Capítulo 3

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Emilia: ¿Qué? Luna… no sé qué decirte. A lo mejor no se percató, como dijiste, llegó ebrio… seguro eso tuvo que haber sido.

Luna: ¿Tú crees? —preguntó, esbozando apenas una sonrisa.

Emilia: ¡Claro que sí! Vamos, no te deprimas.

Narrador omnisciente:
Las chicas continuaron conversando un rato más, pero Luna ya debía ir a buscar a Sol y Matías. Se despidió de Emilia y se dirigió a la escuela. Al recoger a los niños, los encontró ya en el carro.

Luna: ¿Cómo les fue hoy en la escuela?

Matías y Sol: Bien.

Luna: Niños, ¿quieren ir a tomar un helado?

Matías: ¡Yo quiero!

Sol: ¡Yo también!

Narrador omnisciente:
Luna, Sol y Matías fueron a la heladería. Sol pidió un helado de frambuesa, Matías uno de chocolate y Luna de vainilla. Se sentaron y comenzaron a comer sus helados.

Matías y Luna se reían mientras Sol estaba toda embarrada de helado. Al principio, Sol se enojó, pero segundos después comenzó a reír también. Terminaron sus helados y Luna los llevó al parque.

Mientras caminaba hacia donde jugaban los niños, Luna chocó accidentalmente con alguien.

Luna: Lo siento, no te vi —dijo apenada.

Felipe: Tranquila, yo tampoco… iba algo distraído.

En ese momento, él levantó el rostro.

Felipe: ¿Luna?

Luna: ¿Felipe? Hola… ¿cómo estás?

Felipe: Bien, ¿y tú?

Luna: Bien… ¿y tú qué haces aquí en el parque?

Felipe: Vine a dar una vuelta para despejarme del trabajo. ¿Y tú?

Luna: Estoy con mis hijos.

Felipe: ¿Hijos? Vaya… no sabía que tenías familia.

Luna: Sí, los tengo. Si quieres, te los presento.

Felipe: Claro.

Luna: ¡Sol! ¡Matías! —gritó.

Los niños corrieron hacia donde estaba Luna.

Sol y Matías: ¿Qué ocurre, mamá?

Luna: Miren niños, les quiero presentar a Felipe. Él es un amigo que conocí hace unos días.













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𝕸𝖊 𝕰𝖓𝖌𝖆ñ𝖆𝖘𝖙𝖊Donde viven las historias. Descúbrelo ahora