Al parecer hablar con la consejera de la escuela había resultado mucho más fácil con la ayuda de David. Alan le había contado todo lo sucedido y ella accedió en ayudarlos sin ninguna duda.
Había pasado más de una semana y no se había enterado de ningún suicidio cerca de la ciudad. El joven se había comenzado a impacientar por no saber nada del asesino misterioso y eso lo hacía sentir más culpable.
—Y bien. ¿Qué tal vas con tu búsqueda? —interrogó Jhonatan.
—En realidad, no tan bien como esperaba. Es mucho más difícil.
Alan no quería revelar mucha información a su compañero y no porque no confiara en él, sino por pena a sus sentimientos.
—Bueno, si necesitas ayuda no dudes en decirme. Puedo ayudarte en lo que sea.
—Lo sé.
Alan asintió y vio como el resto del equipo de futbol se acercaba a su mesa, entre ellos estaba David que se había alejado un poco en su investigación; pero el joven no había tenido los ánimos para preguntarle el porqué.
—Y bien ¿Qué tan mal va su día? —comentó Sebastián.
—Que tan mal —dijo confuso Jhonatan.
—Sí. Mal —dijo bromista—. No se supone que es la única forma de descubrir quién es el misterioso de las cartas.
Sebastián era el único del grupo que aún no creía en lo que decía Alan. Y era el único que todavía se atrevía a hablar sobre eso después del accidente de Josh.
Estaba claro que los demás no quería ayudar en la búsqueda insaciable de Alan, pero tampoco quería ofenderlo. Y David a pesar de que creía absolutamente en todo, no había informado a nadie que estaba ayudando a Alan.
—No, nunca he dicho eso —se quejó Alan.
—Bien, joven resentido —dijo sarcástico.
David le dio un leve codazo a su compañero para que no siguiera molestando a su compañero. Eso hizo que el joven se molestara y se retirara de inmediato.
—No era necesario —comentó Alan al ver como se alejaba Sebastián—. Creo que es lo que más le gusta hacer, molestar a sus compañeros.
—No tenía por qué hacerlo —contradijo Jhonatan—. Sabe por lo que estás pasando y dices cosas sin sentido.
Alan apretó el cubierto que tenía en su mano derecha al escucharlo. Por un momento pensó que las intenciones de su vecino eran inocentes, que al tratar de suavizar la situación la empeoraba a un más.
—No digas nada —susurró para no enojarse más de lo que estaba.
—Pero es cierto —insistió su amigo—. Se lo merece, debemos aceptar a todos independiente de lo que creamos.
David le había meneado la cabeza para indicarle que dejara de estar hablando, pero fue demasiado tarde.
—Y qué es lo que pienso ¿eh? —espetó—. Estas diciendo que, aunque piense de forma errónea me deben dejar porque no quiero cambiar.
Jhonatan negó con la cabeza, pero no pudo decir nada. Se encontraba nervioso. Sentía como sus demás compañeros volteaban a ver la escena que estaban montando.
—Eso fue lo que dijo Alan —susurró David, entre molesto y tranquilo.
—Te preocupa que nos estén viendo —cuestionó de inmediato.
—¿Qué? ¡No! Pero estás peleando por nada —se excusó—. Si es cierto nuestra hipótesis, entonces él...
David se detuvo al tener una idea bastante loca para su parecer. Había pensado desde el inicio del problema que remitente de las cartas era una persona que le encantaba engañar a personas con problemas. De esta idea partía la de buscar a persona de ese perfil.
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Verdades Ocultas
Mystery / ThrillerLa culpa es una experiencia disfórica que acompaña a Alan, un joven estudiante que fue culpado por una pareja por la muerte de su hija. Sin embargo, eso lo lleva a enlazar muchos actos extraños hechos por jóvenes en toda la ciudad, muertes extrañas...
