vergüenza. Y el deseo aún latiendo en el pecho.
—Que vergüenza.—murmuré, con las mejillas encendidas. Zayn no dijo nada, pero su mirada... su mirada lo decía todo.
No podía negar lo que había entre nosotros. No más.
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Barbara Z.M (En Edición)
FanfictionBárbara es la chica que todos admiran. Popular, decidida, con una sonrisa que encanta y una seguridad que impone. El colegio es su mundo... hasta que llega Zayn. Zayn es todo lo que ella no es. Misterioso, rebelde, con una mirada peligrosa y una act...
