Capítulo 16. Libertad.

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Se sentía asqueado de sus propios pensamientos porque, si lo hacía se estaba rindiendo literalmente y no podía hacerlo.

Tomo la decisión para robarlo, pero ahora era distinto, porque al ver como todo lo que sentía estaba provocando que muriera por dentro...lo hizo cambiar de opinión.
Ese amor a medias era tan doloroso, siempre que miraba al rubio era como ver a otra persona, odiaba verlo de esa forma pero no podía decírselo...después de todo, él lo causo.
Regreso como pudo a la zona departamental, tenía que hablar con él pero ¿cómo? Ni siquiera con el tiempo aquel chico pudo sentir algo por él, ni una mínima dependencia.
Abrió la puerta, las luces estaban apagadas, era claro que el chico no lo esperaba.

Fue de inmediato a la habitación donde se encontraba dormido el joven de cabellera dorada, subiéndose en ella con total sigilo, casi como un animal, guardó silencio. Sanji en un inició pensó que Zoro lo violaría como lo hacía cada noche, pero en lugar a ello lo abrazo con fuerza sin decir nada, sus brazos lo rodearon de una forma protectora al mismo tiempo que escondía su rostro en el cuello ajeno, inhalando aquel dulce ahora tan típico del menor.

Lo deseaba solo para él y su mayor miedo era perderlo, pero sin darse cuenta había provocado que todo lo que amaba en el rubio se fuera, lo había matado.

A la mañana siguiente, fueron las aves y la luz que se filtraba entre las cortinas quienes lo despertaron, Zoro se había ido temprano sin darle algun aviso o explicación, cosa que le sorprendio, pero decidio no darle importancia, después de todo es policía su trabajo era estar muy rara la vez en casa, pendiente a los delincuentes.
Estuvo con esa idea hasta caer la noche, fue en ese momento donde la duda nació, Zoro finalmente llegó y con una llave en mano se acercó a él--¿que piensas hacer ahora?--retrocedio.
--no te pares frente a mi como si fueras a romperte...te amo ¿lo sabes?--confeso--puede que tú no lo veas pero te amo, te amo tanto que destruí lo que tu eres hasta el punto de volverte una muñeca la cuál no se niega a nada...será mejor que te vayas a un lugar que este muy lejos de aquí, porque si te veo otra vez voy a tomarte...
--¿pero que...?--sus ojos se abrieron de golpe porque, todo lo que lo apresaba...cayó al piso velozmente--¿que haces?
--vete, eres libre...se feliz.
Sanji retrocedió mientras miraba sus pies, sentía su cuello y acariciaba sus muñecas, no podía creer que estaba libre. Miro a la puerta y corrio para abrirla--¡Sanji!--pero se giro mientras miraba al oficial--¿corresponderias una vez más al apretón de manos y a la sonrisa?
El menor no dijo nada, sólo abrió la puerta y se marchó sin decir nada.

Arrest Rose. [Terminada]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora