CAPÍTULO I

10 2 0
                                        

I

 

—¿Quieres que te sea sincero? Me siento mal haciendo esto, pero no tengo alternativa, estoy acorralado. Disculpa, pero tengo que apúntate directamente con esta navaja—. Mis manos temblaban con el puñal entre ellas.

—No te preocupes, desde que te conocí supuse que en alguna ocasión sucedería algo como esto, o algo aún peor—. Su tranquilidad me mataba, era como si me arrancaran la piel todavía con vida, es decir, me sentía desnudo ante él, como un despellejado con los órganos internos bombeando ante espectadores morbosos.

Ese viejo es tan desagradable…

—Tengo que salir de aquí sin que él lo sepa. Necesito tu ayuda, por favor, la necesito.

—¿Qué propones? Sabes que el Sistema nos vigila.

—Usar un camuflaje[1]. Vendes tecno-implantes, ¿no? Debes de tener camuflajes por aquí, o algo que se le parezca. ¡Oh, ya sé!; el camuflaje que usas para cubrir a aquel biodroide[2] que escondes—. Comenzaba a entrar en pánico— ¡Anda, sácalo de una vez!

—Está bien, está bien… pero no sé si deba de confiar completamente en ti. Aún hay una probabilidad muy grande de que todo sea un error, el resultado de tu mala elección o de tu inestabilidad mental…

—No estoy demente. ¡Ya te lo he dicho, o es que quieres que te lo repita!— Le interrumpí. No había más tiempo, debía de ser ahora o jamás; pero era necesario obtener un aliado. Ahora más que nunca.

—…

Entonces me vi obligado a desembuchar todo, una vez más, como si no tuviese mejores cosas que hacer.

 

 

[1]Técnicamente llamado camuflaje óptico. Traje que permite pasar desapercibido a quien lo usa, debido a que reproduce— en la fibra del traje—, el entorno que rodea al dueño, de tal modo que pasa a hacerse “invisible”.

[2]Evolución del androide, es de carácter biológico.

El RedistaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora