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David se encontraba sentado en el sillón, frente al televisor apagado. Estaba intentando buscar una buena estrategia que ayudara a encontrar su objetivo. Tener una nueva aliada significaba mucho para ellos, máximo si era alguien fuera del circulo de los afectados.

—Bien. Podemos utilizarla como carnada —dijo al fin.

—¿Qué? Estás loco —soltó—. Ella es más indefensa que nosotros ¿Cómo crees que la pongamos en riesgo?

—Entonces no, solo porque es mujer.

—Exacto.

—Estas siendo un poco machista.

—Y ahora vamos a ver la equidad de género.

—Sí, cuando estamos buscando una estrategia es necesario usar todas las herramientas necesarias para lograrlo.

—Aunque pongamos una vida en riesgo.

David negó con la cabeza antes de hablar.

—Entonces prefieres seguir los consejos de la orientadora.

—No, claro que no, pero...

—Pero —interrumpió David—. Tengo razón. Es lo correcto.

—Y ahora hablaremos de hacer lo correcto —espetó Alan.

—Solo estoy diciendo que es una buena idea.

—¿Por qué crees que lo es?

—Ella está alejada de los incidentes.

—Pero ella no ha dicho que ayudará —resolvió—. Dijo que contaba con ella.

—Si no sabías eso significa que nos quiere ayudar.

Alan frunció los labios al resolver que su compañero tenía razón.

—Y qué es lo que sugieres.

—Bueno, que se comporte extraña, que se vaya a otro colegio y que se aleje de sus compañeros.

—¿Acaso funcionará? —quiso saber.

—Creo que sí.

—¿Por qué? —cuestionó confundido Alan—. ¿Cómo sabes lo que piensa?

—Es simple. Es lo que dicen en los pasillos sobre Josh.

Alan se quedó con las dudas, aún no había escuchado nada sobre él. Había escuchado demasiados rumores, pero ninguno de Josh.

—¿Qué es lo que dicen?

—¿No lo has escuchado? —Alan negó rápidamente—. Dicen que es lo que él quería desde un principio, que en realidad él provocó el accidente. Que desde siempre se encontraba mal, por eso se salió del equipo y publicó en sus estados cosas sádicas.

—Una trampa —murmuró.

—¿Qué? —cuestionó David—. ¿Una trampa?

—Quiere que le respondas la adivinanza para demostrarle al mundo lo mal que estás.

—Lo ves. Eso es lo que haremos. Solo que esta vez estaremos juntos desde el inicio.

Alan asintió y al instante sintió un escalofrío correr por su cuerpo. Estaba dispuesto a encontrar al misterioso asesino, pero aún no estaba seguro si el plan funcionaría a la perfección.

***

La joven los miraba incrédula, todavía no estaba segura de lo que decían los dos jóvenes que estaban frente a ella.

—Entonces... tengo que fingir estar mal. Así como si estuviese en depresión.

—Un poco —corroboró David—. No tan depresiva.

Alan lo vio con el ceño fruncido, no comprendía el cambio repentino del plan, suponía que la joven estaría mal.

—Bueno, si es demasiado, puede hacerlo sospechar. Y no querrá hacerlo.

—¿Por qué tan seguro? —quiso saber Jim.

—Porque si no ya estuviésemos en su lista, eso me hace deducir que disfruta lo que hace.

La joven asintió levemente, a pesar de no haberse negado de hacer tal cosa. Comenzaba arrepentirse rápidamente de haber hablado al chico raro de la clase.

—Tengo que decirles a mis padres que me saquen del colegio porque...

Jimena se detuvo al no tener una respuesta que pudiese escucharse creíble.

—Porque detestas a tus compañeros —complementó Alan—. Y quieres buscar nuevos amigos, ya que los anteriores te molestan demasiado.

—Bien —afirmó—. ¿Y si no funciona?

—Buscaremos otra forma —resolvió David después de haberse callado unos minutos.

—Y quedaré como rara.

Alan frunció los labios al escuchar el tono molesto de Jimena y no quiso decir nada en cambio escuchó nuevamente la voz de su compañera.

—Bien, todo sea por resolver el misterio —dijo esta vez en tono alegre.

YDavid sonrió al instante, tenía su plan hecho y por un momento creyó quelograrían vencer fácilmente a su enemigo.


Verdades OcultasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora