Cap. 21 Juntos.

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El tiempo parecía avanzar de una manera más tranquila, aunque la tensión siempre flotaba en el aire como un perfume pesado. Ver a los hermanos convivir con Kino era como ver piezas de un rompecabezas que no terminaban de encajar, pero que al menos ya no intentaban romperse entre sí.

Narra Akira

Ver a Reiji durmiendo a nuestro lado anoche me hizo sentir algo que no experimentaba en siglos: una paz genuina. Aunque no seamos hermanos de sangre, el vínculo que hemos formado en esta mansión es más fuerte que cualquier lazo biológico. Y saber que, en algún futuro, él será el padre de este niño... me hace querer protegerlo aún más.

En el jardín de la mansión

Akira y Moka observaban desde el balcón cómo Ayato y Kino discutían por quién era el mejor en un juego de dardos, mientras Laito hacía comentarios fuera de lugar que hacían que Subaru golpeara una pared cercana.

Moka: ¿Lo ves, one-sama? Parece que, después de todo, el instinto de familia es más fuerte que el odio. Incluso Kino parece... humano, por momentos.

Akira: No te fíes, Moka. Que se parezca a ellos en lo orgulloso o lo pervertido no quita lo que vi. Pero tienes razón en algo: si logramos que se sienta parte de nosotros ahora, tal vez ese rencor nunca crezca lo suficiente como para matarnos.

De pronto, Kino levantó la mirada y vio a las gemelas. Una sonrisa de medio lado, muy parecida a la de Laito, se dibujó en su rostro.

Kino: ¡Oigan, reliquias! ¿No van a bajar a jugar? ¿O es que a su edad ya les duelen los huesos?

Akira: (Con una vena saltando en su frente) ¿Cómo me llamaste, mocoso?

Moka: Jaja, te dije que no tiene remedio.

Akira saltó desde el balcón con una elegancia sobrenatural, aterrizando justo frente a Kino. El viento provocado por su caída hizo que el cabello oscuro del chico se desordenara.

Akira: Escúchame bien, Kino. Te daremos una oportunidad de ser un hermano. Pero si vuelves a usar la palabra "reliquia", te enseñaré por qué los reyes de los diez reinos preferían morir antes que enfrentarse a mí.

Kino: (Tragando saliva pero manteniendo la postura) Tsk, qué intensa. Solo era una broma.

Ayato: ¡Ja! ¡Te dejó callado, nuevo! ¡Nadie le gana a mi one-sama!

Reiji apareció caminando con elegancia, trayendo a Mitsuke de la mano. El niño, al ver la escena, corrió hacia Akira.

Mitsuke: ¡Madre! ¡Mira lo que me enseñó el tío Reiji!

El pequeño mostró un pequeño frasco con un líquido que brillaba en un tono azul suave. Reiji se acomodó los lentes, luciendo extrañamente orgulloso.

Reiji: Es una poción básica de luminiscencia. Tiene talento para la alquimia, debo admitirlo.

Akira: (Sonriendo de lado) Supongo que heredó la paciencia de su padre... y espero que mi fuerza.

Kino observó la escena en silencio. Por un momento, su mirada de superioridad desapareció, reemplazada por algo que parecía envidia, o quizás, el deseo de pertenecer a ese círculo.

Akira: (Mentalmente a Moka) Lo estamos logrando, hermana. El destino está empezando a borrarse.


Las Gemelas SakamakiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora