CAPÍTULO 23

34.6K 2.2K 228
                                        


Llevo dos semanas encerrada con mi madre aquí. El olor a moho casi ni lo huelo. Tengo adoloridas las muñecas y los tobillos. Seguimos encadenadas y yo cada vez me parezco más a mi madre. Mi pelo blanco está casi negro, por la suciedad, y enredado. Sigo con la misma ropa. El top de deporte y los shorts que al ser negros no se le nota tanto la suciedad. Nos dan tres veces de comer y gracias a eso no he adelgazado casi nada. Sigo estando en forma.

Ahora mismo estoy acariciando el pelo de mi madre. Estas dos semanas me ha contado todo lo que vivió con mi padre. Eran tan felices... Siento tanta tristeza escuchándola hablar. Es horrible todo lo que ella ha tenido que pasar.

Está mejorando y los moretones de sus brazos casi no se le notan. Mi abuelo, que ahora se que se llama Erick ha venido a vernos casi todos los días. Y no para de reprocharle a mi madre el enamorarse de un hombre lobo. ¡Lo odio! Es su túa cantante, estaban destinados a estar juntos. Pero parece que él eso no lo entiende.

Mi madre tiene la cabeza apoyada en mi hombro y yo en la pared. Estoy apunto de quedarme dormida cuándo abren la puerta. Me siento y dirijo mi mirada a la puerta.

Y no me creo lo que veo.

Erick entra con un cuchillo en la mano. Tienes los ojos rojos y sus colmillos blancos sobresalen demasiado.

Se acerca a mi y me quita las cadena con la mano que tiene libre. Yo estoy muerta de miedo, casi no puedo respirar. Mi madre me mira preocupada pero yo solo tengo ojos para Erick, ahora mismo da miedo.

Cuando me desata me agarra por el brazo fuertemente y me levanta de un tirón. Me duele muchísimo, sus manos aprietan fuerte mi carne y noto que hasta me clava las uñas.

Salimos de la habitación y escucho a mi madre llorar y gritar, se me parte el corazón mientras la escucho gritar mi nombre desconsolada.

Yo no abro la boca, estoy muy asustada. No se a donde me lleva, ni para que. Es más fuerte que yo, más rápido... y es el rey vampiro. 

Esta muy enfadado y me lleva casi a rastras por los largos pasillos. Ya los gritos de mi madre no pueden ser escuchados por mi, nos hemos alejado bastante de esa habitación. Miro a mi alrededor pero para mi todo es igual, y solo veo pasillos oscuros, mohosos y con muchas habitaciones, celdas, como donde nos tienen a mi madre y a mí. No se si hay personas dentro o están vacías.

Al ritmo que anda tengo que ir casi corriendo. 

No pronuncia palabra, y eso da incluso más miedo.

Para delante de una gran puerta y de una patada abre la puerta. Entramos a una habitación aún más sucia que la anterior. Me sube a una camilla gris, mientras yo intento patalear pero él no me mira siquiera. Me ata de pies y manos a la camilla. Yo lloro, grito y forcejeo. Pero no sirve de nada, es demasiado fuerte. Lágrimas bajan sin control por mis mejillas. 

Lo odio. Tengo mucho miedo. No se que pretende hacer.

-¿Sabes que? -me pregunta asesinándome con la mirada- tu chucho me está molestando mucho. A descubierto tu paradero y eso no me hace ninguna gracia. Pero antes de que te encuentre...

Levanta la mano y me da una bofetada partiéndome el labio, del que sale algo de sangre. Sus ojos se desvían hasta hay y sus ojos se vuelven más rojos. Su sonrisa siniestra se ensancha.

-Te haremos sufrir un poco... -termina- luego puede que te mate. Y el te encontrará, pero muerta.

Lloro desconsoladamente mientras pienso en Luke. Mi mate, está buscándome, pero no se si llegará a tiempo. 

Intento forcejear pero es inútil. Todo es inútil. 

Me da algunos golpes en la cara y de mi labio sale más sangre. Miro hacia los lados buscando algo, una mínima esperanza. Para mi desgracia no hay nada que me pueda ayudar.

Tu mi Alfa, yo tu Luna Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora