6.

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Habían pasado ya casi dos meses del incidente con las chicas, aún así el pueblo no se olvidaba de ello, cada vez que veían a la feliz pareja gay pasar soltaban un "Aww". Almorzaban juntos, se iban juntos, prácticamente hacían todo juntos desde entonces, no obstante se sentían bien con la compañía del otro, se habían vuelto muy unidos.

— Bueno ¿Qué haremos hoy bebé? -preguntó un Craig sonriente mirando a su chico.

— ¡Gah! ¡No me llames así! No hay gente alrededor. -habló Tweek molesto.

— Ya sé. Se me hace divertido ver tu cara de tomate cada vez que te llamo así.

— ¡Idiota! -lo golpeó en el hombro molesto, el pelinegro lo abrazó- ¡Suéltame!

— Vamos amor, no seas un marica.

— ¡El marica eres tú imbécil! -exclamó intentado zafarse de su agarre.

Craig rió. Le encantaba este chico. Era el único que lograba sacarle una sonrisa.

Desde en el enfrentamiento con el gótico, Craig acostumbraba a molestar a Tweek con apodos cariñosos, aún así cuando nadie los veía, únicamente porque le resultaba adorable la cara que ponía sus mejillas rosadas y expresión enfadada. Era todo un espectáculo.

Su relación parecía ir bastante bien.

...

— ¡N-no puedo creerlo! -sollozó el azabache con los ojos cristalizados.

— Cariño, lo lamento mucho. -lo consolaba su madre.

— ¡Déjame solo! -le levantó el dedo enfadado y con lágrimas cayendo por sus mejillas violentamente.

Su madre lo abrazó, le dió un beso en la nuca y se fue de su habitación.

— ...Stripe.

Craig faltó a la escuela, se sentía demasiado triste por la pérdida de su mascota. Su fiel amigo, lo único que le importaba en la vida, además de Tweek.

El rubio por otro lado lo esperó en la parada de autobús como acostumbraba hacerlo, sin embargo, esta vez no llegó.

Se sentó en el primer asiento junto a Pete, quien se encontraba mirando a la ventana.

— Hola Pete. -le saludó con una sonrisa, el lo miró perplejo.

— ¿Qué hay? ¿Tu noviecito no te acompaña hoy? -Tweek negó con la cabeza. El gótico sonrió para si mismo- ¿Terminaron?

— N-no, creo. -se encogió de hombros.

— Entiendo. Tal vez se aburrió de ti o algo así, deberías buscar a alguien mejor. Craig no es para ti amigo.

— ¿Q-qué dices? ¡Gah!

— Ese chico no te valora. No fue capaz de avisarte si iba asistir o no a clases. Te dejó esperando como un tonto.

— ¿C-cómo sabes eso?

— Es obvio. Como sea, en cualquier caso si terminan, aquí estoy yo. -le sonrió picaramente rodeandole el cuello con su brazo.

— Gracias amigo.

Directo a la friendzone, Pete.

Al llegar a la escuela, el teñido, no lo soltó en ningún momento al rubio de cabello alborotado, aprovechó cada segundo que pasó a su lado. Fue un gran día para él y teniendo en cuenta todo esto decidió enviarle un mensajito a su rival para calentar las cosas.

Numero desconocido.

Hey.

¿Sabías que tu novio estuvo todo el día con Pete Thelman? Ni lo soltaba, parecían verdaderos novios ;)

Escribiendo...

Vete a la mierda hijo de perra.

Visto 15:33

— Espero que eso haya funcionado. -habló para si mismo.

— ¿Por qué haces esto? -habló una voz detrás.

— ¿Eh? -se dió la vuelta y se encontró con aquel chico alto al cual odiaba. Su enemigo vampiro, Mike.

— Mereces algo mejor, Pete. Te estás humillando.

— ¿Y tú que sabes? -dijo enojado. ¿Qué le hace creer que puede meterse en sus asuntos?

— Dame una oportunidad. Te haré feliz. -se acercó sonriente.

— ¡Cierra la boca! -lo empujó- ¡Nunca estaré contigo!

El más bajo salió corriendo en dirección opuesta, dejando al vampiro solo y suspirando por él.

— Ya se enamorará de mí.

Una vez finalizadas las clases, Tweek, tomó la decisión de ir a visitar al Craig, puesto que le preocupaba su ausencia el día de hoy; Así como el lo hizo hace mucho tiempo, el también lo haría. Se despidió de Pete y fue rumbo a casa de su supuesto novio.

Por otro lado Craig seguía triste y aún más con el mensaje le había llegado hace unos minutos. Se preguntaba ¿De verdad Tweek lo dejó por ese imbécil? ¿Sería capaz? ¿Cómo no se dió cuenta antes? Estaba molesto, muy molesto.

El rubio tocó la puerta y fue recibido por su suegro. Le indicó que su novio estaba en su habitación y no se encontraba demasiado bien.

— ¡Ngh! ¿¡Q-qué le pasó!? -preguntó alterado.

— Murió...

— ¿¡Craig murió!? ¡¡Oh Jesús!! -gritó llevándose las manos a la cara con tristeza.

— ¡No! -lo interrumpió Thomas Tucker- Su cobayo, Stripe.

— Oh... ¡Oh dios mío!

Entendiendo la magnitud del problema subió corriendo las escaleras y entró a la habitación de Craig. Ahí estaba recostado en sobre su cama, no vio su llegada, puesto que estaba con la cara metida en su almohada y tapado hasta la cabeza.

— Craig...

Esa voz, esa dulce voz.

— ¿Tweek? -se levantó para verlo.

— Sí, soy yo ¿Te encuentras bien?

Se acercó a él angustiado.

— Yo... -iba a contarle lo ocurrido, hasta que se acordó del mensaje invadiendolo nuevamente de ira y tristeza- ¿¡Qué haces aquí!?

— ¿Qué? -lo miró con extrañeza por su cambio repentino de actitud.

— ¡Tú no deberías estar acá! -exclamó apuntandolo con rabia.

— ¡Vine a verte, imbécil! ¡Estoy preocupado por ti!

— ¿¡Por qué no te quedaste con Pete!? ¿Eh? ¿Acaso vienes a reírte de mí? -se acercó enfadado apuntándole con el dedo.

— ¿¡Qué mierda dices Craig!?

— ¡¡No sé ni por qué estoy contigo!! ¡Desde que apareciste en mi vida solo me haz causado problemas!

— Craig... -miró hacia abajo con tristeza. ¿De verdad pensaba eso?

— ¡Lárgate! No te necesito. -se dio la vuelta esperando a que se largara.

— Eres un grandísimo idiota. -le lanzó una mirada llena de dolor y cerró la puerta de golpe.

Al pelinegro se le aguaron los ojos. Lágrimas caían por sus mejillas. Estaba devastado, había perdido a Stripe y ahora al chico que amaba, en cambio Tweek estaba igual de mal que él, sus palabras le llegaron y una vez llegó a casa, se encerró en su habitación y se largó a llorar hasta quedarse dormido.

El chico de cabellos dorados | CreekDonde viven las historias. Descúbrelo ahora