Me encontraba en la habitación, lidiando con una impaciencia que me arañaba el pecho mientras esperaba a que Hoseok se dignara a aparecer. Hacía una eternidad que me había enviado un mensaje prometiendo que vendría por mí para pasar la tarde juntos, pero su ausencia empezaba a pesar.
Seguro se había entretenido con algo más importante. Seguro, como siempre, se había olvidado de mí. Al parecer, el mundo tenía una facilidad pasmosa para borrarme de su memoria.
— ¡Hey girl, I am here! — Su voz irrumpió en el silencio y lo vi cruzar el umbral con esa sonrisa capaz de iluminar el rincón más oscuro del hospital. Mi corazón dio un vuelco violento, un galope frenético que me hizo dudar de mi propia salud. ¿Qué me estaba pasando? Tendría que pedirle al médico que revisara este motor averiado en mi pecho. — I am your hope.
— ¿Tú eres mi esperanza? — arqueé una ceja, intentando ocultar mi nerviosismo tras una mueca de escepticismo.
— Yes —respondió con convicción. Se sentó en el borde de mi cama y, con una delicadeza que me desarmó, tomó mis manos entre las suyas— Soy tu bella esperanza, JaeMi. Estaré para ti siempre. Lo prometo.
Sostuvo mi mirada con una intensidad que me robó el aliento. Fueron solo unos segundos, pero el tiempo pareció curvarse a nuestro alrededor. Mi respiración se volvió errática y el pulso me martilleaba en los oídos. ¡Basta!, le grité mentalmente a mi corazón. No quería sentir esto; no podía permitirme el lujo de una caída tan libre.
— ¿JaeMi? ¿Estás bien? — agitó una mano frente a mis ojos, rompiendo el hechizo— ¿Te sientes mal?
Antes de que pudiera responder, acunó mi rostro con sus manos y presionó sus labios contra mi frente en un gesto de ternura abrumadora.
— ¡¿Pero qué haces?! — lo aparté de un empujón, sintiendo que me ardían las mejillas.
Él soltó una queja fingida, arrugando la nariz como un niño pequeño.
— Solo comprobaba si tenías fiebre — explicó con un puchero digno de un premio— No tenías que golpearme.
— No te golpeé. Además, ¿quién en su sano juicio mide la temperatura así? Todo el mundo usa las manos, no los... labios.
— J-Hope.
— ¿Eh?
— Que en este mundo, solo J-Hope comprueba la fiebre con un beso — rió, y el sonido fue como una melodía de cristal.
— Tonto — musité, aunque la comisura de mis labios me traicionó.
Reímos juntos hasta que el sonido se disipó, dejando paso a un silencio denso, cargado de palabras no dichas. Fue él, por supuesto, quien decidió romperlo.
— ¡Ah! Casi lo olvido — me miró con los ojos muy abiertos, destellando una alegría genuina. Le devolví la sonrisa de forma instintiva— Me dan el alta pasado mañana.
Sentí un frío repentino. ¿Era cruel no sentir una felicidad pura ante la noticia? Me sentí miserable; debería estar celebrando su recuperación. Sin embargo, un vacío abismal se abrió en mi pecho ante la idea de que, una vez cruzara esa puerta, el hilo que nos unía se cortaría para siempre.
— Eso... eso es maravilloso — logré articular, forzando una alegría que no llegaba a mis ojos— Me alegra que estés sano, Hoseok. Significa que finalmente podrás dejar este lugar atrás.
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SMILE; JH
FanfictionTu sonrisa es la más hermosa, sincera y amable que haya visto nunca. Si tu sonríes, yo estoy bien. .Portada: @Edlyn_Tovar #Ganadora de los BiasAwards2020.
