—Hola... —dije incómoda, porque su llegada fue tan inoportuna como inesperada.
James me observó con el ceño ligeramente fruncido. Sus ojos pasaron de mí a Zayn con una expresión curiosa y burlona.
—¿Tu amigo el malote? —agregó con una sonrisa ladeada. Solté un suspiro. Esto se estaba volviendo muy incómodo.
—Mmm... sí —respondí apenas, intentando disimular lo evidente. Sentí el bufido de Zayn detrás de mí, su incomodidad vibrando en el aire.
—Soy James —dijo extendiéndole la mano a Zayn, con intención de ser cordial. Pero él simplemente la ignoró, observándola sin moverse ni un centímetro. James retiró su mano, incómodo.
—Zayn —respondió finalmente, su voz grave y seca, pegándose más a mí. Su cercanía me estremeció, como si su cuerpo hablase por él. El roce accidental de su brazo contra el mío me robó el aliento.
—¿Sucede algo entre ustedes? —preguntó directo, con una ceja levantada. El tono de su voz no era de curiosidad, era de celos. Claramente.
—Soy su amigo —respondió James, sentándose a mi otro lado, como si alguien lo hubiera invitado. Era la escena más absurda y atractiva al mismo tiempo: los dos lados de mi vida, batallando por espacio. —No me gusta meterme en problemas. Soy más fácil de llevar, ¿sabes?
Zayn rodó los ojos con tanta fuerza que me sorprendió no haber escuchado un chasquido.
—¿Y tú qué crees que soy para ella? —le espetó con veneno contenido.
Parecía una guerra silenciosa entre dos mundos opuestos. Me sentía atrapada entre un torbellino.
—No sé… Un compañero de clase, tal vez —dijo James encogiéndose de hombros con arrogancia—. Alguien con quien es difícil conversar y que se mete en problemas sin dudarlo. Eso ahuyenta a las personas.
Las palabras golpearon con fuerza. Incluso yo me sentí herida. Zayn me miró con una mezcla de dolor y rabia.
—Yo no soy así —dijo, mirándome directo a los ojos—. ¿O sí?
Negué con la cabeza rápidamente, sintiendo la tensión subir como una ola.
—No, para nada. James, si no te importa, quiero estar un rato a solas con Zayn —le pedí, mirándolo fijamente. James asintió sin decir nada más.
—Luego hablamos —agregué.
—De acuerdo. Vigilaré a Harry por ti —dijo antes de besarme la mejilla y alejarse.
Zayn se separó un poco de mí. El silencio entre nosotros era denso, cargado de emociones no dichas. Me dolía haber presenciado esa escena. ¿Por qué todo tenía que volverse tan complicado?
—¿Quieres bailar? —le pregunté, tratando de cambiar el tema, de suavizar el momento.
—No —negó enseguida con el ceño fruncido.
—Por favor, Zayn. Es una fiesta —insistí mientras me ponía de pie y lo tomaba suavemente del brazo—. Bailemos.
—Pero esa música no me gusta —gruñó. Lo imaginaba. Zayn parecía del tipo que escuchaba rock alternativo, metal, o cualquier cosa que no se bailara.
—Le pido al DJ que la cambie —le ofrecí con una sonrisa. Me miró, dudó, y luego asintió.
Nos abrimos paso entre la multitud. No podía dejarlo solo, había demasiadas chicas hambrientas de atención.
—¡Hey! Cámbiala por algo de electrónica —le grité al DJ, que apenas podía oírme entre el ruido.
—Una pareja pidió esta —respondió al sacarse los audífonos—. ¿Podrán esperar hasta que termine?
—Mi pareja no la disfruta —dije, apretando el brazo de Zayn con intención.
—No tengo Metallica, amigo —le gritó el DJ a Zayn, quien lo fulminó con la mirada.
—Mi amiga y yo esperaremos aquí mientras cambias esa jodida música —gruñó Zayn, jalándome con fuerza.
Me zafé de su agarre suavemente.
—Está bien, esperemos —susurré. La música lenta empezó. ¿De verdad? Esto parecía un baile de graduación, no una fiesta.
—Zayn, ¿bailamos? —pregunté, cruzando los dedos internamente.
Esperaba un no rotundo, pero para mi sorpresa, accedió. Me tomó de la mano y me llevó al centro como si dominara ese terreno. Sus manos se posaron en mi cintura y me atrajo con una suavidad que contrastaba con su carácter.
Zayn sabía bailar. Y lo hacía muy bien. Sus movimientos eran seguros, su mirada firme. Me dejé llevar.
La música cambió por una más movida. Zayn me soltó y comenzó a moverse con energía, y, aunque estaba asombrada, no dudé en seguirle el ritmo. Tal vez, venir con Zayn no fue tan mala idea después de todo.
⎯⎯⎯
Pasada la medianoche, salí del baño y me encontré sola. Ni rastro de Zayn, ni James, ni Harry. Solo una fila de chicos a los que rechacé uno a uno con un forzado “no, gracias”.
—¡Ey, tú! —llamé a una chica sola que parecía tímida—. ¿Viste a un chico moreno, alto, cabello negro?
—Mmm… no… —titubeó. Luego frunció el ceño—. Espera, sí. Estaba con otro chico, con cervezas.
—Gracias —sonreí brevemente—. ¿Y tú quién eres?
—Charlotte —me dijo más segura.
No respondí su sonrisa. No estaba para hacer nuevas amigas.
—¿Puedes mostrarme dónde?
Charlotte me guió a un lateral de la casa donde se escuchaban gritos. Zayn estaba allí entre un grupo de chicos. Me acerqué.
—¿Qué pasa? —pregunté.
—Zona de chicos —dijo Zayn sin mirarme.
—Es mi casa. ¿Y bien?
—Harry está compitiendo con ese tipo —dijo, señalando. Vi a Harry tomando cerveza como si fuera agua, rodeado de latas vacías.
Me acerqué y le quité la lata. Se escucharon abucheos.
—Lo siento chicos, se acabó la fiesta —sonreí.
Zayn se acercó, molesto.
—¿Qué haces? Era divertido.
—¿No tienes hermanas que cuidar?
—Louis está con ellas. ¿Qué harás con Harry?
—¿Yo? ¿Qué harás tú? ¡Tú lo emborrachaste! Llévalo a la cama. ¡Y que no duerma en el piso!
Zayn refunfuñó. Observé al chico desconocido. Era lindo.
—Yo me quedaré con él.
Zayn me miró con recelo.
—¿Qué vas a hacer con él?
—Quizás lo ponga en el sofá. Y si se despierta, le pregunto su nombre… o si tiene novia. —Lo dije solo para provocar. Y funcionó. Su cara era un poema.
—¿Y si cambiamos? Yo me quedo con él y tú cargas a Harry.
—No. Anda, antes de que Harry vomite —insistí. Zayn se fue a regañadientes.
Recogí las cervezas y las tiré a la basura. Cuando volví a la sala, el chico ya no estaba. Avancé un poco más y vi a Zayn junto a él.
—¡Te dije que yo lo haría! —reclamé.
Zayn se incorporó lentamente.
—Ya me voy —dijo, pero antes de irse, se giró—. No confío en ese chico.
—¿Por qué?
—Solo no te acerques a él. De hecho… no te acerques a ningún chico —me dijo con una sonrisa que parecía una advertencia disfrazada de juego, y se fue.
Me quedé en silencio, procesando lo que acababa de decir.
¿Acaso Zayn… me está marcando territorio?
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Barbara Z.M (En Edición)
FanfictionBárbara es la chica que todos admiran. Popular, decidida, con una sonrisa que encanta y una seguridad que impone. El colegio es su mundo... hasta que llega Zayn. Zayn es todo lo que ella no es. Misterioso, rebelde, con una mirada peligrosa y una act...
