paranoid.

2K 248 461
                                        





Es curioso como a veces la vida nos da la respuesta, nos la da literalmente en frente de nuestras narices, pero no somos capaces de verla ni por si acaso. Las emociones nos ciegan, y no nos deja ver más allá, no nos deja profundizar ni analizar nada. Las lágrimas nos nublan el mirar, los sentimientos nos limitan la vista, y los impulsos nos llevan por el camino equivocado.



Es como si el destino y la vida estuviesen jugando con nosotros, como si quisiesen hacernos pasar una mala pasada. El destino dice: «Dejemos que se dé cuenta de que lo tuvo todo este tiempo en frente suyo» Pero la vida dice: «Pero vamos a divertirnos, dejando que no sea capaz de ver absolutamente nada». Suena casi indignante saber cómo la vida y el destino juega con nuestras mentes y con nuestras vidas de esa manera.



—Necesito que se siente —le decía Yuta de la manera más dulce y suave que su grave y gruesa voz le permitía—. La ayudaré, pero ahora mismo estoy en medio de otra investigación y de verdad necesito avanzar. —La mujer asintió al mismo tiempo que recibía el vaso de agua que SiCheng había traído para ella con manos temblorosas.



—Mataron a mi hijo... mataron a mi hijo... mataron a mi hijo... —repetía una y otra vez en susurros, mientras se mecía en su asiento de adelante y hacia atrás, mirando fijamente el suelo con ojos bien abiertos y temblorosos.



Yuta suspiró, y le hizo un gesto a SiCheng con la cabeza para que se encargara de ella, a lo que el menor asintió con algo de miedo y se sentó a su lado, dispuesto a ayudarla.



Mientras tanto, los otros tres seguían mirándose con rostros de horror, como si fuesen unas pinturas.



—¿Ella es la madre de...? —preguntó HaeChan en un susurro. Jeno y JaeMin asintieron de manera simultánea, quitando poco a poco la vista de la mujer y dirigiéndose ahora al chico.



—Sí, HaeChan. Es la madre de DoYoung —respondió Jeno, mirándolo a los ojos, pero en realdad estaba sumergido en cualquier cosa menos prestándole atención.



—¿Por qué mierda le dices HaeChan? Se llama DongHyuck, por si lo habías olvidado —decía JaeMin algo molesto y extrañado por el raro nombre que el chico había adoptado de la nada.



—Para ti es DongHyuck. Para mí es HaeChan. —replicó, saliendo por fin de su trance y volviendo a mostrar esa sonrisa de gato tan encantadora que había poseído desde siempre. JaeMin rodeó sus ojos, y lo ignoró, dándose media vuelta y volviendo a su posición inicial. Se cruzó de brazos, y empezó a echarles una ojeada a las hojas que Yuta tenía desperdigadas por todo el escritorio.



—Te juro que he quedado acojonado —confesó HaeChan—. Es la mamá de DoYoung, joder. Estamos en frente de la que fue alguien cercano para nuestra víctima. —Decía mientras respiraba profundo y echaba su cabello hacia atrás.

blood pact ー 00 lineHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora