versus. Parte 2.
______________________________________
El día siguiente del encuentro íntimo con Tony fue bastante incómodo. Él me miraba casi todo el tiempo y me daba sonrisas cariñosas cuando yo sólo podía poner una sonrisa torcida e ignorar sus constantes miradas.
No fue un error lo de la otra noche pero fue sólo una noche más. No sentía nada por Tony más allá de amistad, no le veía como un novio. Y ahora con los acuerdos de Sokovia me incomodaba todavía más el tener que estar hablando con él.
—¿Ya sabes qué vas a hacer? —Stark se acercó por detrás mientras me preparaba un tazón de cereales.
—Sigo pensándolo —me limité a contestar, siguiendo en lo que estaba haciendo.
—¿No te sirvió de nada lo de la otra noche? —preguntó poniéndose a mi costado y apoyándose en la encimera.
—Te dije que eso no haría que me inclinase hacia lo que tú quieres que haga —contesté de mala manera dándome la vuelta terminando de echar la leche en el tazón.
—No hice lo que hice por eso, pequeña —contestó siguiendo mis pasos, los que se dirigían al salón.
—Primero: no me llames pequeña, no soy pequeña —detuve mis pasos y me giré para verle a la cara mientras le apuntaba con el dedo—, segundo: dijiste "pasaré al plan B" y eso es un método de convicción. Así que hicimos lo que hicimos porque querías que firmase. No me arrepiento de lo de la otra noche por ti, sino de que lo hicieses para tu propio beneficio.
Tras decir aquello, dejé a Tony en medio del salón solo y sin dejar que me siguese. Me fui de esa sala lo antes posible, ya que mi humor no era el mejor después de la "pelea" con Iron Man. Una lágrima de rabia resbaló por mi mejilla y justo cuando iba a retirarla alguien me paró.
—_____ —el Capitán agarró mi brazo suavemente haciendo que me girase—. ¿Te encuentras bien?
Asentí levemente mientras él examinaba mi rostro levantando una ceja. Obviamente no estaba convencido de ello.
—Dime qué te pasa, soy todo oídos —retiró el agarre de mi brazo para guardar ambas manos en los bolsillos de sus jeans—. Somos amigos, ¿no?
Dudé durante unos segundos en si debería contarle a mi jefe que había tenido sexo con un compañero que además era uno de sus mejores amigos, por no decir el mejor.
—No aquí —le guié hasta mi habitación para evitar cotillas.
Una vez allí, Steve se sentó en la cama colocada en el centro de la sala esperando a que dijese algo.
—¿Y bien? —alentó mientras me sentaba a su lado.
—He tenido sexo con Tony —solté de golpe, no me andaba con rodeos.
Volteé la cabeza para examinar el rostro de Rogers, se quedó estático. Parpadeó un par de veces volviendo en sí y me miró a los ojos.
—Ya... Bueno, ¿qué pasa con eso? ¿Te hizo algo? —preguntó alarmado, pues sabía cómo era Stark.
—No, no me hizo nada —le tranquilicé—. Pero sé que lo hizo para convencerme de que firmase el acuerdo.
Nos quedamos en silencio durante no sé cuánto tiempo, ambos sentados mirando al suelo y escuchando nuestras respiraciones. Sumidos en los pensamientos que el hecho de haberme acostado con Stark acarreaban. Distintas opiniones.
—¿Lo ha hecho? —preguntó derepente.
—¿El qué? —pregunté sin entender mientras me enderezaba para poder mirar al Capitán.
—Convencerte —se enderezó también—. ¿Te ha convencido Tony?
Hicimos contacto visual y un calor recorrió mi cuerpo al notar su intensa mirada azul. El calor se instaló en mis mejillas haciendo que tomasen un tono rojizo mientras negaba un par de veces con la cabeza respondiendo a la pregunta.
—No me dejo sobornar, y menos con sexo —hablé poniéndome de pie—. Aunque admito que me siento usada.
—Ya sabes cómo es Tony, no quería hacerte daño pero... Bueno, él busca ganar —Steve se levantó de la cama y caminó hacia mí quedando frente a frente—. ¿Tú le quieres? Como algo más, me refiero.
Medité la respuesta unos segundos antes de responder. Tenía claro que Stark no era dueño de mi corazón pero le tenía cariño.
—No, no pasa de la amistad —respondí firmemente.
El Capitán asintió acercándose un poco más.
—No quiero que te sientas así por lo que ha ocurrido, no te mereces esa sensación —sus ojos miraban los míos con cariño y compasión mientras su mano izquierda se depositaba en mi mejilla acariciandola—. Eres muy especial para que te traten así, ______.
La misma sensación de antes volvió a mi ser. Mis mejillas rojizas aumentaron y los nervios ya invadía mi cuerpo haciéndo que mis manos temblasen y un escalofrío recorriese mi espina dorsal provocando un respingo por mi parte.
—¿Estás bien? —preguntó al ver esa reacción.
—Sí, es sólo que... —aclaré mi garganta e intenté calmarme—... Me pones algo nerviosa, he de admitir.
En cuanto pronuncié las palabras me arrepentí, pues había quedado como una estúpida. Vi una sonrisa en la cara de Steve y un leve color en sus mejillas.
—Entonces ya tenemos algo en común —se acercó un poco más, eliminando la separación entre ambos y los labios de ambos se tocaron en un beso un poco torpe pero lleno de amor.
—Vaya —pronuncié al separarnos—. No me lo esperaba.
—Yo tampoco —sonrió e instintivamente yo lo hice también—. No quiero interferir en lo que sientas hacia Tony, pero tenías que saber que te quiero.
—No siento nada por Stark, ya te lo he dicho —acaricié su mejilla—. Pero estoy algo confundida.
Él asintió dándome un beso delicado en la mejilla.
—Espero que esto pueda llegar a algo, pero vayamos despacio. Por lo menos hasta ver qué pasa con los acuerdos de Sokovia —asentí ante las palabras de Steve.
No estaba muy segura de lo que sentía, ni de lo que pensaba ni de lo que hacer con todo lo que se me venía encima.
Siempre he tenido todo claro en mi vida pero con los acuerdos de Sokovia todo había dado un vuelco radical. Y más aún cuando dos de mis amigos y compañeros habían entrado en mi cabeza.
ESTÁS LEYENDO
MARVEL IMAGINAS.
FanfictionDonde puedes discutir con Tony, morir de amor con Steve o decidir entre Thor y Loki mientras se pelean por ti... Sólo tienes que leer.
