Muchas veces, a lo largo de nuestra vida, tendemos a mentir, ya sea por necesidad, o por costumbre, pero todos, y absolutamente todos, lo hemos hecho en algún punto de nuestras vidas. Hay mentiras blancas, aquellas que por decirlas no hieres a nadie, y que, si te descubren, no hay mayor problema con eso. Pero están las mentiras negras o, mejor dicho, las de verdad. Las reales mentiras, esas que se consideran pecado para los religiosos, y en realidad para todo el mundo, y que, si se revelan, podría llegar a desatar un caos tremendamente terrible. Y son las mentiras negras, o verdaderas, cubiertas por las mentiras blancas, porque, es mejor mentir con algo suave para no herir y estropearlo todo, que enterarse de la cruda verdad que esconde el ser humano. Sin embargo, hay una característica especial de las mentiras, y esa es: que las mentiras y los engaños tarde o temprano siempre salen a la luz.
—Es aquí; a la izquierda —señaló el chico, apuntando en esa dirección. Yuta giró el volante, y la cabaña ya se podía ver a simple vista. Cuando el policía la divisó, no dudó en acercarse lo más rápido posible.
Yuta aparcó a un lado de la casa, y antes de bajarse le echó un vistazo a TaeYong. El chico seguía demostrando miedo, a pesar de que Yuta ha estado todo el tiempo de tratarlo bien. Era normal de todas formas, nadie se sentiría cómo al lado de un policía estando involucrado en un caso de asesinato, aunque no sea el culpable.
TaeYong caminaba hacia la puerta con paso apresurado y tambaleante. SiCheng no dejaba de mirarlo y preocuparse de que no se cayera. El chico sacó una llave del bolsillo de su bolso, y abrió la puerta. Antes de que los dos policías entrasen, echó un vistazo, y dijo:
—Se suponía que nos íbamos esta mañana, así que, perdón por el desorden —se disculpó, y enseguida los dejó pasar.
Yuta, con sus manos en los bolsillos, analizó el lugar: Era pequeño, pero acogedor. Era una cabaña moderna, con cosas de esta época, pero la madera le daba un toque rústico que se veía realmente bien. La fogata de la sala de estar seguía encendida, casi disipada, pero seguía con la llama prendida. Un chico de una edad parecida a TaeYong estaba recostado en el sillón lleno de ropa, parecía ser que no se había percatado de que habían llegado, porque seguía mirando su teléfono como si nada.
TaeYong se acercó a él, y le quitó el auricular de su oído. El chico se movió al instante, e iba a responder algo en contra del chico, pero paró en seco cuando vio a los dos policías enfrente suyo.
—Saluda, no seas maleducado —reprendió el chico, mirándolo con las cejas enarcadas. El chico sonrió incómodo, e hizo una reverencia.
—Perdón. Soy Chittaphon —Yuta y SiCheng se miraron extrañados. De seguro era extranjero, porque nunca en sus vidas habían escuchado un nombre tan raro.
—Ellos son Yuta y SiCheng. Los policías que investigan el caso del chico muerto en el lago —informó TaeYong, y Chittaphon entendió por fin.
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blood pact ー 00 line
FanficCuatro amigos mentalmente inestables, y un círculo amoroso. Cada uno son el complemento del otro, hasta que uno desaparece, y las bestias que llevan escondidas en lo más recóndito salen de la cueva, sin siquiera ellos saber sobre su existencia. ↪ AD...
