Capitulo 4

1.5K 70 25
                                        


Narrador omnisciente
Luna presentó a Sol y Matías a Felipe, quien los saludó con una sonrisa y, para sorpresa de los niños, los invitó a ir al parque de diversiones.

Felipe: ¿Quién quiere ir al parque de diversiones?

Sol: ¡Yo!

Matías: ¡Yo también!

Narrador omnisciente
Luna, Felipe y los pequeños terminaron sus helados y se dirigieron al auto para ir al parque. Tras un rato de viaje, llegaron al lugar, lleno de luces, música y familias disfrutando de los juegos.

Los niños subieron a varios juegos, riendo y disfrutando mientras Luna y Felipe los acompañaban. Después de un rato, Felipe propuso ir a cenar.

Felipe: ¿Qué les parece si cenamos algo?

Luna y los niños: ¡Sí!

Fueron a un restaurante cercano y pidieron pizzas, refrescos y más tarde un postre: gelatina con frutillas y crema. Tras la cena, Felipe los llevó de regreso a casa.

Narrador omnisciente
Al llegar a casa, Luna y los pequeños se despidieron de Felipe. Luego, Luna llevó a Sol a su cuarto, le leyó un cuento y, poco a poco, la niña fue cerrando los ojos hasta quedarse profundamente dormida.

Después fue a ver a Matías; estaba profundamente dormido. Luna le dio un suave beso en la frente y se dirigió a su dormitorio, pero se encontró con Matteo, furioso, esperándola.

Matteo: ¿Dónde estabas? —dijo mientras le agarraba los brazos con fuerza.

Luna: ¡Matteo, suéltame! Me lastimas.

Matteo: No me interesa… apuesto a que andabas de zorra. Y al menos ten la decencia de no llevar a mis hijos cuando te juntas con él.

Narrador omnisciente
Antes de que Luna pudiera reaccionar, Matteo la golpeó en la mejilla. Ambos quedaron en silencio. El pelicafé se dio la vuelta y se fue directo a la casa de Ada, su amante.

Luna se quedó frente al espejo, viendo la mejilla roja y levemente hinchada. Las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas. Tras un rato, se metió en la cama y, entre sollozos, quedó profundamente dormida.

Narrador omnisciente
Mientras tanto, Matteo llegó a la casa de Ada.

Ada: Hola, mi amor —dijo dándole un beso.

Matteo: Hola —respondió mientras correspondía el beso.

El beso se volvió más intenso y, poco después, se dirigieron al cuarto. Lo que ocurrió allí lo conocen todos.

 Lo que ocurrió allí lo conocen todos

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
𝕸𝖊 𝕰𝖓𝖌𝖆ñ𝖆𝖘𝖙𝖊Donde viven las historias. Descúbrelo ahora