Su frente sudaba como nunca, y podía sentir cómo las gotas se arrastraban a través de su cara. Su corazón aún latía a mil por hora, descompasándole la respiración. Sus manos entrelazadas con fuerza hacían que sus dedos dolieran, y por el contacto también sudaran. Sus piernas se movían de arriba hacia debajo de manera rápida por los nervios que aún seguían siendo fuertes. Sentía náuseas, y creía que en cualquier momento se desmayaría.
Un impulso de llanto lo amenazó, nublándole la vista, y con ello también se sumó el nudo en la garganta. Todo se resumía en una sensación desagradable que realmente nadie quisiera experimentar. El esposado no llevaba ni una hora ahí sentado esperando y ya se sentía completamente agobiado, y es que el lugar era tan encerrado y oscuro que cualquiera podría desarrollar claustrofobia.
Sus muñecas sudaban por el contacto constante de las esposas, además de que hacía un calor infernal allí dentro, a pesar de que estaban en invierno.
—¡Joder! —gruñó en voz baja, dándole una patada al suelo con furia—. ¿Cuánto tiempo más tendré que estar aquí? Quiero mear.
Y, como si le hubiesen escuchado, justo sale DongHyuck de la sala. Jeno pudo ver una sonrisa ladina esbozarse en sus labios. Apenas el chico lo vio, se acercó a él con paso lento. Entre más se acercaba, más demacrado se le veía.
Jeno no supo quién estaba peor, si él, o DongHyuck. El chico se sentó a su lado, mientras que el otro no le quitaba la mirada de encima. Su rostro era un desastre, aunque Jeno no podía decir lo contrario sobre su apariencia.
Sus ojeras eran más grandes que hace un rato, haciendo que sus ojos oscuros se viesen mucho más intimidantes que lo normal. DongHyuck era alguien con una tez más oscura en comparación a ellos, pero ahora estaba igual o incluso más pálido. Sus labios que por lo general eran rosados y perfectamente hidratados, ahora no eran más que dos labiales incoloros y más secos que un desierto. Su pelo alborotado y sucio daba la impresión de que no hubiese estado en casa en mucho tiempo. En resumen, parecía un vagabundo.
DongHyuck se cruzó de brazos, y se quedó mirando el suelo. Jeno, en cambio, soltó una sonrisa irónica.
—No sé quién de los dos está peor. Mírate. Te pareces al vagabundo drogadicto que vivía en el callejón de tu barrio. —bromeó. DongHyuck le respondió con otra sonrisa irónica, y miro a Jeno con ojos burlones, pero cansados.
—¿Te has visto en el espejo acaso? Tú estás peor —atacó DongHyuck analizándolo rápidamente con la mirada—. Parece como si no te hubieses bañado en días.
—Hay algo de verdad en eso... —murmuró—. No me he bañado desde ayer, en tu casa.
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blood pact ー 00 line
FanficCuatro amigos mentalmente inestables, y un círculo amoroso. Cada uno son el complemento del otro, hasta que uno desaparece, y las bestias que llevan escondidas en lo más recóndito salen de la cueva, sin siquiera ellos saber sobre su existencia. ↪ AD...
