caught.

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La vida es frágil, y eso todos lo sabemos. Puedes tenerlo todo, pero el mínimo error hará que todo ese esfuerzo se caiga al vacío, y todo, literalmente, todo, lo pierdas en cuestión de segundos.



Para alguien que no lo ha vivido, es fácil imaginarlo, y pensar que tal vez no es algo tan terrible. Pero, para aquel que sí lo ha experimentado, es realmente un infierno. Y ellos podían contarlo, porque ahora mismo lo estaban viviendo en primer plano.



Uno ve en las películas, o en libros, cómo se figura a las muertes, restándoles la importancia de lo que es vivirlo en realidad. Tú lees un libro sobre un asesinato, o ves una película sobre aquello, y piensas que no es tan terrible, porque tu mente e imaginación lo ve de esa manera, porque nunca lo ha experimentado. Pero en la realidad es muy diferente, ¿lo sabías? En la vida real, las cosas no suceden así. Es mucho peor, tanto así que las palabras a veces no son las suficientes para describir aquel tipo de aberración. La muerte es sagrada, y cuando esa regla se rompe, la muerte se ve de manera mucho más obscena y morbosa. Ahora, imagínate que el asesino de equis víctima en realidad no es un asesino, sino que es una víctima más. Mató a aquella persona no por gusto al sadismo y la sangre, sino que lo hizo por accidente. Porque simplemente sucedió, porque el destino lo quiso así. Porque el destino te odia, y conspira en contra tuya para que sufras lo peor.



Ahora imagina que esos "asesinos" son ellos. RenJun, Jeno, JaeMin y DongHyuck. ¿Puedes empatizar su dolor? ¿Puedes ahora sentir lo que están sufriendo? ¿Puedes sentirlo? ¿De verdad? Si no es así, tal vez deberías empezar a replantearte la idea de estar mentalmente sano.



—¿Cuánto tiempo más estaremos aquí? —preguntó Jeno, quien estaba sentado en la dura banca, tras las rejas, esperando a que los interrogaran. Su pelo estaba desordenado, la zona T de su rostro estaba llena de grasa, su cara estaba pálida, y sus ojos estaban cristalizados, reprimiéndose sus propias lágrimas para no llorar de la desesperación.



JaeMin respiró hondo y colocó una mano en su muslo para tranquilizarlo. Lo miró a los ojos buscando contacto visual, mas no lo logró. Jeno estaba en su propio mundo.



—No lo sé, y espero que no sea demasiado tiempo —respondió tratando de parecer tranquilo, pero era inútil. Sus entrañas se movían de allá para acá haciendo un alboroto por los nervios y la tensión, esperando lo peor. Sintió un retorcijón en el estómago, provocándole arcadas.



—¡JaeMin! ¿Estás bien? —preguntó el mayor con desesperación. Iba a pedir ayuda, pero fue demasiado tarde; JaeMin había vomitado en el suelo, o al menos, esa era la única palabra que se podía utilizar para describir lo sucedido, porque JaeMin no botó ni siquiera una gota de vómito, sino que los nervios le jugaron una mala pasada y le amenazaron. El suelo había sido atacado sólo por un buen de saliva.



—S... sí. Estoy bien, tranquilo. —Replicó luego de calmarse. Limpió la saliva con el dorso de su mano, y volvió a su posición inicial.

blood pact ー 00 lineDonde viven las historias. Descúbrelo ahora