->5

516 58 16
                                    

La estructura de madera se abre lentamente, rechinando mientras que las luces aún no brillaban.

El interior era oscuro, hasta que una explosión de energía ilumina con tanta fuerza que la pareja quedó ciega por unos momentos.

Se escucha un engranaje funcionar, uno que reveló el pasado oculto. Ambos entraron temerosos, observando lo que surgía de la oscuridad.

—¿Adrien, no luce cómo un broche?

El rubio se acercó más a las pantallas, observando con detenimiento nuevamente la mancha azul que efectivamente tenía la forma de un broche.

Miró a su acompañante rubia que tecleó algo rápido en su teléfono. Ella estaba sonriendo, demasiado para el gusto del rubio que observó con el ceño levemente fruncido a Chloé.

—¿Qué me miras?—Cuestionó frunciendo los labios.

—Nada.—Respondió con una voz seca desviando la mirada.

La rubia suspiró, era consciente de la relación que tenía Adrien con Luka.

—Deja de actuar como un niño. Tu ex es mi amigo. ¿Vale?

Adrien se levantó levemente furioso junto a una mueca de desagrado. Escuchar el nombre de su antigua pareja le ponía de mal humor, no quedaron en buenos términos.

—Sabes que no me agrada que estés con él.

—¡Lo sé Adrien! ¡Así que trágate tus malditos celos o qué sé yo y permíteme hablar con él!—Exclamó con un poco de ira, molesta debido al comportamiento del rubio.

El Agreste era bisexual, un secreto que pocos conocían, Luka, Nino y Chloé. La pareja terminó hace unos meses debido a un "pequeño" problema que podría ser la perdición para Luka quien dependía mucho de ese problema.

—¡Si piensas que voy a perder la cabeza con un cigarro, no lo haré Agreste!

Con esa última frase, la hija del alcalde salió, dejando con un mal sabor de boca al rubio que internamente, moría de celos.

Adrien no tenía sentimientos por Chloé, sino por Luka. Agreste aún pensaba en él, en esas noches inolvidables de pasión que sucedieron y los adictivos besos a escondidas que tanto le gustaban.

Era un masoquista. Cada que Luka intentaba hablar con él, se negaba rotundamente a dirigirle la palabra, pero cuando nadie veía, sufría por el de ojos azules.

Chloé se subió a su limusina para llegar al lugar donde se encontraría con el guitarrista.

—Galeries Lafayette.

El chofer inició a conducir hacia el lugar que en estos momentos estaba muy vacío debido al reciente ataque de la "novia" que tenía a lo parisinos asustados o intentando conseguir respuestas con el gobierno.

—¡Diva!

La rubia volteó para encontrarse a Luka que sonreía.

—¡Guitarrista!—Chilló alegre al ver a su amigo.

Después de la ruptura de Adrien y Luka, la situación empeoró para ellos que estaban deprimidos. Chloé fue el hombro donde ambos lloraron ese primer mes de tristeza.

La rubia vagaba por los pasillos de la escuela, leyendo en su teléfono una publicación acerca de la nueva moda que giraba entorno al color azul.

A ella no le gustaba mucho ese color, se le hacía deprimente pues lo relacionaba con la tristeza.

Unos insultos y respiración cortada se escucharon a unos metros de ella quien curiosa por saber quien lloraba, indagó un poco.

Si era la panadera, sería señal de un buen día. Odiaba a la francochina con una fuerza tan grande que le era imposible intentar ser amigas.

Con una sonrisa socarrona abrió la puerta del salón de química. Entro con su teléfono grabando, listo para atrapar a su víctima. Le era muy divertido lo que estaba haciendo, aunque a ojos de otros se veía mal pero no le importaba.

—Maldita sea Agreste.

La rubia sitió como su corazón se detuvo por un instante, volviéndose muy pálida debido a la sorpresa. Abrió grande sus ojos y casi se cae su teléfono. Era la voz de un chico.

—¿Agreste?—Dijo sorprendida.

Se dió cuenta de su error, había hablado, causando que su objetivo se detuviera.

Su cuerpo golpeó con fuerza la pared,  estaba acorralada. Gimió de dolor al sentir una mano apretar el agarre en su garganta, estaba asustada. Intentó liberarse, llevando sus pequeñas manos hacia su garganta.

No quería abrir los ojos, le daba miedo.

—Suéltame.—Habló con dificultad al sentir el aire faltarle.

En pocos segundos, cae al suelo al sentir como era liberada y podía respirar nuevamente. No quería llorar, odiaba hacerlo, se sentía vulnerable.

—L-Lo siento.

Miró incrédula a quien le había lastimado, era Luka con el cabello hecho un desorden, ojos llorosos y una marca levemente morada en su pómulo derecho.

—¿Luka?

Unió cabos rápidamente, ese aspecto horrible, ojos llorosos, llanto e insultos hacia Adrien. Ahora entendía porque el rubio le envió un mensaje pidiendo que fuera a su mansión.

Abrazó al guitarrista sorprendido por esa acción que a los pocos segundos inició a llorar nuevamente, comprendiendo que Chloé le apoyaría con ese vacío en su pecho.

Desde ese día, la hija del alcalde había sido la mejor amiga de ambos.

—Necesito tu opinión para un conjunto de ropa.—reveló algo avergonzado el chico—Se acerca el cumpleaños de Juleka y queríamos hacerle algo grande.

La rubia sonrió arrogante, ella era la indicada para este trabajo.

—Fue la mejor elección recurrir a mí, guitarrista.—respondió mientras se señalaba a ella misma—La reina de la moda.

Chloé podía llegar a ser muy presumida y arrogante con algunas personas pero era una buena persona con quien ella consideraba dignos de su compañía.

Tomó del antebrazo al de mechas azules e iniciaron a recorrer todas las tiendas.

Cualquiera se aburriría de compras pero con Chloé Bourgeois de acompañante, era divertido debido a su egocéntrico comportamiento.

No podían faltar los reporteros para ver cuál sería el siguiente escándalo de la adolescente malcriada.

—¡Corbata azul!—chilló emocionada por su creación—¡Así queda perfecto!

El de ojos azules se miró al espejo algo incómodo. No estaba acostumbrado de usar trajes y corbatas, el prefería unos pantalones  y una playera cómodos a ese traje que lo hacía lucir ridículo a sus ojos.

Las otras mujeres en la tienda miraban al joven de mechas azules, fascinadas por lo bien que se veía. Chloé notó aquello por lo que tomó del brazo cariñosamente a su acompañante para alejar miradas curiosas.

Tenía un secreto, le gustaba el yaoi por lo que ella deseaba con fuerzas que Luka y Adrien volvieran a salir. En un pasado ella estaba aferrada a conseguir el amor de Adrien pero él al contarle de su orientación sexual, terminó por rendirse sin sentir una pizca de dolor, más bien emoción al ver que podía shippear a su mejor amigo.

En la mansión Agreste, Charlotte y Gabriel observaron frente a ellos aquel secreto, uno muy peligroso y poderoso.

La caja de los miraculous.

Una Ladybug rubia

Muajajajajaja. Los dejo con la duda y el suspenso mis lectores.

Una Ladybug rubiaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora