Capítulo 3

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- ¡No me puedo creer que le haya matado!¿Cómo ha terminado así la temporada?- repetía Harry una y otra vez mientras miraba a la televisión. Peacie comía palomitas a su lado mientras pasaba los dedos el pelo de su novio, unos rizos que se habían deshecho con la lluvía que había caido esa tarde. El piso en el que vivía Harry era bastante grande y estaba situado en una zona bien acomodada de la ciudad. Lo compartía con un estudiante de Erasmus francés que se pasaba el día durmiendo y las noches de fiesta. Sin embargo, se llevaban muy bien e incluso había salido con los amigos de Harry en más de una ocasión. Además, tenían un jardín bastante amplio que era comunitario y que cuidaba la señora que vivía en el bajo. Desde que había muerto su marido, dedicaba días enteros a plantar flores y árboles frutales.

- Yo lo que no entiendo es cómo no te aburres de ver esta serie. Yo me perdí en la primera temporada.

- Eso es porque no has leído los libros. No sé qué hacer con mi vida hasta que saquen los nuevos capítulos.

- Harry stop the drama please. -El sonido del teléfono móvil advirtió a Peacie de que tenía una nueva notificación en una red social. "John Smith ha solicitado tu amistad". La aceptó y vio que habían subido algunas fotos de la noche anterior en las que salía terriblemente mal. - Mira, son terribles.

Harry miró las fotos y asintió. 

- Este chico me suena de algo - dijo señalando a Luke.- Creo que trabaja con mi primo Paul.

- ¿En serio? Hace mucho que no sé nada de Paul.

- Supongo que estará planeando otro viaje por Estados Unidos, sin dinero, sin casa y con lo puesto.

- Sabes que ese es el sueño de mi vida - dijo Peacie.

- Lo cumpliremos algún día, aunque sea el viaje de fin de curso en nuestro asilo en el año 2078- Harry acarició la mejilla de su novia antes de besarla. La recostó sobre el sofá y Peacie le quitó la camiseta dejando al descubierto muchos de sus tatuajes. Le había costado mucho tomarse en serio a su novio el día que apareció con el tatuaje de una mariposa en la barriga. Ahora era, probablemente, su favorito.

- ¡Ash! ¡Ash!

La puerta se abrió de golpe. 

- ¿Qué pasa Tom? - le preguntó a su hermano pequeño. Ashton dejó el ordenador portátil a un lado de la mesa.

- No encuentro los mandos de la Play y quiero jugar.

- ¿Has terminado los deberes?

- Casi...-el niño puso las manos detrás de la espalda mientras miraba al suelo. Tom tenía cinco años -cinco años y medio, decía él-. Era un niño rubio con ricitos y grandes ojos castaños. Estudiaba primaria en un colegio público. Solía sacar buenas notas hasta que comenzó a tener algunos problemas en clase a principios de año. Desde entonces, Ashton le ayudaba siempre que podía y que su horario de trabajo se lo permitía.

- Tom, te he dicho mil veces que hasta que no acabes los ejercicios no hay juegos.- Ashton se levantó y subió a su hermano a hombros- Vamos a acabar eso y luego echamos una partida.

Después de terminar lo que tenían que hacer, jugaron un rato a un juego de fútbol. Como solía hacer para hacerle contento, dejó ganar al pequeño. No había absolutamente nada en el mundo que hiciese a Ashton más feliz que ver a su hermano sonreír.

Cuando empezó a preparar la cena todavía faltaba un rato para que llegase su madre de trabajar. Esta era enfermera en uno de los hospitales de la periferia londinense y pasaba mucho tiempo fuera de casa. Además, hacía unos meses que salía con un chico nuevo al que Ashton había visto no más de un par de veces y el cual había provocado más de una disputa familiar. Siempre le reprochaba a su madre que se estaba perdiendo la infancia de Tom, igual que se había perdido la suya. Y ella se limitaba a aceptarlo.

El jueves de la semana siguiente, Peacie se despertó con la música a todo volúmen que venía del salón. Quería matar a su compañero de piso y quería hacerlo lentamente. Tendría que trabajar toda la tarde y lo único que quería era dormir.

- ¡CALUM, SE PUEDE SABER QUÉ ESTÁS HACIENDO!

Cuando entró en la habitación se encontró a su amigo con Michael y un montón de papeles por el suelo. Michael se había teñido el pelo de verde fosforito.

- ¡Buenos días princesa!- le saludó Calum. Estaba en calzoncillos con unas tijeras en la mano recortando un papel de seda rosa. Michael estaba haciendo lo mismo con una cartulina de purpurina. La situación le pareció extraña.

- Buenos días Peacie. - sonrió Michael.

- ¿Se puede saber qué estáis haciendo?- Peacie se apoyó en el marco de la puerta observando la escena.

- El sábado es el cumpleaños de Sophie y queríamos hacerle un mural con fotos nuestras - Michael señaló un montón de fotos que había esparcidas por el sofá.- Pensamos que sería entretenido hacerlo nosotros.

- Yo tenía todas las temporadas de Art Attack grabadas en cinta. - dijo Calum.

- Madre mía - Peacie bajó el volúmen de la música, se sentó entre los dos chicos y suspiró al ver el desastre que estaban organizando.- Al menos tendrá bastante personalidad...

- ¿Insinúas que no está bien hecho? - preguntó su amigo.

- Yo ya he recibido dos llamadas para exponerlo en la National Gallery- dijo Michael, que no paraba de recortar corazones. Además de horteras, eran unos cursis.

- No, no. Creo que sois unos artistas- Peacie rió.

- Estás invitada por cierto. Calum dice que haces el mejor brownie de Nutella del mundo, y es algo que me representa.

- Y no tienes excusa -dijo Calum.- Sé que ese día no trabajas así que tienes tiempo de sobra para cocinar.

- Sois un par de gordos, pero os haré uno de Nutella y otro de cookies.- Peacie era una experta cocinera de dulces. El último cumpleaños de Harry había hecho una tarta de dos pisos de chocolate con fresas que había sido un gran éxito.

- Vamos a tener que pelearnos por casarnos contigo -dijo Michael entre risas.

- Yo la vi primero.

- Esperad, que llamo a Harry y le digo que huyo con vosotros- rió.- Si no os importa, voy a ducharme. Tengo que trabajar esta tarde. Os deseo mucha suerte con vuestras manualidades.

Los chicos se miraron y se rieron. Seguramente habían malinterpretado la última frase. Chicos. Peacie pensó que eran estúpidos y demasiado simples pero, sobre todo, sabía que tenía que aceptarlos así.

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⏰ Última actualización: Jul 17, 2014 ⏰

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