Trilogía #EBYR
Libro número 2
Encontraran la primera temporada en mi perfil
(1- temporada: emabarazada y rechazada)
Aviso:temporada corta
>estado: terminada
>protagonistas: lutteo y sus hijos
>tercera temporada:entre amor y odio
Luna despertó sobresaltada. Al abrir los ojos, lo primero que vio fue a Matteo, sentado a su lado. Su corazón se aceleró y, sin pensarlo, se incorporó bruscamente en la cama.
-Eh... mejor voy a bañarme -dijo nerviosa-. Tengo que ir a ver a los niños.
Sin esperar respuesta, se dirigió al baño. Se duchó rápidamente, se vistió y, al salir, encontró a Matteo preparando el desayuno. Tomó su bolso y se encaminó hacia la puerta, pero la voz de él la detuvo.
-¿A dónde vas? -preguntó, confundido.
-Te lo dije, Matteo. Tengo que ir a ver a los niños, ¿recuerdas?
-Sí... ¿puedo acompañarte?
Luna bajó la mirada, incómoda.
-Creo que no sería lo correcto. Los niños no quieren volver a verte.
Matteo frunció el ceño, dolido.
-¿Les dijiste que yo te golpeaba?
-Matías se dio cuenta solo -respondió ella con tristeza-. Vio los moretones, las marcas... y se lo contó a Sol. Matteo, será mejor que no nos volvamos a ver después de que termine el juicio del divorcio. Estoy pensando en mudarme.
-¿Me vas a alejar de los niños? ¿De ti? -preguntó desesperado.
-Es lo mejor.
-No puedes hacerme esto -dijo con la voz quebrada-. Sé que cometí errores, pero no me abandones... no me alejes de ellos.
-Es lo mejor para todos -repitió Luna-. No puedo obligarlos a verte. Ellos no quieren... lo siento.
Narrador omnisciente
Matteo se marchó sin decir nada más. Luna, con el corazón hecho pedazos, fue a buscar a los niños y regresó a casa. Esa misma tarde llamó a Sharon para pedirle que prepararan la casa en México. Luego comenzó a empacar.
Horas después, las maletas estaban listas. Les dio de cenar a los niños, los arropó con cuidado y los hizo dormir.
A la mañana siguiente, Luna se vistió con un buzo rojo y zapatillas blancas. Despertó a Matías y Sol, desayunaron juntos y se dirigieron al aeropuerto. Tras varias horas de espera, abordaron el avión.
Mientras tanto, Matteo se encontraba en una reunión de la empresa. Estaba absorto en el trabajo y, aunque pensó en llamar a Luna, decidió no hacerlo.
Ya en el avión, Sol se quedó dormida casi de inmediato. Matías tardó un poco más, dando algunas vueltas en su asiento, hasta que finalmente cerró los ojos. Luna los observó en silencio y, poco después, también se quedó dormida, dejando atrás un pasado lleno de dolor y un futuro incierto por delante.
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