Akira: Y también sabes que no hay nada en este mundo capaz de mantenerme presa. Así que no le digas a nadie sobre esto, ¿entendido?
La albina se limitó a asentir, conociendo la futilidad de cualquier protesta.
Akira: ¡Bien! Ahora llámalo y dile que lo necesitas, aunque no será necesario explicarle para qué.
Moka: ¿Entonces empezarás ahora mismo?
Akira: (Sonríe mostrando sus colmillos con malicia) Me conoces tan bien, hermana... —concluyó mientras le acariciaba el rostro con una suavidad perturbadora.
Moka: Siempre lo haré. Anda, ve y vístete.
La pelirroja se dirigió hacia el cuarto que antes solía llamar habitación. Caminó hacia su clóset y de ahí sacó un vestido negro de seda y unos tacones de aguja a juego. Esperó sentada en el balcón hasta que sintió una presencia familiar; supo de quién se trataba al instante y, antes de bajar, ocultó su rastro de poder para tender su trampa.
Narra Moka: Después de llamar a nuestro padre, me dediqué a esperar en la sala hasta que llegó. Sentí el momento exacto en que mi hermana ocultó su presencia; Akira siempre ha sido meticulosa, seguramente quería que él no sospechara nada hasta tenerlo de frente.
Karlheinz: Bien, dime, ¿qué es lo que querías, querida?
Moka: —o no necesito nada, padre.
Karlheinz: Entonces, ¿a qué se debe tu llamada?
¿?: —Qué poco afectuoso eres, Oto-sama...
Narra Akira: Mi padre se dio la vuelta lentamente. Al ver la palidez de su rostro y el brillo de desconcierto en sus ojos, sentí la mayor satisfacción de mi vida.
Karlheinz: (Con voz entrecortada y baja) ¿Cómo... cómo saliste?
Akira: ¿En serio? No puedo creer que seas tan idiota. Dime, ¿acaso pensabas que unas simples cadenas de plata me mantendrían ahí por toda la eternidad? No me hagas reír, anciano.
Karlheinz: Pero te mantuvieron encerrada 2,220 años...
Akira y Moka rieron al unísono, un sonido armónico pero aterrador, como si les hubiesen contado el mejor chiste del siglo.
Akira: Realmente eres tonto. Si estuve ahí fue porque quise; de no ser así, créeme que no hubiese permanecido encerrada ni un segundo. Y ten por seguro que, de haberme obligado, ahora mismo estarías lidiando con mi furia.
Karlheinz: ¿Qué es lo que quieres? —preguntó él, recuperando su firmeza y esa valentía que lo caracteriza.
Akira: Pensé que nunca preguntarías. ¿Sabes? Me he enterado de que tienes tres esposas y que cada una de ellas tiene hijos... Quiero ir a esa mansión, a menos que temas que algo le suceda a tu preciada descendencia.
Karlheinz: ¡Ah, bien! Empaquen, irán las dos mañana por la mañana.
Akira: Bien dicho, viejo. Vamos, onee-chan...
Moka: —¡Claro! Nos vemos, Oto-sama...
Karlheinz: Hasta pronto, chicas... (Realmente estoy orgulloso de tenerlas a ellas dos; pero Akira... ella es la única que es digna de ser llamada mi verdadera heredera).
Nos retiramos de su presencia y les ordenamos a las sirvientas que empacaran todas nuestras pertenencias.
Al día siguiente
Narrador Omnisciente
Las dos hermanas bajaron la gran escalinata del castillo: Moka lucía un vestido blanco que resaltaba su aire etéreo y Akira uno negro que acentuaba su peligro. Entraron en la limusina y se dirigieron hacia la mansión donde residían los otros hijos de Karlheinz.
Karlheinz: Solo les prohíbo una cosa: no les hagan daño a ninguno de mis hijos, ¿entendido?
Akira: ¿Y a tus esposas?
Karlheinz: Con ellas hagan lo que quieran, solo no se dejen intimidar...
Moka: Vaya esposo... protege a sus hijos, pero a las esposas no les presta la mínima atención.
Akira: ¡Cierto! Pero eso de dejarnos intimidar me parece poco probable. Bueno, tal vez Moka sea más blanda, pero no dejaré que nadie le ponga una mano encima a mi onee-chan.
Moka: Gracias, onee-sama... dijo con una voz dulce y tierna, aunque sus ojos brillaban con la misma intensidad que los de su hermana.
Karlheinz: Bueno, eso te lo creo. Pero Akira, te lo advierto: si ellos no te provocan, mantén tus manos quietas.
Akira: (Suspira con fastidio) Lo intentaré, pero no prometo nada. El caos no suele pedir permiso.
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Las Gemelas Sakamaki
FanfictionKarlheinz guarda un secreto que podría reducir su imperio a cenizas: sus primeras hijas. Aunque no comparten su sangre, las gemelas fueron las primeras en portar el apellido Sakamaki, ocultas en las sombras bajo un velo de misterio. Sin embargo, el...
