Cap. 20 Kino

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Karlheinz: ¡Sayonara! —exclamó el rey desapareciendo en un abrir y cerrar de ojos, dejando una estela de pétalos negros y un silencio sepulcral en la sala.

Akira: ¡Maldito viejo cobarde! —gritó al aire, apretando los puños. Luego, giró lentamente para clavarle una mirada gélida a Kino, quien seguía con una expresión de arrogancia mezclada con una evidente confusión.

Kino: Así que... ¿2,240 años? —soltó una carcajada sarcástica, aunque se notaba que estaba midiendo el terreno—. Parecen bastante bien conservadas para ser unas reliquias. Pero no me importa quiénes digan ser; yo no recibo órdenes de nadie, y mucho menos de unas "hermanas" que aparecen de la nada.

Moka: Cuida tu lengua, "hermanito" —advirtió Moka con una sonrisa que no llegaba a sus ojos—. Akira tiene muy poca paciencia hoy, y créeme, no querrás ver lo que pasa cuando se le agota del todo.

Ayato: ¡Oye! ¡A mí no me hace ninguna gracia que este tipo se quede aquí! —intervino Ayato, dando un paso al frente—. Suficiente tenemos con aguantar a Reiji.

Reiji: (Acomodándose los lentes con frialdad) Ignorando el comentario de Ayato, esto es una situación altamente irregular. Akira, si lo que viste en el futuro es cierto, tenerlo bajo nuestro techo es como dormir con una víbora.

Akira: Lo sé, Reiji. Por eso mismo Shiro, Akuma y Tadaka no le quitarán los ojos de encima. —Akira se acercó a Kino hasta quedar a escasos centímetros de su rostro—. Escúchame bien, Kino. Te quedarás aquí una semana porque el viejo así lo dispuso, pero en esta mansión las reglas las pongo YO. Si tocas algo que no es tuyo, si molestas a mis hermanos o si tan solo te acercas a la habitación donde está Mitsuke... te encerraré en el anillo de la reina Tadashi y te aseguro que 5,000 almas estarán encantadas de tener compañía nueva. ¿Fui clara?

Kino: (Sintiendo por un momento una presión espiritual que lo obligó a retroceder un paso) Tienes carácter, te lo concedo. Está bien, jugaré a la familia por unos días... será entretenido ver qué tan "poderosas" son las Princesas del Apocalipsis.

Laito: Nfu nfu... Esto se va a poner muy interesante. Bitch-chan se va a sentir muy sola con tanta atención puesta en el nuevo invitado.

Akira: Reiji, asígnale una habitación. La más alejada de la mía y de la de Mitsuke. Moka, ven conmigo, tenemos que reforzar los sellos de la biblioteca. No dejaré que el futuro que vi se cumpla por un descuido.

Mitsuke: (Asomándose tímidamente por detrás de una columna) Madre... ¿él es el hombre malo?

Akira suavizó su mirada al ver a su hijo, pero el odio volvió a sus ojos cuando miró de reojo a Kino, quien observaba al niño con una curiosidad que resultaba inquietante.

Akira: No dejaré que te toque, Mitsuke. Lo prometo.


Las Gemelas SakamakiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora