Capítulo 2. Fijación.

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Sanji Vismoke o mejor dicho, Sanji Kuroashi es el hijo adoptivo de Zeff, desde que el pequeño rubio recordaba era bien cuidado y tratado por aquel hombre, enseñado con valores y una buena creencia, dar de comer a quien lo necesita sin importar quien sea, lo que sigue será después.
Durante los años que ha vivido todo ese tiempo sintio una gran fijación y amor por las mujeres, para Sanji la mujer era simplemente la divina creación, lo más bello del mundo, quien merece ser cuidada y bien tratada y jamás de los tiempos ser golpeada, a la mujer no se le tocaba ni con el pétalo de una rosa. Pero un día todos sus sentimientos fueron traicionados al oír como aquella chica con la cual comenzó a salir se expresaba de él, lo que pensaba en realidad del rubio, todo lo que dijo lo había matado pero jamás pidió una aclaración, nunca dijo nada. Aquella chica ahora todos los días iba a verlo y era lo más amable del mundo, se había enamorado de él pero Sanji no sentía lo mismo, solamente era cortés. Pero ese día, aquel día del asalto conoció a un hombre que le salvo la vida y por alguna extraña razón cada que pensaba en él no podía salir de su propio mundo.

Aquellos ojos, aquella voz, sólo pudo ver su cuerpo una poca fracción de minutos, no más de 3 para ser exactos.

Durante dos días completos el Baratie estuvo cerrado, días los cuales se usaron para arreglarlo, pero justamente en esos días Sanji seguía perdido en sus pensamientos pensando una y otra vez en ese hombre, no sabía el porque pero pensaba en él siempre.

- oye berenjena. - escucho a Zeff. -regresa al mundo y ven a ayudarme, hoy por la noche abriremos de nuevo. -
- oh...si, claro. - fue lo único que pudo responder de momento Sanji.

Esos días en los cuales arreglaron el restaurante y Sanji pertenecía a su mundo hizo que Zeff se llegará a sentir preocupado por su hijo pero no sabía cómo sería la forma correcta para preguntar, sólo actuaba como si nada, buscando sólo el momento para saber actuar.
Llegada la noche el restaurante se abrió y como de costumbre se llenó hasta más no poder de clientes.

Cabe a mencionar que durante ese tiempo llegó a mirar con cierta esperanza a la puerta de entrada, como si esperará algo o alguien, no sabía que era pero sólo esperaba.

Por su parte en el otro lado de la ciudad.

- ¡Zoro! -
- ¡Luffy! -
El pequeño jovencito solamente saludo de un grito lejano al peliverde y corriendo como un veloz relámpago lo paso de lado para posteriormente abrazarse al forense quien terminaba de llenar una documentación, aquel pobre hombre de ojeras sólo sostenía los papeles con una mano mientras se encontraba en el piso, puesto que Luffy ante la fuerza y el intentar abrazarlo lo termino tirando de la silla donde estaba sentando.
- "esos dos se lle van muy bien ¿desde cuándo son tan buenos amigos?" - por su parte Zoro llegó a sentir ciertos celos, pues desde que recordaba él y Luffy siempre fueron los mejores amigos y ahora, con la llegada de Law parecía ser la tercer rueda en la bicicleta. - "tal vez Trafalgar tiene razón y necesito una pareja" - pensó Zoro.

Mirando la escena se llegó a sentir incómodo, la forma como Luffy estaba aferrado al mayor con una amplia sonrisa mientras Law sólo estaba serio sosteniendo los papeles con una mano, era una peculiar escena que rara la vez se puede ver. Aún así debía admitir que muy en el fondo le gustaría tener una persona la cual le demuestre tal aprecio tan abiertamente.

De inmediato a la mente de Zoro vinieron aquellos rubios cabellos, aquel color amarillo tan similar al oro, esos ojos azules, le hacían pensar que podía perderse fácilmente en ellos, eran tan parecidos al cielo, un Pacífico cielo sin nubes que lo oscurecieran, sólo mostraban brillo, un hermoso brillo. No sería mala idea ir a verlo, ¿o si.?

- ya vuelvo. - dijo Zoro avisando al resto de sus colegas.
- ¿a dónde irá Zoro-san? - pregunto Coby con cierta curiosidad.
- iré al restaurante donde hace unos días ocurrió el asalto a comer. -
De inmediato todos supusieron que acabaría en el bar porque se perdió.
- Q-que le vaya bien... -
- llegaré rápido, tomare un taxi. -
En ese momento todos guardaron silencio, ya que el peliverde nunca había tomado un taxi sin importar cuán perdido estuviera. Sin duda alguna esto era extraño, acaso era ¿una especie de fijación por la comida?.

Arrest Rose. [Terminada]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora