Capitulo 5

1.5K 74 21
                                        


Narrador omnisciente
A la mañana siguiente, Luna se levantó con un nudo en el estómago. Después de la discusión con Matteo, su cuerpo y su mente no dejaban de recordarle el miedo y la angustia de la noche anterior. Decidió ir a la clínica para que un doctor la revisara. Caminó con paso tembloroso hacia el consultorio, con el corazón acelerado y la mente llena de preguntas.

Doctor: Buenas tardes, señorita Luna. Aquí están los resultados de sus análisis.
Bueno… según los estudios, usted estaba embarazada.

Luna: ¿Embarazada? ¿Estaba? No entiendo…

Doctor: Por el nivel de estrés y los momentos de frustración que sufrió, lamentablemente perdió al bebé.

Luna: ¿Bebé?

Doctor: Sí, tenía tres meses de embarazo, pero debido al estrés y las situaciones difíciles que enfrentó, no pudo sobrevivir. Lo siento mucho.

Narrador omnisciente
Luna escuchaba las palabras del doctor, pero su mente estaba en otro lugar. Imaginaba cómo habría sido sostener a su bebé, cómo se habría sentido tenerlo en sus brazos. Tras recibir las indicaciones del médico y los chequeos pertinentes, se fue a su casa con el corazón hecho pedazos.

Decidió llamar a Ámbar y a Emilia, sus amigas más cercanas. Ambas le aseguraron que irían inmediatamente a acompañarla.

Con Luna, Ámbar y Emilia

Luna: Chicas… no puedo más con esto —dijo entre sollozos, mientras las lágrimas bajaban por sus mejillas.

Ámbar: Luna… ¿qué ocurrió?

Emilia: ¿De qué hablas?

Luna: Murió… lo perdí —dijo, mientras sus lágrimas se multiplicaban y su voz se quebraba.

Ámbar: ¿De qué hablas, Luna? ¿Quién murió?

Luna: Mi bebé… mi pequeño no resistió —dijo, abrazándose a sus amigas mientras ellas la sostenían con fuerza.

Emilia: Luna, respira… tranquila, escúchame.

Ámbar: Ahora cuéntanos todo, por favor —dijo preocupada.

Luna: Ayer salí con Matías y Sol… era para presentarles a un amigo que había conocido hace un tiempo. Nos invitó a tomar helado y luego al parque de diversiones. Pasamos un buen rato allí, después nos despedimos y regresamos a casa.

Llegamos y me encargué de que los pequeños se durmieran. Después, fui a mi cuarto… y Matteo estaba allí, furioso. Comenzamos a discutir muy fuerte. Él se fue, y yo… esta mañana me sentí mal y fui al doctor. Me dijo que debido al estrés, había perdido al bebé —dijo Luna, entre sollozos, mientras Ámbar y Emilia la abrazaban aún más fuerte.



 Me dijo que debido al estrés, había perdido al bebé —dijo Luna, entre sollozos, mientras Ámbar y Emilia la abrazaban aún más fuerte

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
𝕸𝖊 𝕰𝖓𝖌𝖆ñ𝖆𝖘𝖙𝖊Donde viven las historias. Descúbrelo ahora