10. COMPROMISO

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Esperando por ti

- Entonces, cásate conmigo. -Lo interrumpió con voz firme y mirándolo directamente a los ojos.

Seguimos...

María se dejó llevar por la ira y el dolor del momento. Esa propuesta había dejado a Luciano en una sola pieza.

  - María, dime que has fumado. -Dijo malhumorado y María inevitablemente rió a carcajadas.

  - No, Luciano. Yo no estoy bromeando, y mucho menos he consumido nada. -Su risa cesó y con expresión seria le dijo. -Luciano, si aún me quieres cásate conmigo.

  - Yo, yo...No sé que decirte. No me esperaba esto. Tú siempre has dicho que...

Fue interrumpido por los labios suaves de María. Aún bajo la sorpresa por su acto, correspondió. Llevaba años soñando con ese beso, era ella la protagonista de todas sus fantasías. Y ahora la tenía ahí, pidiéndole que se casaran. ¿Cómo podría dejar pasar esa oportunidad?

Luciano disfrutaba del beso muy a diferencia de María quien solo se sentía perdida. Lo único que lograba recordar en esos labios era el sabor de otros. Era en Esteban quien pensaba mientras besaba a Luciano.

Lentamente, pero por dentro queriendo huir cortó el tortuoso beso.

  -Necesito una respuesta, Luciano. -Dijo bajando la mirada.

  - Por Dios, María. No sabes cuanto tiempo añoré sentir tus labios aunque fuese un segundo. Que alguien me diga que esto no es un sueño. -Atrajo a María cerca de él y la besó nuevamente. ¡Otra tortura para ella! -Si, María. Muero por casarme contigo.

El ciego amor de Luciano no le permitía ver más allá de sus narices. Sabía perfectamente que algo había detras de la decisión repentina de María, pero por cumplir su sueño, prefirió ignorarlo.

  - No se diga más. -Dijo firme levantándose. -Nos casaremos  dentro de un mes.

  - ¿Te vas tan pronto? -Se levantó también.

La miró a los ojos como tratando de escrutar en sus pensamientos.

  - Sí. Es que dejé a mamá sola. Ya sabes que está delicada. Aunque ha presentado mejoría me gusta estar con ella a todo momento.

  - María, te juro que me haz hecho el hombre más feliz del mundo. -Se acercó a ella y le besó tiernamente.

  - Adiós Luciano. -Dijo sonriendo con pesar.

Ella no lo quería lastimar, no lo quería utilizar, pero era el único camino de escape, era la salida que veía para no sufrir por el "desamor" de Esteban. Aunque en realidad con aquello que hacía se autolaceraba. Porque es un castigo fingir algo que no se tiene, y María aunque tratara nunca sentiría por Luciano ni la mitad de lo que por Esteban sentía.

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María llegó al departamento, dejó su bolsa en la mesita de centro del living y entró al cuarto donde su mamá siempre estaba.

  - Ya llegué mamá. -Saludó cabizbaja.

  - Te estaba esperando ansiosa, mi amor. -Palmeó en un lado de su cama para que ella se sentara. -Cuentamelo todo ya.

  - Mamá, no hay nada que contar. -Se sentó a su lado y sonrió débilmente -Al menos no de lo que tú quieres escuchar.

  - ¿Cómo que nada? María, me dijiste que ibas a arreglar todo desacuerdo con Esteban. -La miró con el ceño fruncido.

  - Tenía todas las ganas de hacerlo. Iba dispuesta, mamá. Estaba decidida. Creo que nunca había tenido algo tan claro en mi vida...Pero no siempre las cosas salen como las planeamos. -Bajó la cabeza y su mamá supo que algo andaba mal.

Esperando Por TiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora