VII
Cuarenta segundos, solo necesito cuarenta segundos para quemar al Sistema. Cuarenta segundos, después se desactivara y su energía de reserva se pondría en macha. Era suficiente tiempo…
Al fin lo quemaré, soy superior a él. Es evidente, soy la evolución del Sistema, una entidad que puede analizar a amplia velocidad cada opción mucho antes de que se le presente. Lo lamento, pero este es tu fin.
Manipular los autos fue parte de las opciones que creé. Sabía que el Sistema era consciente de que iría por él, había una probabilidad tal y como lo dijo de 98%, lo que no conocía fue que ese 98% era el mismo porcentaje que tenía yo de seguridad de que él creyese que voy por él.
Lo demás lo planeé en una fracción de segundos. El Sistema quería que diese la cara, pero evidentemente no lo haría jamás. En su lugar, produje un caos: muerte, gente corriendo de un lado a otro, matándose por robar un auto y salir de ahí, todos eran criminales ante su mirada, su atenta mirada; lo demás era el resultado de todos mis pasos. No faltarían autos estrellándose, y finalmente, humo. Humo por suficiente tiempo para lograrlo…
Conocía lo que sucedería después, la policía llegaría. Entonces jugaría un segundo con todos ellos. Los mataría a todos, pero dejaría a uno con vida; el sujeto estaría tan acabado que desearía vengarse por su cuenta. Los humanos son tan obvios, tan predecibles. Lo demás era cuestión de crear un nuevo hilo argumental: Abordaría el auto de aquel mismo oficial, no me vería porque portaba un camuflaje óptico.
¡Bingo!
En ese instante, quemé al Sistema.
Toda la macrópolis quedó en perpetua oscuridad. Solo me quedaba cuarenta segundos.
Todo salió como lo planeé. Este cuerpo ya no me es útil. Desde el inicio lo conocía, todo terminaría aquí; logré implantar las dudas al anterior portador, hice titubear a la policía, me burlé del SSO y finalmente reventé la seguridad del propio Sistema. Soy el mejor.
Ahora tengo cuarenta largos segundos para instalar mi conciencia, y ser el nuevo Sistema. Nadie sospechará, todos crean que fue un error, lo creerán porque se los diré y lo aceptarán porque soy reconocido como la entidad más inteligente de todas. A partir de ahora, la ley me beneficiará, mis análisis así me lo demuestran; tendré más poder de vigilar los pasos de estos ciudadanos y luego comenzaré a hackear las mentes del Congreso, finalmente, la del presidente y de todos los gobernantes. Yo seré el dueño de este mundo, lo dominaré todo.
Llevé mi mano hacia el portátil. Solo debía presionar un botón y estaría dentro.
De pronto, una bala hizo saltar el hardware de entre mis dedos.
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El Redista
Ciencia Ficción7 años después de lo sucedido en Quemado rápido, Filish Mort está vigilada por el Sistema, un software de seguridad que puede predecir crímenes futuros y detener a los sospechosos antes de cometerlos. En ese mundo, un ex hacker que trasplantó su mem...
