Cap. 16 ¿ Qué paso ?...

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Llegamos a la mansión y todo estaba destruido...

Reiji: ¡¡¡AHHHHHHH, MI ALFOMBRA!!!

Reiji gritó como mujer en apuros y todos los demás quedamos impactados. No tuve más remedio que organizar todo.

Akira: Chicos, retroceden solo un poco.

Los chicos me hicieron caso. Levanté mi brazo y luego mi muñeca, haciendo un movimiento del que brotaron sombras de mi mano que rodearon toda la mansión, restaurando todo a su paso. Lo que estaba roto se cosía o se pegaba, y lo que estaba tirado se recogía. Pasaron minutos hasta que todo estuvo en orden de nuevo.

Akira: Busquen en toda la mansión. Debe de estar aquí o debe de haber algo que diga quién fue.

Chicos: ¡Sí!

Moka y Akira se quedaron solas.

Moka: ¿Quién cree que haya sido, one-sama

Akira: No lo sé, pero cuando sepa quién fue... te juro que lo mataré. Nadie entra a mi casa, hace esto y sale ileso. 

Moka: Tienes razón...

Akira se dirigió a la puerta principal y, bajo la luz de la luna, pudo encontrar algo brillante. Al tenerlo entre sus dedos, vio que era un diamante negro en forma de estrella.

Akira: Entonces... ya recordaste todo. Pero no se quedará así; te mataré cuantas veces sea necesario. 

Moka: One-sama , debes ver esto...

Akira entró y encontró a sus hermanos reunidos; Vio que tenían algo.

Akira: ¿Qué pasó? ¿Qué encontraron? 

Reiji: Más bien sería a quién... 

Akira: ¡¿Qué?!

Rápido, Akira subió las escaleras y entró a un cuarto donde, en la cama, se encontró un pequeño niño dormido que se veía algo golpeado. Se sentó en la orilla y acarició el rostro del pequeño suavemente. El niño tenía cierto parecido a alguien que ella conocía, pero no recordaba a quién o, mejor dicho, no estaba segura.

¿?: Mmmm... ¿quién es usted, señorita? 

Akira: Mi nombre es Akira Sakamaki. ¿Cuál es el tuyo?

El niño no pudo hablar de inmediato; sus ojos se cristalizaron y abrazó a Akira, comenzando a llorar.

¿?: ¡Mamá! ¡Mami! 

Akira: ¡¿Q-qué?! 

Mitsuke: Soy Mitsuke, tu hijo... Bueno, o lo seré. Pero no sé por qué estoy aquí; solo recuerdo que estaba con mi padre en un laboratorio y tiré algo, creando un humo que volvió todo blanco. 

Akira: Pequeño...dime, ¿cómo es tu padre? 

Mitsuke: Mi padre... bueno, pero no creo que deba decírtelo, madre. 

Akira: Vamos, no seas así... Solo dime cómo es básicamente.

Mitsuke: Está bien. Mi padre es un hombre alto y de cabello morado... es todo lo que diré por el momento. 

Akira: Muuuu , qué malo. Pero... de casualidad tu padre es... 

Reiji: La comida está lista.

Akira: (Sonrojada) Mmm, sí, enseguida bajamos. Vamos, amor. 

Mitsuke: Sí, madre.

Reiji: ¡¿Qué?! 

Akira: Bueno, te lo explícito en la comida. 

Reiji: Muy bien... Vamos, los acompañan.

Akira llevaba a Mitsuke de la mano y Reiji venía al lado de él. Mitsuke le tomó la mano a Reiji, quien solo lo miró; aunque no sabía por qué, no podía —o tal vez no quería— soltarse.

Las Gemelas SakamakiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora