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Sonaba el despertador, no quería levantarme mis animos me envolvían en las sábanas, vamos Elliot un día más podemos con un día más.

Me levanté de mala gana, tomé mis cosas para bañarme, salí rápido porque había dormido más de lo normal. Me llevé mi desayuno y mi padre me llevó.

— No me gusta que mi mamá se quede llorando

— Sabes cómo es hijo, nos duele que te vayas pero así es la vida, se quedan poco tiempo con nosotros. Por cierto ¿ Estás seguro de tu nuevo compañero de cuarto?

— Tengo que hacerlo pa, me explotan en donde trabajo y necesito dinero, no voy a pedirles a ustedes dinero. Solo deseo que no me toque un loco.

Llegamos a la escuela y vi a Isabel pasar en su moto muy rápido.

— Vaya ese chico tal vez no viva mucho si siguen manejando así...— lo interrumpí.

— Es chica, la chica estupenda de la que hablé ayer.

Mi padre se mostró sorprendido, bajé del auto y allí estaba ella, me sonrió y se acercó a mí saludando, su abrazo me hacía sentir terrible, la alejé y me miró desconcertada.

— Hola señor, me alegra verlo de nuevo
— Hola linda igual me alegra verte, que hermoso trabajo hiciste en el departamento, te lo agradezco.

— No fue nada señor valió la pena — me miró, me sentí incómodo así que me despedí de mi padre y caminé lo más deprisa que pude para no hablar tanto con ella.

— Elliot, ¡Elliot! Espérame

— No, no quiero esperarte, ya has arruinado bastante

—  ¿Arruinar que? No hice nada, tú lo arruinaste por ser un idiota.

— No me digas idiota, tú eres una...— me tapé la boca

— ¿Una que? Dilo una que...

— No nada, es que... Hay Isabel me vuelves un loco, eres la persona que me saca de mis casillas, no eres buena amiga, debería contarte mis penas reír contigo y me vuelves loco.

— Me das ternura Elliot, tranquilo trabajaremos en eso, te llevaré conmigo a mi oficina necesito tu opinión de algo.

— Pero tengo trabajo hoy, necesito ir ya no tengo nada de dinero.

— Yo ya arreglé eso, no trabajaras en un lugar donde no te pagan lo que mereces

— ¿Y dónde trabajaré ahora? No tengo experiencia por eso me pagan menos.

— Conmigo, trabajaras conmigo. No sé necesita de experiencia esa se gana y conmigo aprenderás varias cosas.

Fue una noticia muy agradable y sorprendente, me sonrió y fuimos al salón, en todas las clases no nos separamos, Isabel es muy burlona y los profesores no se daban cuenta de errores que ellos cometían así que Isabel se burlaba de ellos y me hacía reír a mi, varias ocasiones nos quisieron sacar pero nos controlamos.

Tuvimos una hora de descanso y fuimos al patio a relajarnos

— Elliot te dije que el profesor de Análisis y diseño tiene un gallo siempre, y cuando se enoja se levanta más.

— Nunca lo había notado pero se ve tan gracioso, no fue bueno que lo hicieras enojar

— Necesitaba que lo vieras, además la clase comenzaba a ser aburrida, no entiendo porque los profesores ya no inspiran, cuando yo vine a estas clases tenía profesores geniales, profesores que la calificación no les importaba, querían ver tu potencial al entender las cosas. En fin voy por mi comida.

— Ooh puedes comprarme un pretzel, de esos con chocolate — me sonrió y se cubrió la cara con sus manos

— No hablo de esa clase de comida Elliot, pero con gusto te traigo eso aunque tardará un poco.

Se fue, el sol y el viento la ayudaban a mostrar su bella figura, su blusa pegada de tirantes y ese pantalón que se ajustaba a todo su cuerpo la hacía verse hermosa.

— Oye Elliot deja de babear

— Déjame en paz Fernando, eres un mal amigo ¿ En donde estuviste todo este tiempo?

— Haciendo cosas, duviertiendome, cosa que tú no haces

Llegó Raquel y mis otros dos amigos

— Hola amor, que guapa te ves hoy. Te estuve llamando y no contestabas pensaba en ir al cine contigo.

— Lo siento tuve que salir, hacer compras y mis padres me llevaron a una reunión— me besó, un beso muy frío.

— ¡Elliot! ¿Pretzel y que más?— me gritó Isabel y junto a ella estaba un chico muy atractivo

— ¡Una ensalada y una soda!— sonrío y fue a comprar mi desayuno.

— ¿Qué fue eso?

— Solo me está comprando mi desayuno Raquel, relajate.

— ¿Por qué tiene que comprarte eso? No lo aceptes

— Estás loca, no haré eso es un buen gesto.

— Pues su gesto no me agrada, hace unos días ni te hacía caso, eras alguien insignificante

— Pues por lo menos ella no me dejó solo el fin de semana, no me contesta y no se pone como una loca histérica cuando yo lo hago.

— Estás siendo un idiota Elliot...— llegó Isabel y nos interrumpió.

— Ufff ese chico es la gloria nunca había visto un abdomen tan...

Raquel se levantó y se puso enfrente de ella retandola

— Aléjate de mi novio, piruja. Es mío, deja de seducirlo o te irá muy mal

— ¿Piruja? Ten cariño tu desayuno — olvidó la advertencia de Raquel y dejó las cosas a lado mío y se acercó más a Raquel, sus miradas eran asesinas, pero  Raquel se dejó intimidar por Isabel.

— Mira princesita, será mejor que no me hables así, ten cuidado con lo que me dices. No tengo la culpa de que seas insegura y si tú novio busca algo en mi es porque tú no le das lo que él quiere ¿no lo crees? Hombres hay muchos yo no me fijo en lo ajeno como otras— Raquel se quedó en silencio, como si aceptara su indirecta— Así que te sugiero no vuelvas a insultarme porque yo no soy de palabras, yo voy a los golpes y te dejaré el rostro desfigurado. Ahora lárgate de mi vista y no vuelvas acercarte a mi.

Raquel no dijo más, el ambiente se puso muy pesado, nadie sabía que hacer. Isabel sacó un cigarro y fumó sin decir ni una palabra. Yo me sentí extasiado nunca había visto una pelea de chicas, pero tenía que ofrecer disculpas.

— Perdón Isabel...ella está no sé, loca, paranoica pensó que había algo entre tu y yo.

— Pues está equivocada la posibilidad de que tú y yo andemos es del tamaño de una partícula, muy pequeña así que le baje a su valentía porque de un golpe la siento.

— Lo lamento...yo sé que no seremos nada, me gusta que seas mi amiga, es divertido pero vamos quita esa cara no arruines tu día.

— Está bien, saliendo iremos al trabajo que te dije, después comeremos algo okay.

Me sentí lleno de adrenalina en este día, aún no acaba que es lo mejor pero...sigo pensando en Raquel, no debí hablarle así. Es mi novia pero siempre cambia, es muy temperamental y no la soporto a veces. Ni siquiera sé por qué es mi novia.

Tal vez...elegí a la persona equivocada.

Todo O Nada Donde viven las historias. Descúbrelo ahora