Cuatro amigos mentalmente inestables, y un círculo amoroso. Cada uno son el complemento del otro, hasta que uno desaparece, y las bestias que llevan escondidas en lo más recóndito salen de la cueva, sin siquiera ellos saber sobre su existencia.
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Él no siente lástima, él no siente culpa, y es por lo mismo que aún sigue con vida. Él sabe bien lo que hace, y aunque tú no lo creas, lo tiene todo planeado. Aparenta ser el pajarito débil encerrado en una jaula, finge no saber la salida, haciéndote creer que es un pobrecito que necesita ayuda, cuando en realidad es todo lo contrario.
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A él hay que tenerlo bajo la mira.
Jeno no tiene miedo de utilizarte, él tiene un talento especial, y sabe cómo llevarlo a cabo. Intenta no caer en sus juegos, y estarás a salvo, si no, prepárate para sufrir de la peor forma.
No te dejes engañar, nada es igual por dentro que por fuera, y Jeno lo tiene más que claro, y es que su astucia es lo que lo ha dejado vivo, es su condición la que hace que él siga en este mundo, porque Jeno es alguien fuerte, a pesar de estar lleno de cicatrices por dentro.
Él no se inclina a sentir clemencia por nadie, pero, si se tratase de su(s) amor(es) platónico(s), la cosa sería distinta.
Jeno no es precisamente un ángel, por más que lo parezca, o intente convencer a todos de que eso es cierto. Jeno es el monstruo más vil existente en el mundo, sólo que sabe ocultarlo, escabulléndose entre la gente y pasando desapercibido.
Él es capaz de hacer cualquier cosa con tal de que el mundo esté a sus pies, y cuando se dice cualquier cosa, es porque de verdad es cualquier cosa. Él no tiene pudor, ni tampoco conoce el sentido de la piedad. Tampoco tiene miedo de hacer que las personas sean sus títeres, porque, ese es su objetivo.
Esa es una de las tantas noches en las que se queda en la casa de su amigo, unos de los pocos que son de verdad. Su mente fantasiosa no lo deja dormir tranquilo y se mueve de un lado a otro entre las sábanas tratando de conciliar el sueño, pero es imposible. Se le hace imposible el no poder fantasear, y eso le trae consecuencias desagradables para la mayoría, pero no para él.
Su mente divaga entre los pensamientos de una noche melosa y extremadamente lujuriosa, en donde saca a la luz todos esos fetiches que lleva escondiendo desde hace mucho tiempo.
La gruesa soga está enrollada en las muñecas del delgado chico, dejándolo totalmente a su voluntad. Sus pies de igual manera, una pierna en cada esquina de la cama. No puede moverse, y se obliga a sumirse en sus toques, porque no puede hacer nada más.
Se sienta a horcajadas encima de su cuerpo, y con su diestra empieza masturbando el miembro de su sumiso con desesperación, al mismo tiempo que él acaricia el suyo, pronto la habitación se llena con los gemidos de ambos, envolviendo todo en un ambiente erótico y excitante.
—Jeno... —gruñó el chico a su lado, sacándolo de su ensimismamiento—. Tengo frío. Abrázame —el nombrado sin rechistar tomó los brazos del mayor, y lo envolvió en un abrazo. Aprovechó el momento para tocar partes que usualmente no lo haría en público, como su cintura, su cabello, su rostro, y al ver que caía de nuevo poco a poco en un profundo sueño, se confesó:
—Me gustas demasiado, RenJun. No te imaginas la de fantasías que tengo contigo cada día —Escondió su cabeza entre el pelo del chico y se tapó con las sábanas por completo, cayendo él también ante los brazos de Morfeo.
Pronto se daría cuenta de que no era sólo una persona a quien amaba con, literalmente, locura.
«Vamos, será divertido ser mi juguete»
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---------------------------- Les juro que estoy muy emocionada con este fic, mis ideas están yendo de allá para acá en mi cabezota, y de verdad que estoy pegada a la pantalla escribiendo. Es que amo mucho a la 00line, sorry not sorry