Cap. 26 Un Futuro Cercano

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Después de todo, Reiji había logrado terminar la poción siguiendo paso a paso las explicaciones de Mitsuke. Gracias a ella, el niño había llegado a este presente, por lo que Reiji decidió informar de esto en la reunión familiar.

Akira: Muy bien, creo que ya están todos aquí, ¿verdad?

Hermanos: Sí.

Reiji: Bien. Principalmente, quisiera decir que gracias a Mitsuke pude hacer esto posible; lo segundo es que logré recrear la poción con la que él pudo venir a esta época.

Akira: ¿Qui... quieres decir que...?

Reiji: Sí... Podremos, o mejor dicho, tendremos la posibilidad de ir al futuro.

Mitsuke: Pero... ¿y mi mamá?

Akira caminó hasta donde estaba Mitsuke y se hincó, quedando a la altura del niño.

Akira: Escucha, Mitsuke... Yo te cuidaré. Incluso si es con mi vida, ¡jamás!, oye bien, ¡JAMÁS! dejaré que te pase algo.

Ayato: Ore-sama también te cuidará.

Mitsuke: Gracias, a todos.

Akira: Bien. Deben saber que el Kino que conocemos en esta época no es el mismo que el de allá, así que si pasa algo, no peleen contra él. Solo desaparezcan de su vista o, mejor aún, no se crucen en su camino.

Moka: Y no hagan nada que pueda alterar esta época, porque los conozco bien y puede que cometan más tonterías allá que acá.

Reiji: Bien... Una vez discutido esto, tómense de las manos y, por lo que más quieran en sus vidas, no se suelten; a menos, claro, que quieran perderse en el espacio-tiempo.

Ayato: Habla en español, otaku de las vajillas.

Akira: Lo que él quiere decir es que, si llegan a soltarse, se perderán en una dimensión vacía y no podrán volver jamás.

Dicho eso, Ayato tragó saliva. Todos se tomaron de las manos fuertemente y, después, Reiji vació la poción en medio del círculo formado por ellos.

...

Akira: ¿Dónde estoy?

Reiji: ¿Qué es esto?

Moka: ¿Qué pasa aquí?

Habían logrado llegar a la época de Mitsuke y aún se hallaban tomados de la mano. Mitsuke, al volver a ver su casa en ruinas, corrió, pero Akira alcanzó a tomarlo del hombro.

Akira: No te confíes tanto... Huele a ese tipo, así que no te separes de mí, ¿entendido?

Mitsuke: Sí...

Comenzaron a caminar hacia la entrada y, al llegar, abrieron la enorme puerta, revelando que todo estaba en ruinas: muebles partidos a la mitad, ventanas rotas y paredes destrozadas.

Reiji: ¿Qué pasó aquí?

Mitsuke: Aquí fue donde mi mamá peleó con aquellos hombres.

Siguieron caminando y subieron por las escaleras; recorrieron los pasillos y al final encontraron el laboratorio, lugar donde habían matado a cada integrante del clan Sakamaki. Al abrir la puerta...

Moka: No... No puede ser.

Akira: No hay nada.

Aquel cuarto estaba vacío; los cuerpos habían desaparecido.

Mitsuke: ¿Y mi mamá? ¿Y mi papá?

Akira: No te preocupes, los encontraremos... a cada uno. A partir de aquí, me separaré de ustedes, así que cuiden bien de Mitsuke.

Reiji: Yo iré con...

Akira: No. Si llego a encontrarme con Kino, solo te haría daño... y no sé qué pasaría si te llega a hacer algo. Así que ve con ellos, ve con Mitsuke; él te necesita en este momento.

Reiji no quería dejarla ir, pero no tenía alternativa. Akira volvió a la entrada, pero percibió un olor diferente que provenía de los calabozos, así que se dirigió allá.

Akira: No puede ser... No, no, no...

Las Gemelas SakamakiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora