V
Es muy arduo. Tengo miedo, pero prometo no volver a dudar de mí mismo y de mi integridad, tanto como de mi capacidad de análisis; esto puede llevarme a la muerte o a la misma liberalización. Lo prometo, confiaré más en mí que en cualquier otra cosa. Lo juro.
Bien… Al final, ellos realmente están buscándome. Si ingresaron debieron haber rebuscado por todo el lugar, aunque todo aparenta absoluta calma. Entonces, cuál es la segunda opción: Creo que quizás me vigilan en este momento, es posible que hayan instalado cámaras o micrófonos; pero por qué lo harían. ¿Por qué no arrestarme de una vez por todas? Espera, seguramente aguardan el momento especial, después de todo aún soy un potencial criminal y no uno en acción; posiblemente aún están recaudando información sobre mí antes de capturarme. ¿Sera posible?
Eso solo significaría que sí sospechan de mí, y si sospechan entonces he debido de hacer algo ilegal o lo haré en los próximos días u horas. ¡Ah, no puedo con esto! Siento que me enredo con mis propios pensamientos. El punto es que en este instante soy inocente, y debo de permanecer así hasta que dejen de dudar de mí.
Pero ¿y si no dudan?, tal y como lo pensé con anterioridad: ¿y si ya tienen certeza de que soy un criminal? O tal vez han descubierto lo del trasplante de memoria y lo de mi vida pasada. Siendo así, entonces es preferible encontrar la manera de zafarme de ellos… Si hago eso, entonces sí haré algo ilegal. Sí seré un criminal, pues estaría huyendo de la ley.
¡No! Eso es lo que cree el Sistema. No soy un criminal. Los que hicieron algo ilegal fueron ellos al ingresar aquí y rebanar mi vida y mi privacidad. Ellos son el enemigo, por tanto, debo encontrar la forma de escapar de sus garras, aunque me cueste la vida.
Si ellos me observan en este instante a través de cámaras o no sé qué— maldición, estoy muy presionado por todo lo que está sucediendo—, entonces debo de actuar como si no ocurriese nada en particular. Solo así les ganaré en su propio juego, ¿no?
—¡Luz! —. Alcé la voz, de pronto, la habitación se iluminó por completo.
—Cómo está usted, amo. ¿Desea algo? — Parloteó el sistema de tecno-empleada que había instalado desde hacía varios años atrás.
— Sí. Pon las noticias, por favor.
—Muy bien, enseguida.
¿Acaso puede que este software esté manipulado? Es conocido que el Sistema puede hackear cualquier programa; y también se sabe que la mayor cantidad de veces lo hace de forma ilegal, según dicen es para evitar las sospechas del criminal. ¡Maldición, maldición! Sí que tienen maneras atroces de hacer justicia.
Esto es lo más seguro: ella debería saber que alguien ingresó aquí, pero aun así no me lo ha informado; entonces no puedo encontrar una aliada en ella, tengo que desconfiar. ¿Es correcto hacer esto? —, nuevamente caigo en la hondísima duda.
Aunque si en realidad estoy equivocado y mi sistema precario de seguridad nunca se activó, porque nunca coloqué la piedrecilla, todo esto tendría más sentido. Todo estaría transcurriendo como siempre…
—Hoy a las doce de la noche el Congreso debatirá la nueva ley de seguridad pública. Como se recuerda, durante la semana se criticó fuertemente la manera de operar del Sistema. Escuchemos las declaraciones que tuvo el representante del partido…— Doce de la noche, falta poco menos de dos horas para ello. Ahora debo de pensar si es correcto que me quede aquí o debiera moverme de lugar. No hay seguridad en esta habitación, lo lógico es salir; pero si salgo podría levantar las sospechas del Sistema debido a que es normal en mí no salir a los exteriores una vez que he llegado del trabajo. ¡Esto es un fracaso, no tomé en cuenta esta opción! ¿Qué hago? Debo salir sin que lo note, pero cómo—. Y en otras noticias, hoy, 15 de diciembre, se cumple cinco años del segundo ataque terrorista más brutal que ha ocurrido en toda la historia de la Unión Oriental. Como recordamos, nuestra macrópolis ha sido la más devastada por las ideologías políticas más extremistas que hay en esta parte del Planeta. El saldo de muertos de aquel fatídico día ascendió a cerca de quinientas personas y la cifra de desaparecidos hasta el momento es de…— ¡Estoy acorralado!
¿Qué hago, qué hago? Debo hallar una opción; y si no la tengo, debo crear una.
Cómo creo una: la salida que se me presenta es hallando un aliado. Aquí, en el interior de esta habitación no es posible, no debo arriésgame; puede que todo haya sido manipulado por ellos. Por lo tanto, debo de encontrar alguien en el exterior. ¿Dónde? Déjame pensar un segundo…
¡Ya lo tengo! Sabía que me sería útil en algún momento en especial. Este es el momento.
Diez con veinte y cinco minutos, cogí una diminuta pelotita de color rojo, como la sangre, que venía de regalo con las raciones alimenticia. Comencé a jugar con ella unos treinta segundos, luego me eché en esa cama que tengo detrás de mí y la usé para golpear la pared de mi habitación. En ningún momento levanté sospechas.
—¿Hoy ha sido un buen día? — Pregunté en voz alta.
—No puedo contestar ese tipo de interrogantes, amo. Hoy no me ha activado, solo estuve consiente antes de que se fuera en la mañana; y en este momento, que ha regresado.
—Lo había olvidado. No me creerás que hoy el trabajo ha sido más arduo de lo pensado, me duele toda la espalda. ¿Quieres que te diga la verdad? Sinceramente estoy comenzando a pensar en cambiarme de oficio, no sé, algo un poco más tranquilo. Cargar paquetes enormes lleno de enlatados me ha desgastado bastante, después de todo ya llevo mucho tiempo trabajando para el Estado… ¿debería de encontrar una manera de librarme de esto?
Cincuenta y cinco, cincuenta y seis, cincuenta y siete, cincuenta y ocho, cincuenta y nueve… Un minuto.
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El Redista
Science Fiction7 años después de lo sucedido en Quemado rápido, Filish Mort está vigilada por el Sistema, un software de seguridad que puede predecir crímenes futuros y detener a los sospechosos antes de cometerlos. En ese mundo, un ex hacker que trasplantó su mem...
