VI

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 Un auto negro aparcó fuera del prostíbulo, todas estábamos mirando por las ventanas esperando la llegada de Louis.

Luego de unos segundos bajó mi perfecto extraño del auto,  el llevaba un saco negro, corbata del mismo color y una camisa blanca. Se veía tan jodidamente sexi que no podía creerlo. Sin titubear me miré por última vez en uno de los espejos y salí en busca de mi cliente preferido. 
No tengo idea de porque lo hizo,  ni porque yo respondí de esa manera, pero él abrió sus brazos en señal de que lo abrace y yo casi corro a acurrucarme en ellos. Cuando nos fundimos en ese perfecto abrazo el apoyó sus labios en mi cabeza y respiró fuertemente. 
-estas hermosa, ángel- el besó la comisura de mis labios y luego abrió la puerta del copiloto. Me ayuda a que me siente, para luego cerrar la puerta y rodear el auto para comenzar a conducir a destino. 
-¿Donde me llevaras?- mi voz tiembla, no le encuentro un porqué. 
-Es sorpresa- miré su rostro, su perfecta nariz, como se le achinan los ojos mientras sonríe de la forma en la que lo estaba haciendo y sobre todo como se veía desde ese ángulo... casi un dios para mí.

El apretó mi mano apoyada en mis piernas y luego volvió a tomar la palanca de cambio. Luego de unos minutos aparcó el auto frente a un glamoroso restaurant. Un valet espera a que bajemos del auto para subirse en él y estacionarlo en alguna parte.

-Vamos, cariño- él tomó mi cintura con su fuerte brazo y besó mi mejilla. Caminamos hacia la entrada, nos abrió la puerta un hombre alto, parecía francés por su nariz y delgadez.

-Señor Tomlinson, buenas noches. Lo llevare a su mesa- el caminaba delante nuestro, pasamos algunas mesas con gente cenando y hablando. Llegamos a la nuestra, es de cuatro lugares… quedé casi perpleja ¿Por qué hay cuatro lugares y no dos?

Louis me quita de mis pensamientos cuando lo veo esperándome para que me siente; el movió mi silla para que pueda sentarme. En un nanosegundo el está sentado frente a mí, pide algún vino fino al mesero y otra vez estábamos solos.

-Espero que no te moleste, pero invite a unos amigos- sentí que mis piernas flaquean al escucharlo, seguramente si hubiera estado parada ya estaría en el piso.

-¿Unos amigos?-

-Si, es raro que no llegaron, pero podemos esperar- el enredó sus dedos con los mios y con su pulgar la acariciaba suavemente.

-Louis, perdón por la tardanza- vi a un chico de cabello castaño y sonrisa encantadora, detrás de él estaba su ¿Novia? Seguro… ella también tiene el pelo castaño y sus labios abiertos dejaban ver perfectos dientes formando una sonrisa.

-Ambar, quiero presentarte a mi amigo y colega Liam, y a su novia Sophia- me paré para darle la mano a Liam, pero él me dio un beso en la mejilla, su novia hizo lo mismo y luego se sientan. Pero esta vez Louis cambió de lugar y se sentó junto a mí. Agradecí eso, estaba algo asustada ante la presencia de Liam y Sophia.

La cena paso rápido, realmente me sorprendió que Louis me presente ante sus amigos. Después de todo soy simplemente su puta. Pero Gratifico eso, hace tiempo que no me divertía de esa manera.

Luego del postre Liam dejó dinero suficiente para pagar su cena, la de su novia y seguramente la de todo el bar. Y se marchó, el estaba bastante cansado.

-Estamos nuevamente solos- Louis apoyó su mano en mi pierna cubierta por la tela del vestido –Quiero llevarte a un lugar- asentí levemente, el se acercó a mí y me dio un corto pero dulce beso en los labios.

El valet nos entregó el auto y nuevamente Louis volvió a conducir hacia un destino totalmente desconocido para mí.

Esta vez pasamos más tiempo en el auto, el me estaba llevando a las afueras de la ciudad, estoy muy segura. Él no habló, simplemente se limitó a tararear algunas canciones de la radio y luego volver al completo silencio. Tenía que admitir que no fue un silencio incomodo, la noche era perfecta, las estrellas parecían guiar nuestro camino junto a la luna.  Perfecta.

El estacionó su auto entre algunos árboles, parecía una cornisa, sin dudarlo salí del auto, mis tacones se enterraron en la tierra. Me los quité y sentí el frio césped. Comencé a caminar y si, mis pensamientos estaban en los cierto, era una especie de cornisa que deja ver todo Londres, cada edificio, el London Eye, el Big Ben, Todo bajo nuestros pies. Sentí sus brazos rodear mi cintura, su cabeza se apoyo en el hueco entre mi hombro y mi cuello.

-¿Te gusta?- un corto beso en mi cuello produjo escalofríos en mi cuerpo.

-Es hermoso- otro beso, esta vez detrás de mi oreja -¿Por qué me trajiste aquí, Louis?-

-¿No te puedo traer?- su voz ya no sonó tan sexi. Pareció algo molesto.

Voltee para encontrarme con sus hermosos ojos celestes verdosos –Es raro para mi, soy simplemente una puta- el frunció su seño, pero luego tomó mi rostro entre sus cálidas manos.

-Ya no sos una puta para mí- el besó mis labios, con delicadeza, como si tendría miedo de romperme –Ambar, te quiero- esas palabras retumban aún en mi cabeza ¿Me quiere? ¿Yo lo quiero?

Te quiero…

No le respondí, simplemente le di otro beso en sus labios. No quería saber si lo quiero o no en ese momento, solamente vivirlo, me sentía tan… libre. Como si la verdad seria lejana, como si esa puta no existiera… simplemente seria Ambar, esa chica de otro continente que dejo su ciudad por un sueño.

Sus labios estaban por todas partes, por mi cuello, por mi nariz, por mis labios y luego por el escote de mi vestido. Se sentía tan bien y tan diferente. Cada beso suyo se siente como el primero y eso me hace dudar… ¿Lo quiero? ¿Simplemente un cliente?

Ya no creo que sea simplemente un cliente… creo que es más, mucho más.

 

Addictions |Louis Tomlinson|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora