Cap. 15 Un baile en honor a...

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Akira: Hermana... ayúdame.

Moka: Déjame adivinar... ¿No sabes qué ponerte? —dijo divertida. 

Akira: Ahhh no -_-, hace mucho que no asisto a una fiesta de gala... En realidad, hace mucho que no me invitan a una. 

Moka: Jaja, bien, te ayudaré...

Unas horas más tarde

Moka: Te queda bien... 

Akira: Pero, ¿no crees que esté algo ajustado? 

Moka: Así son... Aparte no te quejes, tú querías mi ayuda. 

Akira: Está bien, está bien...

Akira tenía un vestido rojo que marcaba toda su figura;  Moka, por su parte, lucía un vestido precioso y oscuro.

Akira: ¿Bajamos? 

Moka: Vamos.

Las dos hermanas bajaron y todos las estaban esperando, aunque ahora solo faltaba Yui.

Laito: Qué sexis se ven... 

Reiji: Se ven elegantes... 

Kanato: Parecen una muñeca, ¿verdad, Teddy?

Ayato: Se ven muy bien. 

Subaru: Sí... se ven bonitas. 

Shu: Se ven hermosas...

Moka y Akira: Gracias. 

Akira: Ustedes también se ven guapos. 

Moka: Es cierto, se ven muy guapos... 

Akira: ¿Cuándo llegará la humana? 

Reiji: Siempre es impuntual...

Esperaron cinco minutos a Yui hasta que bajó con el pelo recogido y un vestido de tirantes color rosa pastel. Bajaba las escaleras lentamente para no caer.

Ayato: Oye, Chichinashi , si le apuras no me enojo... 

Yui: Ah, sí, Ayato-kun... —dijo un poco apenada.

Todos subieron a la limosina. En el transcurso, Yui veía cómo se movían las hermanas con el movimiento del carro y comparaba su figura con la de ellas, hasta que suspiro rendida.

Laito: Bitch-chan , sé que tus pechos no son tan grandes como los de mis hermanas, Nfu Nfu ... pero te puedes operar. 

Ayato: Oye, 

Laito , tienes razón. Buena idea, así dejarías de ser una Chichinashi y serías una Kaikatsuna como Hime-sama

Akira: No le den ideas... Si se opera sería muy notorio ya que no se verían naturales. Pero, por favor, Ayato-kun, 

Laito -kun, no hablen más.

Llegamos al castillo de Karl y entramos. Fue entonces cuando vi a la escoria de mi vida, la reencarnación del hombre que destrozó mi existencia... Ken.

Karl: Hijos míos, al fin llegaron... 

Yui: Señor Sakamaki-sama, entonces este baile es en mi honor... 

Karl: Bueno, realmente no... solo le dije eso a Akira para que viniera y conociera a alguien. El baile es en honor a mí... 

Moka: Es cierto, hoy es tu cumpleaños, padre... 

Karl: Lo recordaste... —dijo finciendo llorar. 

Akira: Vamos, no seas tan dramático, viejo... Toma tu regalo. No creas que nos olvidaríamos tan fácilmente. 

Karl: ¿Qué es? 

Akira: Es un diamante, pero no cualquiera... este se puede transformar en lo que quieras. 

Karl: Gracias, mi querida hija... snif , por eso las amo. Aunque no sean mis hijas biológicas, mi orgullo por ustedes es infinito.

Shu: Exagerado... 

Karl: Pasen por favor y disfruten. 

Yui: ¡¿Entonces para qué vine?! 

Akira: Entonces vete, allá está la limosina. 

Yui: Ahhh...

Yui no se fue, pero no pude disfrutar mucho ya que Ken no me quitaba la vista de encima y mis hermanos querían bailar a cada rato, así que era un poco cansado. Al final felicitaron a mi padre y nos fuimos.

Las Gemelas SakamakiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora