Cap. 2 Es tiempo de salir

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Akira: Y también sabes que no hay nada en este mundo capaz de mantenerme presa. Así que no le digas a nadie sobre esto, ¿entendido?

La albina se limitó a asentir, conociendo la futilidad de cualquier protesta.

Akira: ¡Bien! Ahora llámalo y dile que lo necesitas, aunque no será necesario explicarle para qué. 

Moka: ¿Entonces empezarás ahora mismo?

  Akira: (Sonríe mostrando sus colmillos con malicia) Me conoces tan bien, hermana... —concluyó mientras le acariciaba el rostro con una suavidad perturbadora. 

Moka: Siempre lo haré. Anda, ve y vístete.

La pelirroja se dirigió hacia el cuarto que antes solía llamar habitación. Caminó hacia su clóset y de ahí sacó un vestido negro de seda y unos tacones de aguja a juego. Esperó sentada en el balcón hasta que sintió una presencia familiar; supo de quién se trataba al instante y, antes de bajar, ocultó su rastro de poder para tender su trampa.

Narra Moka: Después de llamar a nuestro padre, me dediqué a esperar en la sala hasta que llegó. Sentí el momento exacto en que mi hermana ocultó su presencia; Akira siempre ha sido meticulosa, seguramente quería que él no sospechara nada hasta tenerlo de frente.

Karlheinz: Bien, dime, ¿qué es lo que querías, querida? 

Moka: —o no necesito nada, padre.

  Karlheinz: Entonces, ¿a qué se debe tu llamada?

 ¿?: —Qué poco afectuoso eres, Oto-sama...

Narra Akira: Mi padre se dio la vuelta lentamente. Al ver la palidez de su rostro y el brillo de desconcierto en sus ojos, sentí la mayor satisfacción de mi vida.

Karlheinz: (Con voz entrecortada y baja) ¿Cómo... cómo saliste? 

Akira: ¿En serio? No puedo creer que seas tan idiota. Dime, ¿acaso pensabas que unas simples cadenas de plata me mantendrían ahí por toda la eternidad? No me hagas reír, anciano.

  Karlheinz: Pero te mantuvieron encerrada 2,220 años...

Akira y Moka rieron al unísono, un sonido armónico pero aterrador, como si les hubiesen contado el mejor chiste del siglo.

Akira: Realmente eres tonto. Si estuve ahí fue porque quise; de no ser así, créeme que no hubiese permanecido encerrada ni un segundo. Y ten por seguro que, de haberme obligado, ahora mismo estarías lidiando con mi furia.

  Karlheinz: ¿Qué es lo que quieres? —preguntó él, recuperando su firmeza y esa valentía que lo caracteriza.

 Akira: Pensé que nunca preguntarías. ¿Sabes? Me he enterado de que tienes tres esposas y que cada una de ellas tiene hijos... Quiero ir a esa mansión, a menos que temas que algo le suceda a tu preciada descendencia. 

Karlheinz: ¡Ah, bien! Empaquen, irán las dos mañana por la mañana. 

Akira: Bien dicho, viejo. Vamos, onee-chan... 

Moka: —¡Claro! Nos vemos, Oto-sama...

Karlheinz: Hasta pronto, chicas... (Realmente estoy orgulloso de tenerlas a ellas dos; pero Akira... ella es la única que es digna de ser llamada mi verdadera heredera).

Nos retiramos de su presencia y les ordenamos a las sirvientas que empacaran todas nuestras pertenencias.


Al día siguiente

Narrador Omnisciente

Las dos hermanas bajaron la gran escalinata del castillo: Moka lucía un vestido blanco que resaltaba su aire etéreo y Akira uno negro que acentuaba su peligro. Entraron en la limusina y se dirigieron hacia la mansión donde residían los otros hijos de Karlheinz.

Karlheinz: Solo les prohíbo una cosa: no les hagan daño a ninguno de mis hijos, ¿entendido? 

Akira: ¿Y a tus esposas? 

Karlheinz: Con ellas hagan lo que quieran, solo no se dejen intimidar... 

Moka: Vaya esposo... protege a sus hijos, pero a las esposas no les presta la mínima atención. 

Akira: ¡Cierto! Pero eso de dejarnos intimidar me parece poco probable. Bueno, tal vez Moka sea más blanda, pero no dejaré que nadie le ponga una mano encima a mi onee-chan

Moka: Gracias, onee-sama... dijo con una voz dulce y tierna, aunque sus ojos brillaban con la misma intensidad que los de su hermana.

 Karlheinz: Bueno, eso te lo creo. Pero Akira, te lo advierto: si ellos no te provocan, mantén tus manos quietas. 

Akira: (Suspira con fastidio) Lo intentaré, pero no prometo nada. El caos no suele pedir permiso.


Las Gemelas SakamakiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora