Una semana después de volver, al ver las noticias, un noticiero publicó la foto que la periodista nos había tomado el último día y la cual dejamos como prueba de que habíamos ayudado, afirmando que nosotros habíamos sido los causantes del terremoto, alegando que muchos de nosotros pueden controlar elementos como la tierra y exigiendo nuestra captura a nivel mundial. Nos acusaban de matar a más de 100 personas.
Aún así con el paso de los meses fui conociendo a todos y me acostumbré a que en este lugar ningún día sería igual al anterior, y cada persona aquí era la responsable de eso.
Todos los días entrenaba con Becca durante cinco horas, lo cual me hizo quedar como todo un físicoculturista -bueno, no exactamente, pero digamos que ya no era el flacucho de antes- mientras Becca seguía igual. Jill cambió el color de su cabello rubio a uno castaño cuando finalmente había aprendido a dominar todos los elementos por completo con ayuda de William y de Jenn, no sin antes incendiar unas cuantas cosas. Ares y Thor habían crecido bastante, no les faltaba mucho para llegar a la altura de sus padres, y ya no les resultaba tan sencillo acostarse en mi pecho como solían hacerlo, ahora sólo se limitan a apoyar su cabeza cuando yo me acuesto en el pasto luego de terminar la rutina de ejercicios.
- ¿Qué haces?- Jill se sentó a mi lado y le enseñé el dibujo que hacía del mar. - No sabía que dibujabas, es muy bueno Drew.
Normalmente sólo dibujaba cuando no tenía absolutamente nada que hacer, lo cual no sucedía muy a menudo.
- Claro que es bueno.
- Era mentira, lo dije por educación, en realidad es una basura, mejor damelo para quemarlo- me dijo ante mi comentario.
- Ja ja, muy divertida- continúe dibujando y Jill observó.
Durante este tiempo Jill y yo nos habíamos vuelto muy cercanos, conocí todo su pasado y ella conoció el mío, le dije todo lo que nunca conté y yo supe por todo lo que ella había pasado y lo mucho que había sufrido. Aprendí todo de ella y noté que era como la hermana que nunca tuve.
- Dibuja esto- Jill se levantó y corrió a la costa, caminó dentro del mar pero el agua se abrió y no la tocó, simplemente se arrodilló el la tierra húmeda y abrió los brazos mostrando una gran sonrisa.
Yo hice lo que me pidió y la dibujé lo mejor que pude.
- ¿Ya terminaste Picasso?- me preguntó cansada. - Me duelen los brazos.
- Relájate.
Terminé de arreglar unos detalles y le se lo enseñé, al parecer le gustó bastante porque me lo quitó de las manos.
- ¿Me lo puedo quedar?
- Sí.
- Gracias, eres el mejor.
- De nada.
Dicho eso se fue corriendo como alma que lleva el diablo. Minutos después Levi apareció con un arco en la mano y una docena de flechas en la otra, me dio una mirada rápida y puso una flecha en el arco, apuntó y disparó al mar.
- ¿Qué haces?- le pregunté finalmente.
- Te espero para irnos de compras.
Levi una vez al mes me ayudaba a "comprar" cosas que necesitaba para mi apartamento, aunque la verdad era que le vaciabamos las cuentas bancarias de unas cuantas personas malas para así poder comprar lo necesario. Y si, sé lo que van a pensar, quizá somos igual de malos que esas personas, aunque no lo crean yo también lo pensé la primera vez que Levi me informó lo que hacía, y honestamente luego de un gran debate moral llegué a la conclusión de que es preferible que yo gasté el dinero en cosas necesarias como alimento, o papel higiénico... A que ese tipo de personas que no hicieron ningún tipo de esfuerzo para ganarse el dinero, lo gasten en drogas, o en alcohol.
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EURUS
RandomCuando eres joven tienes la costumbre de creer que siempre tienes la opción de hacer algo con tu vida, puedes elegir que hacer, como pensar, con quien estar, como vestir, que decir, y ese tipo de cosas que hace parte de la libre expresión. Se puede...
