Una hermosa joven castaña se encontraba sentada sobre la arena de la playa tomando una porción de ella en una de sus manos mientras miraba las olas del mar al tiempo que pensaba: No, no puedo sentir nada por él, no, no puedo sentir nada, yo estoy comprometida, el me fallo, le fallo a mi padre, yo debo odiarlo, odiarlo, él no merece mi perdón, menos mi amor, no lo merece además él no me ama, solo quiso una vez más jugar conmigo, solo estaba juzgando conmigo como aquella vez pero tampoco puedo vivir con este rencor dentro de mi corazón solo me estoy haciendo más daño, lo nuestro termino hace mucho, yo estoy haciendo mi vida, él tiene derecho de hacer con su vida lo que mejor le plazca. Quise ser como tú, ser tan fría como un témpano de hielo, que no me duela más nada, que solo me importe mi persona sin importarme los sentimientos de los demás, pero no puedo, no puedo, sigo siendo una estúpida sentimental, sigo siendo esa misma chica inexperta que se enamoro de ti desde que te vio, lo único que pude igualar de ti fue tú habilidad para los negocios, bueno ello lo aprendí de ti, tú me enseñaste todo de este mundo, me enseñaste tal vez más que mi propio padre.
El pensamiento de la joven de cabellos castaños dorados fue interrumpido por una voz.
Sanae, Sanae, linda ¿me estás oyendo?, escucho la joven de cabellos castaños dorados haciéndola reaccionar.
¡Andrew¡ dijo Sanae con nostalgia.
¿Qué te pasa linda?, quiero que confíes en mí, decía Andrew con calma al ver la mirada entristecida de su prometida.
¿Confiar en ti?, respondió Sanae con voz temblorosa.
Si, si algo te inquieta me gustaría saberlo, respondió Andrew.
No, no hay nada que me inquiete, dijo Sanae lo más calmada que pudo.
Linda, más que tú prometido somos amigos, yo estoy para escucharte y si gustas para aconsejarte, respondió Andrew.
Es que en verdad no me pasa nada, no hay nada que me inquiete, dijo Sanae con firmeza.
¿Segura?, dijo Andrew.
Bueno, solo hay algo que me inquieta, es una pregunta que ha estado dando vueltas y vueltas en mi cabeza, respondió Sanae.
¿Qué pregunta linda?, dijo Andrew intrigado.
¿Tú perdonarías a alguien que te hizo mucho daño?, pregunto Sanae con firmeza.
Pues dependería de la dimensión que alcanzo ese daño, ¿no?, el perdón no puede darse por darse, respondió Andrew con calma.
¿De la dimensión?, dijo Sanae con nostalgia mientras pensaba: Andrew tiene razón, el perdón no puede darse por darse.
Si, creo que si alguien hiciera algo que me cause algún daño físico o emocional que haga que mi carrera se destruya o le cause daño a mis seres queridos, no podría perdonarlo, respondió Andrew con calma.
Si, tienes razón, dijo Sanae con nostalgia mientras soltaba la arena que tenia en su mano.
¿Alguien te hizo daño linda?, pregunto Andrew.
Me podrías traer un refresco, quiero beber algo, ya me dio sed, dijo Sanae sin responder la pregunta de su prometido.
Esta bien, voy por un refresco, respondió, Andrew mientras pensaba: Estoy seguro que Tsubasa y tú tuvieron un pasado, por ello tu comportamiento ahora que nos encontramos con él o cuando se menciona su nombre.
Ve te espero aquí, dijo Sanae.
Bien linda, voy por ese refresco, ya no te tensiones más, estás aquí para relajarte, recuérdalo, dijo Andrew antes de empezar a caminar hacia el hotel bajo la mirada de Sanae.
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"Lo aprendí de tí"
RomanceSanae Nakazawa creía tener el prometido perfecto pero esta imagen se derrumbo de un día para otro haciendo que ella cambie su manera de ser justificando su actitud diciendo que ella era el "Reflejo de el".
