Capitulo 7

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Narrador omnisciente
Luna bajaba las escaleras cuando sonó el timbre de la casa. Fue a abrir y se encontró con Emilia, Ámbar, León, Simón y sus hijos. Los hizo pasar y todos comenzaron a platicar animadamente, hasta que un ruido proveniente de la escalera llamó su atención: era Matteo.

Matteo saludó a León y Simón, y luego se acercó a las chicas. Sin embargo, Ámbar y Emilia le respondieron con un tono frío que sorprendió a todos, incluso a Luna. El ambiente se volvió incómodo, y todos permanecieron en silencio hasta que el bebé de Emilia comenzó a llorar.

Emilia: Luna, ¿puedes calmarlo? Estoy ocupada peinando a Sol.

Luna tomó al bebé y lo comenzó a mecer, pero pronto se le cristalizaron los ojos al recordar a su propio bebé perdido. Emilia se dio cuenta, le pidió el bebé a Luna y se lo entregó a León, mientras las tres chicas se dirigían al cuarto de Luna. Una vez allí, Luna comenzó a llorar y desahogarse con ellas.

Luna: En serio… me estoy hartando. Soy tan débil ante él, pero lo amo. Aunque haya sido el causante de la pérdida de mi bebé, lo amo tanto que duele… y a la vez lo odio por hacerme sentir tan débil.

Emilia: Luna, tranquilízate, por favor.

Ámbar: Sí, Luna… respira.

Narrador omnisciente
León, preocupado por Luna, se acercó y escuchó parte de la conversación. Solo escuchó cuando Luna mencionaba que odiaba a alguien y quedó con la duda de quién era. Decidió escuchar un poco más, pero Ámbar pronto se dio cuenta de su presencia.

Ámbar: ¿Quién anda ahí?

León, sobresaltado, corrió hacia la cocina. Ámbar abrió la puerta, pero no vio a nadie y decidió no darle más vueltas al asunto. Regresó con Luna y continuaron conversando. Las chicas hablaron un rato más hasta que Ámbar comenzó a maquillar a Luna para que no se notara que había estado llorando.

Después, bajaron para conversar con los chicos, pero Sol interrumpió:

Sol: Mami, ¿podemos ir a dormir? —dijo mientras bostezaba.

Luna: Claro… ven. —extendió los brazos y la abrazó.

Narrador omnisciente
Luna llevó a Sol a su cuarto y comenzó a cantarle suavemente. La pequeña poco a poco fue cerrando los ojos hasta quedarse profundamente dormida, mientras Luna permanecía a su lado, con el corazón lleno de recuerdos y emociones encontradas.


    



   

   

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𝕸𝖊 𝕰𝖓𝖌𝖆ñ𝖆𝖘𝖙𝖊Donde viven las historias. Descúbrelo ahora