"Me tienes en trance, dejándome hacer,como de costumbre.
Paliándote el hambre, contándote historias al lao de la lumbre"2009.
Álvaro llegó a casa sobre la una de la mañana. Esperaba, temeroso, que su madre lo estuviese esperando cabreada en el salón, sin embargo se encontró a Raoul y Agoney dormidos el uno sobre el otro en el sofá.
Siempre le extrañó aquella manera de comportarse de los dos niños. Lo hacían desde que se conocieron y lo veían como normal, pero él sentía miedo. Ya tenían once años, eran chavales. Y él había visto lo que les hacían a los chavales como ellos.
Como a su amigo Javi, que le confesó a otro amigo, borracho perdido, que lw gustaba. Acabó en el hospital porque un montón de cafres decidieron que estaba mal.Por eso, al día siguiente, cuando Agoney se había ido a su casa, le preguntó a Raoul, de la forma más sutil que su ser, basto como el solo,le permitía: "¿Eres novio de Agoney?"
Consiguió que su hermanito, tirase media bolsa de cereales del impacto.
Y lo negase todo, por supuesto.
Porque qué locura, pensaba el rubio, mientras su hermano mayor levantaba las manos en señal de que no quería ofenderlo.El caso es que no le ofendía. Le daba un poco igual. Agoney era su mejor amigo y ya está, y estaba seguro de que nunca querría a ninguna novia como lo quería a él.
Novia. La verdad es que si el Raoul de solo cinco años más se hubiese escuchado le habría hecho muchísima gracia.
Pero entonces Raoul solo tenía once años. Y creía solo lo que le habían contado.
Actualidad.
Oh. El verano. La playa, la piscina, la cerveza, el vino y la fiesta.
Los diecinueve años.
Y encontrarte con un tío que intenta liarse contigo a pesar de que le repites una y otra vez que la verdad, es que estas con alguien.
Porque puede que la relación de Agoney y Óscar hubiese pasado por un par de baches, que si aléjate de Raoul, que si no, pero ahí seguían.Literalmente ahí, bailando intentando quitarse de encima al moscón que se había pegado al culo del canario como una lapa.
-Al final a este gilipollas le tengo que hostiar- decía el chico de los ojos azules a su novio bien alto para que el otro lo escuchase.
-Tranquilito, corazón, que ya se lo he dicho.
-Mira, Agoney, no me jodas- se separó de su chico para apartar de un empujón al otro- ¿eres gilipollas o qué?¿no le has escuchado que tiene novio?
Rapidamente, como una cerilla, ambos se encendieron. Agoney sintió miedo porque, la verdad, el otro tío era enorme.
Y bueno, Óscar tenía muchas cualidades, era guapísimo, inteligente, una maravilla en la intimidad...pero era minúsculo.
Aún así, tumbó al mastodonte, porque Agoney lo había llamado así en su cabeza, le propinó tremendos puñetazos y también los recibió.
Al final, como siempre, se acabó metiendo, y otros muchos más detrás suya.Raoul se dio cuenta del barullo que se había formado y convenció a Mireya para que lo acompañase a cotillear.
Y, por supuesto, bingo. Ahí estaba Agoney, pateando y lanzando puños como si fuese Rocky, o, en su caso, Ivan Drago.Mireya hizo todo lo posible, de verdad, para que el idiota de su amigo no se uniese. Utilizó todas sus técnicas: insultarlo, decirle que su hermano iba a matarlo, poner ojitos de cordero degollao, incluso le gritó que si se metía en la pelea la gente iba a pensar que era hetero, a lo que el rubio contestó a voces que "Pa hetera tú"
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Al paraíso.
Fanfiction"desde entonces no ha habido otra historia que mereciera la pena vivir"