Había caído.
Había sido atrapado como niño al dulce en aquellos lindos labios carnosos y rosados. Se sumergió en aquellos profundos ojos que eran como galaxias, porque dentro de ellos se escondía un universo entero. Fueron esas mejillas, ese color melocotón, que hacían resaltar aún más su tersa y prolijamente bronceada piel. Entre más lo miraba, más perfecto se le hacía, y más profundo caía, volviéndose paulatinamente más irreversible.
Jeno sabía que esto no era lo correcto. Se sentía pésimo, una persona horrible, y es que se suponía que él amaba a RenJun, o al menos eso era lo que él pensaba. Desde que se sumió en él, todo se convirtió en un real lío, y ya nada era igual.
No es como si DongHyuck lo supiese tampoco. Ni RenJun ni él lo sabían. Era un secreto entre Jeno y él mismo, sólo eso. Un secreto que luchaba por mantenerse así, secreto, pero que cada día se hacía más complicado el poder ocultarlo. Era normal, después de todo, porque, la verdad siempre sale a la luz en algún momento, ¿no? Ojalá lo hubiese sabido antes.
Se le hacía curioso cómo había ocurrido todo esto. Y es que él juraba de rodillas que amaba a RenJun incondicionalmente, y que no había forma de sacarlo de aquella inmersión, pero se equivocó, y resulta ser que, en vez de sacarlo de ahí, se metió en otro problema mucho peor, en donde ahora le gustaban dos. Dos chicos que eran sus mejores amigos.
Y es que, ¿cómo no iba a caer ante él? Si lo poseía todo. Era guapo, tenía buenos atributos, además de una linda personalidad, y porqué no decirlo, él también estaba enamorado de Jeno. Era algo recíproco, y eso le daba muchos puntos, y ventaja. No era un mal partido, después de todo. Aunque eso no le quita el hecho de que seguían siendo amigos, y que así debía de mantenerse.
Ambos eran perfectos a su manera, y ambos eran la mismísima perfección. RenJun era un chico complicado, pero que con sólo una sonrisa debilitaba hasta el ser más fuerte. Y DongHyuck con su cara de niño inocente y su personalidad de loco hacía del corazón de Jeno un hilo enredado hasta el punto de no poder desatarlo.
—Jeno... —murmuró el chico, ronroneando al haber despertado recién. El susodicho giró su cabeza en dirección a quien estaba a su lado, y sonrió al verlo de esa manera. Sus ojos relajados y sus labios formando una ligera sonrisa le provocaban cosquillas en las entrañas. El sentimiento se intensificó cuando se dio cuenta de que el chico había dicho su nombre estando dormido.
¿Por qué no podía enamorarse de sólo uno? Qué frustrante.
Contemplaba su lindo rostro con cierta parsimonia, y, algo dubitativo, dirigió su mano hacia él, permitiéndose el poder sentirlo por unos momentos. Acarició su cara con suavidad, y, como si DongHyuck fuese eléctrico, una corriente se recorrió desde su diestra y cesando hasta en los últimos cabellos de su cabeza. No podía quitarse de la mente la idea de lo precioso que era, y de lo mucho que estuvo deseándolo en todo este tiempo sin saberlo. Sin embargo, tampoco podía dejar de pensar en lo mal que estaba todo esto, y en la maraña de lío que eran sus sentimientos en ese momento, porque, sólo podía elegir a uno, sin embargo ambos eran perfectos para él, y ambos tenían todo lo que a Jeno le gustaba.
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blood pact ー 00 line
Fan-FictionCuatro amigos mentalmente inestables, y un círculo amoroso. Cada uno son el complemento del otro, hasta que uno desaparece, y las bestias que llevan escondidas en lo más recóndito salen de la cueva, sin siquiera ellos saber sobre su existencia. ↪ AD...
